¿Qué vas a hacer con Stuart?

¿Qué vas a hacer con Stuart?

En lo personal, estoy encantado de que estés a punto de leer esto. El artículo de hoy requerirá tu participación. A continuación, se cuenta una parábola. O tal vez es una alegoría. O algo por el estilo. De todos modos, una vez que la hayas leído, siéntete libre en enviar tu interpretación a mi página, las mejores, por supuesto, serán publicadas. Y tendremos mucho que discutir la próxima semana, mientras trabajamos nuestro camino a la materialidad y a la reluciente presencia espectral justo debajo de la superficie de la Biblia.

Aquí estas tú:

Vas a salir fuera de la ciudad durante el fin de semana y le pides a tu sobrino Stuart que cuide la casa por ti. Stuart es un buen chico, necesita un poco de dinero y él siempre ha amado a tu perro, por lo que parece ser una buena idea.

Hasta que te encuentras conduciendo a casa el domingo por la noche, giras en tu calle y ves coches por todas partes. Coches aparcados en el césped de tu vecino, coches aparcados frente a tu entrada, y mientras te acercas a tu casa ves que tu patio delantero está lleno de gente. Hay gente en el camino de entrada, gente sentada en tus muebles de jardín, los cuales han sido reorganizados en un círculo cerca de la calle… incluso hay gente en el techo.

En tu casa.
Resulta que Stuart decide tener una fiesta.
E invita a todos sus amigos.
Los cuales vienen.

Mientras estacionas, subes por la entrada e ingresas a tu casa, te das cuenta de que claramente alguien estuvo luchando entre tus flores y luego vino hacia adentro, porque hay suciedad por todas partes, incluyendo en la alfombra blanca de tu sala de estar en donde también estuvieron luchando en el sofá. Tu perro huele a cerveza. Todo lo del refrigerador está sobre la mesada, porque hay alguien dentro del mismo tratando de establecer un récord mundial para el mayor tiempo pasado en un refrigerador. Hay estudiantes de secundaria reunidos alrededor de un barril en el patio trasero, dos personas están comiendo una torta de cumpleaños con las manos en el asiento delantero de tu otro coche en el garaje, y mientras miras hacia arriba te das cuenta de que varias de las personas en el techo están borrachas y viendo lo cerca que pueden caminar por el borde sin caerse…

Y luego ves a Stuart, sentado a la cabecera de la mesa del comedor. Tiene seis televisores conectados empalmados con la conexión vía satélite de los vecinos, y está tomando apuestas de los partidos de fútbol en las pantallas. Hay decenas de miles de dólares apilados en montones ordenados frente a él. Está sonriendo, fumando un cigarro cubano de u$s200, sosteniendo un rifle AK-47 y hablando con una chica llamada Luscious.

Al entrar en el comedor alguien se da cuenta de quién eres y corta la música. La gente deja de hablar. Se pone muy silencioso. Stuart te ve y se sienta derecho.

Lo miras a los ojos y dices:

“Stuart, no pude dejar de notar que se te olvidó regar la pequeña planta sobre el escritorio del estudio”.

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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