VISIÓN A FAVOR DE LOS OPRIMIDOS: Semana 1, día 2. La invitación de la gracia.

VISIÓN A FAVOR DE LOS OPRIMIDOS: Semana 1, día 2. La invitación de la gracia.

omo compartí anteriormente este año, la Biblia es un “texto en trabajo de parto”. A veces los autores bíblicos dejan entrever un destello del verdadero carácter de Dios —amor, misericordia y justicia— y a veces lo pierden de vista. El investigador y teólogo del Antiguo Testamento, Walter Brueggemann, traza la evolución de la consciencia humana a través de tres secciones de las Escrituras Hebreas: La Torá (los cinco libros del Pentateuco), los Profetas, y los libros de la Sabiduría (incluyendo Job, Salmos, Cantar de los Cantares y Eclesiastés). Tal como los niños necesitan comenzar con reglas y estructuras, la religión comienza colocando límites, rituales y normas que marcan quién está adentro y quién está afuera. Todo se trata de proteger el statu quo, nuestra identidad tribal y egoísta. Pero eventualmente descubrimos la capacidad de la autocrítica, como lo hicieron los profetas, el cual es el segundo escalón necesario. Si llegamos correctamente a estos dos escalones, normalmente seremos catapultados hacia la sabiduría y la santidad.

 

Otro modo de entender esto es como una serie de Orden > Desorden > Reordenamiento. La mayoría de los conservadores quedan atrapados en el primer paso y la mayoría de los liberales quedan estancados en el segundo. La religión saludable se trata del tercer escalón, el reordenamiento. No hay vuelo sin escalas. Se debe aprender de la sabiduría del primer y segundo escalón antes de avanzar.  Mucho del caos y la inestabilidad de nuestro tiempo tiene su raíz en personas jóvenes y sofisticadas que comienzan la vida en el segundo escalón de Desorden y críticas, sin aprender primero del Orden. Esto resulta ser un desastre. Los tres escalones deben estar en la secuencia apropiada para que la vida se desarrolle, en cierto modo, naturalmente.

 

A través de las Escrituras, incluso en los primeros libros de la Torá, hay oraciones de sabiduría tales como esta: “Yo haré el trabajo por ti; tú sólo necesitas estar quieto” (ver Éxodo 14:14). Desde el comienzo, vemos el mensaje de la gracia divina. Pero las historias bíblicas se retraen rápidamente al legalismo y al oficio sacerdotal, pintando un retrato de un Dios demandante de “inciensos y campanas”, pureza y pagos de deuda. A veces en el mismo párrafo leerás una línea esclarecedora que reboza de gracia y a la siguiente una punitiva, acusatoria y basada en la vergüenza. La gracia y el miedo continúan turnándose en el centro de la escena. Y siendo honestos, así es la vida para cada uno de nosotros.

 

La Biblia afirma claramente la ley, la autoridad y la tradición, como la mayor parte de la literatura, pero luego hace algo diferente e incluso raro: afirma la reforma, el cambio y a los “sin voz”.  La Biblia idealiza a la víctima, contrariamente a la mayoría de los cuentos e historias. Piensen en David y Goliat, la historia de un joven victorioso frente a un gigante. Aun cuando ese niño se convierte en rey, el profeta Natán lo castiga y lo corrige. El texto bíblico mantiene la autodisciplina. Esto es lo que hace de la Biblia un libro inspirador. Revela una consciencia alternativa; se critica a sí misma.

 

Este es el Desorden necesario para evitar que todo Orden se convierta en idolatría e interés propio. Los profetas siempre presentan a Israel con “El Gran Sin Embargo” que los detiene en su recorrido. Este “pero” dispersa cualquier idealización de orden perfecto, cualquier cosa llamada normal, forzando a la gente a reconocer su propia hipocresía y su falso interés personal. Los profetas los ayudan a ver que ellos están usando la religión para glorificarse a sí mismos y no a Jehová. La crítica profética nunca es una buena noticia para los farsantes y oportunistas, lo cual exactamente somos nosotros hasta que aprendemos la compasión, la misericordia y el perdón que el Desorden nos enseña.

 

En mi mente, la teología de la liberación, los profetas y la visión desde el lugar del sufrimiento, son absolutamente necesarios para adentrarnos en el tercer escalón de la verdadera Sabiduría. Para pasar a la Sabiduría, necesitamos experimentar una humillación mayor de nuestro ego. Esto a menudo llega a través del sufrimiento o el error, lo que sea que nos lleve a prepararnos para la Gracia y el Misterio. Pero ese deseo profundo de gracia y de Dios es creado de mejor manera a través de una experiencia inicial de amor, orden, sentido, propósito y dirección. El camino más sencillo para crecer espiritualmente y en muchas maneras, el más natural, es comenzar con “la ley y el orden”. Luego debemos reconocer críticamente que el Orden no puede resolver todos y ni siquiera la mayoría de nuestros problemas, especialmente el dolor y el sufrimiento. Finalmente, sin rechazar el Orden y el Desorden, la gracia nos moverá hacia el Reordenamiento de Dios. Este es el conocimiento iluminador, que no es ni cercanamente tan común como nos gustaría.

 

 

 

Fuente original:

https://cac.org/the-invitation-of-grace-2016-03-21/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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