Si Dios odia la homosexualidad, ¿por qué no me libra de ella?

Si Dios odia la homosexualidad, ¿por qué no me libra de ella?

Las Preguntas que Acechan al Cristianismo volvieron con una revancha esta semana. Guau. Estoy especialmente agradecido a William Birch, quien hizo la pregunta, por estar tan enganchado en la sección de comentarios, deberías leerlos a todos.

La pregunta de William fue:

Si Dios odia tanto la homosexualidad, ¿entonces por qué no me libra de ella?

Muchos comentaristas se ofendieron por el modo en que William planteó la pregunta. No les gustó la formulación “Si… entonces…”, porque si rechazas la cláusula condicional al principio, entonces no hay nada más que hablar.

Pero todo el mundo trabajó a través de eso, puesto que esta es obviamente una inquietante pregunta personal de William (y de muchos otros).

Para los principiantes, voy a estar de acuerdo con las premisas que William indica en la sección de comentarios. A pesar de que necesariamente no afirmo de todo corazón estas premisas, que son esenciales para responder a la pregunta en la forma en que William pretende:

  • Las palabras de Levítico y las palabras de Pablo no pueden enfrentarse contra las palabras/pensamientos de Dios. Si están en la Biblia, asumiremos que Dios quería que estuviesen allí.
  • Dios realmente odia algunas cosas.
  • Dios realmente contesta oraciones y libera a las personas de las cosas que les irritan.

Con eso de fondo, aquí está mi respuesta:

He aprendido mucho de mi amigo, el rabino Joseph Edelheit, como he escrito muchas veces. La visión judía de la Biblia en general y de la Ley en particular es, para mí, fascinante y liberadora a la vez. La mayoría de los judíos tienen a la Escritura hebrea y en particular a la Torá en la más alta estima, más alta, diría yo, que muchos de mis compañeros protestantes progresistas. No hay nada que el rabino Joseph tome más en serio que la Torá.

Sin embargo, ni Joseph ni otros millones de judíos guardan inquebrantablemente todas las 631 leyes de la Torá. Joseph no come carne de cerdo, pero he cenando con judíos que lo hacen. Algunos judíos comen kosher, algunos judíos comen semi-kosher. Algunos judíos manejan su automóvil el sábado, algunos sólo caminan 3000 codos. Algunos llevan ropa de fibra mixta, otros no.

Y, sin embargo, a pesar de estas diferencias, tu no encuentras judíos diciendo a otros judíos: “Tú no eres un judío”. Por supuesto, hay excepciones a esto. Hay ultra-ortodoxos, judíos jasídicos, algunos de los cuales piensan que los reformistas, los conservadores, los reconstruccionistas e incluso los judíos ortodoxos no son realmente judíos. Pero, en general, no encontrarás que otro rabino le diga a Joseph que él ha cometido “alta traición contra el Señor” por usar poliéster.

O por apoyar los derechos de los homosexuales, cosa que él hace.

Mi punto es el siguiente: la ley de la Torá es para ser leída con sabiduría y aplicada con discernimiento. Cuando grupos como God Hates Shrimp (Dios Odia a los Camarones) parodian la contradicción de los cristianos que aplican las leyes levitas, señalan precisamente lo que estoy diciendo. Y esto no sólo tiene que ver con las leyes levitas. Se aplica al Nuevo Testamento también. Imagina sus carteles diciendo: “Dios odia las cabezas de las mujeres”, por las condenas de Pablo hacia el sexo homosexual y hacia las mujeres que tienen la cabeza descubierta en la adoración. Si no haces que las mujeres en tu congregación se cubran la cabeza en la adoración -y supongo que el 99% de las iglesias cristianas no lo hacen- entonces ya estás leyendo las condenas de Pablo selectivamente. Eres un relativista. Vives en la pendiente resbaladiza.

En segundo lugar, es útil tener en cuenta que la concepción judía del pecado es muy diferente a la concepción cristiana. He estado investigando esto para mi libro sobre la expiación, y esto es lo que he encontrado: Los judíos toman el pecado original de Adán y Eva sólo como eso, el primer pecado. Posteriormente, se refieren a un pecado y a los pecados, pero no al pecado como concepto. El pecado no es una oscuridad del alma, pasado de generación en generación a través del semen, como diría Agustín. Los pecados son inevitables. Curiosamente, la Mishná enseña que Dios creó el arrepentimiento antes de crear el mundo, porque Dios sabía que los seres humanos podrían extender sus alas y necesitarían de un mecanismo para volver a estar en concordia con Dios. Como he escrito en otro lugar, la doctrina del pecado original no es ni bíblica ni creída por los judíos.

En tercer lugar, la oración. William se pregunta por qué Dios no lo ha librado de su atracción por otros hombres. Esta es una pregunta muy importante (y una a la que espero poder hacer frente en mi libro después del libro sobre la expiación). La respuesta de Dios a la oración -más puntualmente, la falta de respuesta a la oración- es uno de los aspectos más preocupantes de mi fe y práctica. Como William, he leído la Biblia como plagada de promesas de Dios, de que Dios responderá la oración y Dios librará a la gente de las cosas que les hacen daño. Cambiar algo como la inclinación sexual de William parecería un milagro bastante menor para Dios, nada comparado con volver a hacer crecer la pierna de alguien o detener la guerra civil en Siria. Sin embargo, Dios no lo hace.

Anoche hablé por teléfono con un amigo. Este amigo quiere morir y ha estado orando para morir por algún tiempo. No entiende por qué Dios le haría seguir viviendo cuando él odia esta vida y no aguanta más. Mi respuesta a él -y por extensión a William- fue más pastoral que teológica. Tal vez Dios está tratando de decirte algo al permitirte seguir viviendo. Tal vez Dios está tratando de decirte algo al no quitarte tu atracción por los hombres.

Dios hace cosas nuevas. El Espíritu se mueve, y las cosas cambian.

Solía ser que los cristianos tenían la certeza de que el color de piel de una persona era súper importante para quienes se casaban, que papel jugaban en la sociedad y similares. Pero los cristianos ya no piensan eso. El Espíritu nos mostró algo nuevo.

Solía ser que la mayoría de los cristianos pensaban que sus genitales y los cromosomas eran súper importante para el papel que podrías desempeñar en la iglesia y en la sociedad. Mientras que algunos cristianos todavía piensan eso, la mayoría no. El Espíritu nos mostró algo nuevo.

Solía ser que los cristianos pensaban que si se sentían atraídos sexualmente hacia alguien de su propio sexo, eran desordenados. Mientras que muchos cristianos todavía piensan eso, cada vez más no lo hacen. El Espíritu nos está mostrando algo nuevo.

William, con el fin de aceptar tu homosexualidad, no tienes que renunciar a la Biblia. Pero podrías tener que leerla más como un judío, y puede que tengas que estar abierto al hecho de que en estos momentos, el Espíritu de Dios nos está mostrando algo que no habíamos visto antes.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/09/06/law-and-prayer-and-sin-and-homosexuality-questions-that-haunt/#sthash.PQkuwGtJ.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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