¿Qué tenemos hasta aquí?

¿Qué tenemos hasta aquí?

Veamos.

Algunas personas en un período de tiempo escribieron algunas cosas. Gran parte de lo que escribieron fue tradición oral que ya había sido aprobada por un tiempo, y luego eventualmente escrita. Lo que finalmente escribieron cubre una multitud de géneros, desde poesía, narrativa, historia, evangelio hasta apocalíptico, así como también una serie de cartas.

Las personas que escribieron estas cosas tenían planes, miradas, perspectivas y puntos particulares que querían transmitir. Cuando lees a los profetas menores, estás leyendo el nacimiento de lo que llamamos justicia social (puedes dibujar una línea directa desde la indignación justa en el libro de Amos hasta el movimiento Occupy de Wall Street). Lucas escribe su relato sobre la vida de Jesús porque hay dimensiones de la vida de Jesús que él quiere que sus lectores conozcan. La Torá fue montada en el exilio, donde la historia de la liberación definitiva de Éxodo habría tenido una particular resonancia inmediata. El apóstol Pablo vio a Timoteo como a un hijo y quiso impartirle su particular sabiduría acerca de lo que significaba seguir a Jesús en Asia Menor en el siglo primero.

Desde finales del siglo I a través de varios cientos de años, diversos consejos y líderes de la iglesia decidieron que ciertos libros fueran lo que ellos llamaron canónicos (que pertenecen a la Biblia) y otros no.

Ellos desarrollaron criterios y formas de evaluar cuales libros tenían ciertas características y cuáles no. Hubo mucha discusión y debate acerca de esto. (Aun en el 1500 un líder de la iglesia llamado Martín Lutero estuvo diciendo cosas despectivas sobre ciertos libros del Nuevo Testamento, sugiriendo dejarlos afuera).

Cuando afirmas la Biblia (y cualquier canon en particular que afirmes) te encuentras en la misma línea de afirmar que estás de acuerdo con los líderes y concilios que seleccionaron estos libros en particular para que conformaran la Biblia. Esto es especialmente cierto cuando la gente dice que la Biblia es la palabra de Dios (Llegaremos a esa frase en un momento). Para afirmar que la Biblia es la palabra de Dios primero debes afirmar a las personas que decidieron que sea la palabra de Dios, y a sus decisiones sobre este libro frente a ese libro, esta biblioteca en particular contra esa biblioteca en particular.

La Biblia, entonces, es una biblioteca escrita por seres humanos, editada y compilada por humanos; y, en última instancia, llamada La Biblia por… humanos. Y lo que estos humanos afirmaron (con algunos desacuerdos) fue que esta particular biblioteca es algo más que una biblioteca de libros. Hay una serie de palabras que se han utilizado para esta particular biblioteca, tanto en las Escrituras como en la historia reciente, para describir esta dimensión de que es más que sólo una colección de libros.

Inspirada. Autorizada. Divina. Revelada por Dios

Creer que la Biblia es una biblioteca de libros y a la vez más que solo una biblioteca de libros requiere fe. Tienes que creer que hay algo más ocurriendo en estas páginas, algo debajo de la superficie, algo que une a todos los escritores a escribir durante todos esos años, y luego a toda esa gente a tomar todas esas decisiones acerca de cuáles cosas de las que se escribieron pertenecen a la particular disposición de escritos que llamamos la Biblia.

Estas verdades acerca de esta biblioteca y de cómo la conseguimos nos ayuda a entender qué es la Biblia y a cómo (no) hablar de ella.

En primer lugar, los argumentos circulares no son útiles. Por ejemplo: La Biblia es inspirada por Dios porque dice que lo es. Cualquier libro podría decir eso. No sólo que este argumento no es útil, sino que es terriblemente confuso para las personas que nunca han leído la Biblia.

En segundo lugar, insistir en que este libro fue escrito por Dios no es útil. Fue escrito por personas reales. Para las personas que son nuevos en la Biblia, decirles que no fue escrito por gente es terriblemente confuso también. Comienza con lo humano, reivindica eso primero, entonces elabora tu camino a lo divino.

En tercer lugar, la Biblia no es un argumento. Las personas que escribieron estas cosas tuvieron experiencias muy reales de lo divino e hicieron todo lo posible para poner esas experiencias en palabras. Esas experiencias fueron filtradas a través de su conciencia, cultura, cosmovisión e historia personal. Las historias de la Biblia fueron contadas porque significaban algo profundo para quienes las escribieron.

Toda doctrina, dogma y teología fue primero una experiencia mística. Alguien tuvo un encuentro con lo divino. Y entonces se dispusieron a articular lo que pasó.

Lo que vemos en esta biblioteca en particular es una historia, una historia que se desarrolla en el tiempo, una historia acerca del crecimiento de lo divino en la conciencia humana. Es una visión del mundo que evoluciona en su comprensión de lo que somos, hacia dónde vamos y lo que significa ser humano. Esta historia tiene una serie de características particulares que la unen, rasgos, giros y revelaciones que son el porqué tantas personas como yo han afirmado a este libro y a estas historias como únicas, inspiradas y reveladoras.

Ahora, cuando hablo de conocimiento, filtros y conciencia, estoy hablando de lo que sucede cuando la gente en un lugar y tiempo real tienen un encuentro con lo divino.

Para explorar esto, primero vamos a hablar de tribus.

A continuación de materialidad.

Luego de la expansión de la consciencia.

Y entonces de Jesús.

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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