VISIÓN A FAVOR DE LOS OPRIMIDOS: Semana 1, día 6. La visión desde abajo.

VISIÓN A FAVOR DE LOS OPRIMIDOS: Semana 1, día 6. La visión desde abajo.

En casi toda la historia, la vasta mayoría de las personas entendieron la visión a favor de los oprimidos debido a sus propias circunstancias de vida. La mayor parte de la gente que alguna vez vivió en este planeta ha sido pobre y oprimida. Pero su historia rara vez ha sido escrita, excepto en la Biblia (hasta muy recientemente en libros tales como el de Howard Zinn, Una historia de la gente de Estados Unidos). Sólo en tiempos modernos y en países ricos encontramos este extraño fenómeno de masas de gente teniendo una mentalidad de clase acomodada.

 

Esta cuestión relativamente nueva llamada “clase media” nos da a muchos de nosotros suficiente comodidad para no tener que sentir el pellizco o la preocupación por la injusticia o percatarnos de ello por nosotros mismos. La mayoría de nosotros en el hemisferio norte tenemos una visión desde la cima, aunque nosotros mismos no estamos ni cerca de la cumbre. La masa popular puede normalmente ser comprada otorgándoles sólo “pan y circo” como decían los romanos.  Muchos americanos pueden permitirse ser analfabetos políticamente, votar de vez en cuando y ser terriblemente ingenuos acerca del dinero, la guerra y el poder. Uno se pregunta cuán pronto vamos a pagar las consecuencias.

 

Sólo a través de la solidaridad con el sufrimiento de otras personas es que la gente cómoda puede convertirse. De otro modo, estamos desconectados de la cruz, del mundo, de otros, de Jesús y, finalmente, de nuestra propia participación necesaria en el gran misterio de la muerte y la resurrección. En las primeras Escrituras Cristianas o el Nuevo Testamento, vemos claramente que son mayormente los pobres, los débiles, los ciegos, las prostitutas, los alcohólicos, los recaudadores de impuestos, los pecadores —aquellos del fondo y de la periferia— los que realmente escuchan las enseñanzas de Jesús y entienden el punto y le responden. Son los líderes y los incluidos (los sacerdotes, escribas, fariseos, doctores de la ley y líderes romanos) los que lo crucifican. Eso es evidente en el texto.

 

¿Cómo perdimos el núcleo central acerca de cómo el poder se fusiona y se corrompe, sin importar quién lo detente? Una vez que los cristianos fuimos el grupo empoderado, lejos de darnos cuenta, nos mantuvimos alejados de este punto tan obvio, culpando a los judíos, luego a los herejes, luego a los pecadores. Pero el poder arrogante siempre es un problema. Cuando cualquier grupo económico, racial o de género obtiene todo el poder hace lo mismo, sin excepciones. Los católicos también habrían crucificado a Jesús si él hubiese criticado a la Iglesia Católica del modo en el cual lo hizo con su propia religión.

 

Después de la muerte y resurrección de Jesús, los primeros cristianos estaban bajo tierra. Ellos eran perseguidos, se reunían en secreto en catacumbas. Durante este período, vemos un montón de buenas interpretaciones de las Escrituras, con una visión emancipadora del mundo (o sea, una visión desde abajo). La Iglesia fue largamente de los pobres y para los pobres.

 

El punto de quiebre, en el cual la iglesia se mudó desde abajo hacia arriba, es el año 313 cuando el emperador Constantino le hizo a la iglesia un supuesto gran favor empezando a hacer del cristianismo la religión oficial del Sacro Imperio Romano. Así fue como la Iglesia Apostólica se transformó en el Catolicismo Romano. En la medida en la cual los intereses de la iglesia se unieron con la visión imperial del mundo, nuestra perspectiva cambió de la visión desde abajo y desde la impotencia (los perseguidos, los extranjeros) a la visión desde arriba donde nosotros éramos los últimos privilegiados (con poder, dinero, estatus y control). Los emperadores convocaron (¿y controlaron?) la mayoría de los primeros Concilios de la iglesia, no los Papas ni los obispos. El Concilio del año 325 fue desarrollado en la segunda residencia del Emperador en un suburbio de Constantinopla llamado Nicea, donde el altamente abstracto Credo de Nicea fue compuesto, en el cual las palabras amor, justicia y hacer la paz no son utilizadas ni una sola vez. El Credo de Nicea está a años luz de los “credos” hablados por Jesús tres siglos antes.

 

 

 

Fuente original:

https://cac.org/the-view-from-the-bottom-2016-03-25/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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