VISIÓN A FAVOR DE LOS OPRIMIDOS: Semana 1, día 3. Historias de los oprimidos.

VISIÓN A FAVOR DE LOS OPRIMIDOS: Semana 1, día 3. Historias de los oprimidos.

La mayor parte de la historia de la política y la iglesia ha sido controlada y escrita por las personas que tenían el acceso, el poder y la educación para escribir libros y hacerlos publicar. Uno de los pocos textos subversivos en la historia, créase o no, ¡es la Biblia! La Biblia es el más extraordinario porque repetida e invariablemente legitima a las personas de clase baja y no a aquellas en la cima. El hijo rechazado, la mujer estéril, el pecador, el leproso o el extranjero son siempre los elegidos por Dios. Por favor, no tomen mi palabra sobre esto, sino verifíquenla por ustedes mismos. Es bastante obvio, pero por alguna razón lo obvio necesita ser señalado. En cada caso, nos encontramos con alguna forma de impotencia y de esa situación Dios crea un nuevo tipo de poder. Este es el constante patrón que se esconde a plena vista.

 

Muchas mujeres estériles son mencionadas en las Escrituras Hebreas, y repetidamente vemos a Dios mostrar su favor hacia ellas. Sarah, la mujer de Abraham, era estéril y demasiado grande para tener un hijo cuando Dios la bendijo con su hijo Isaac (Génesis 17:15-19). Raquel, la esposa de Jacob, era estéril hasta que Dios “abrió su útero” y tuvo a José (Génesis:22-24). Ana, que era estéril, volcó su alma ante el Señor, y Dios le dio a Samuel (1 Samuel 1).

 

Incluso antes de Moisés, Dios eligió a un “nadie”, Abraham, y lo convirtió en alguien. Dios escogió a Jacob por sobre Esaú, aunque Esaú era el mayor, el más serio y Jacob tenía un carácter mentiroso y astuto. La elección no tuvo nada que ver con su valor sino con su disponibilidad para ser usado por Dios, y en la Biblia, la disposición para ser utilizado normalmente viene de haber experimentado la propia maldad y la propia pequeñez. Vemos esto especialmente en María, una “humilde sierva” (Lucas 1:48). Dios escogió al primer rey de Israel de la tribu de Benjamín, la tribu más pequeña y más débil. El patrón siempre parece ser que “los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos” (Mateo 20:16). Esto está tan consistentemente marcado que no reconocemos su carácter subversivo. Ellos simplemente pasan de humildes harapos a historias de ricos.

 

Una de las historias bíblicas más dramáticas a considerar es la historia de David. Dios lo eligió, el más joven y menos experimentado hijo de Isaí, para reinar sobre la nación. Su padre, que tuvo muchos hijos, ni siquiera mencionó a David como una de las posibilidades, sino que lo dejó afuera en el campo (1 Samuel 16). David fue por consiguiente el hijo olvidado que se convirtió en el hijo amado de Jehová, un completo modelo del hombre de Israel, preparando el camino para el hijo de David, Jesús.

 

Caso tras caso, la víctima se convierte en el real vencedor, lo que lleva a René Girard a hablar de “la posición privilegiada de la víctima” como la absolutamente única y revolucionaria perspectiva de la Biblia.  Sin esa visión a favor de los oprimidos, difícilmente estemos preparados para entender la “locura de la cruz” de Jesús. Sin esa visión desde abajo, la religión termina defendiendo la decencia en lugar del dolor humano, el statu quo en lugar del sufrimiento de las masas, el privilegio clerical en lugar de la caridad y la compasión. Y esto, proviene del cristianismo que una vez “trastornó el mundo entero” (Hechos 17:6).

 

 

Fuente original:

https://cac.org/stories-from-the-bottom-2016-03-22/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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