Una verdadera respuesta acerca de Adán y Eva

Una verdadera respuesta acerca de Adán y Eva

Una mujer me preguntó cómo explicarle la historia de Adán y Eva a su niño. No sé la edad o el género del niño en cuestión, lo cual tal vez sea algo bueno para el propósito de esta respuesta.

Primero que nada, déjame confesar mis suposiciones acerca de lo que se está preguntando. Asumo que las preguntas realmente son estas:

“¿Cómo podemos contar las historias de la Biblia de una manera en la que no tengan que ser desaprendidas después cuando el niño estudie ciencia?”

“¿Cómo puede ser esta historia entendida de una manera en la que no se culpe a las mujeres por todos los problemas del mundo?”.

Primero que todo, es importante señalar que esta historia es pre-cristiana. Para ser especifico, es judía. Es un error proyectar la doctrina cristiana de la caída sobre esta historia. La serpiente no es Satanás. La “caída” descrita se asemeja más a la fantástica leyenda de la caja de Pandora que al serio y horrendo esquema de salvación de Calvino. La historia es una parábola, una fábula espiritual. Imagina que la escuchas contada por un sabio rabino con un brillo en sus ojos.

Segundo, debemos percatarnos de que estas narraciones antiguas no son respuestas destinadas para mentes individuales, sino historias destinadas a provocar conversaciones comunales. Génesis comienza con dos historias contradictorias sobre la creación. Tomar alguna o ambas de estas historias literalmente las deshonra a las dos.

Tercero, creo que deberíamos asumir que el propósito de esas historias es hacer que aquellos que las escuchan sean más sabios y amorosos. Deberíamos rechazar cualquier interpretación de la historia basada en el miedo, la vergüenza o la culpa. La teoría de Darwin sobre la evolución, aunque objetivamente cierta, no reemplaza la pregunta que se está haciendo en Génesis, la cual es “¿qué significa ser humano en el cosmos?”. De nuevo, Génesis no es un científico o histórico libro de respuestas. Es una guiada meditación para comunidades.

Finalmente, cuando estudiamos la historia de Génesis en hebreo, nos damos cuenta de varias cosas que no encajan bien con la manera en la que muchos cristianos interpretan la historia. Hay juegos de palabras a cada paso. “Adán”, “tierra” y “sangre” vienen de la misma raíz. La palabra “prohibido” se refiere a los árboles que aún no están listos para producir fruto. La implicación, quizás, es que Dios o la vida tiene regalos para nosotros, pero debemos recibir cada regalo en su temporada o producirá amargos resultados.

Más adelante notamos que hay DOS árboles en el jardín. Quizás la historia hable de que muchos de nuestros problemas provengan de comer del árbol del conocimiento (juicios) antes de que hayamos comido del árbol de la vida (experiencias). Quizás, el árbol del conocimiento del bien y del mal se trate del dualismo. Quizás, el árbol de la vida sea el mismo árbol retratado en la enseñanza oriental cuyas raíces se adentran en el cielo y cuyas ramas llegan a nuestra experiencia terrenal. Quizás, quizás, quizás. Ninguna interpretación puede comenzar a explicar completamente toda la historia. Esto significa que la historia no está destinada a ser la última palabra en un argumento teológico, sino la primera palabra en un permanente dialogo comunal.

 

Fuente original:

Jim Rigby

Jim Rigby

Teólogo, Filósofo, Pastor.

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