¿Qué tal si Jesús nunca afirmó ser Divino?

¿Qué tal si Jesús nunca afirmó ser Divino?

Esta semana, Andrew nos pidió que tengamos en cuenta las afirmaciones de divinidad que se le atribuyen a Jesús en el cuarto evangelio:

En el Evangelio de Juan, Jesús hace muchas auto-proclamaciones confiadas (los versículos favoritos de los conservadores evangélicos, los que al parecer demuestran la exclusividad de Jesús). Ahora, estoy seguro de que afirmar ser Dios en el judaísmo del siglo primero era gran cosa; sin embargo, ¿cómo es que ninguna de estas auto-proclamaciones se hacen en alguno de los evangelios sinópticos? ¿Es posible que Jesús nunca hiciese estas auto-proclamaciones? Si no, ¿cómo afecta esto a nuestra comprensión de la teología trinitaria en los relatos de los evangelios?

Ha habido una conversación muy robusta sobre esta publicación, y te animo a leerla. En las 1000 palabras que suelo permitirme en estas respuestas, simplemente no puedo repetir todos esos argumentos.

En primer lugar, en caso de que seas nuevo en este tipo de preguntas, aquí está el trasfondo. La mayoría de los estudiosos de renombre piensan esto de los cuatro Evangelios:

  • Marcos vino primero, probablemente a finales de los años 50 o principios de los 60.

 

  • Tanto Mateo como Lucas fueron escritos a mediados y finales de los años 60. Ambos utilizan a Marcos como fuente, a una fuente a la que los estudiosos se refieren como “Q”, y a su propio material de origen.

 

  • Juan viene mucho más tarde -probablemente a mediados de los años 90- y utiliza materiales en su mayoría únicos.

Así es como los cuatro Evangelios lucen en la mente un poco retorcida de Paul Soupiset, yo le pedí que hiciera un diagrama de Venn de los solapamientos para el próximo curso animado.

(Si sólo tuviera un práctico Diagrama de Venn mostrando la superposición de los evangelios)

Se reconoce generalmente que Juan, al llegar tan tarde y tener tanto material único, refleja la teología de una iglesia más evolucionada que la de los tres evangelios sinópticos. Y la teología en el Cuarto Evangelio apoya esta conclusión. Mientras que los sinópticos retratan a un Jesús más terrenal -más un rabino itinerante-, el Cuarto Evangelio nos da a un Cristo cósmico, más interesado en enseñar que en sanar. De hecho, casi la mitad del Evangelio de Juan se lleva a cabo en un solo día, con Jesús dando sus enseñanzas más esotéricas.

Entre los estudiosos escépticos, como Bart Ehrman, el supuesto es siempre el mismo: cuanto más tarde la escritura, menos precisa es. Pero pensemos en eso por un minuto. Se estima que se han escrito alrededor de 15000 libros sobre Abraham Lincoln. ¿Estás dispuesto a decir que un libro escrito por Doris Kearns Goodwin en 2005 es menos preciso que la magistral biografía de Lincoln de 1917 escrita por Lord Charnwood?

¿Lo más viejo siempre es más preciso? Obviamente la respuesta es no. Así que, mientras que tenemos que reconocer lo relativamente avanzado del Evangelio de Juan, eso en ningún modo lo sentencia como un compendio de inexactitudes y teología.

Pero, por el bien de la pregunta de Andrew, vamos a suponer que las afirmaciones de divinidad que salen de la boca de Jesús en el cuarto evangelio fueron puestas allí por la iglesia a finales del primer siglo, pero nunca fueron realmente dichas por Jesús de Nazaret.

Como un estudio de caso sobre este tipo de cosas, podemos mirar las apariciones post-resurrección en el Evangelio de Marcos, o la historia de Jesús con la mujer sorprendida en adulterio en Juan. Ambas están desaparecidas de los manuscritos más antiguos existentes. Eso podría significar que se perdieron en la transcripción y que si tuviéramos que buscar manuscritos más antiguos estarían en ellas. Pero parece más probable que seas adiciones posteriores, que es lo que asumen la mayor parte de los estudiosos. Entonces uno se queda con el dilema de que alguien las agregó para hacer el libro más teológicamente aceptable a un lector tardío, o que fueron historias originales que de alguna manera fueron extraviadas por los compiladores originales.

Una vez más, se ve que tenemos un dilema encima de un dilema. Ante cada encrucijada, casi podría adivinarse que camino un tipo como Bart Ehrman va a tomar, al igual que casi podría adivinarse que camino un profesor en un seminario evangélico.

El punto en cuestión en la pregunta de Andrew es que, en los sinópticos, Jesús primariamente se refiere a sí mismo como el “Hijo del Hombre”, un título que no implica divinidad. En Juan, es más probable que se llame a sí mismo el “Hijo de Dios”, lo cual, al menos a los oídos modernos, suena como una afirmación de divinidad, los estudiosos debaten este punto, señalando que es un título usado en la Biblia hebrea (por ejemplo, Génesis 6: 2); en otras palabras, que no es único para Jesús.

Hay otros casos en el Cuarto Evangelio que llevan a su elevada cristología. Es en Juan donde Jesús se refiere a sí mismo como:

“El pan de vida”,

“La luz del mundo”,

“La puerta de las ovejas”,

“El buen pastor”,

“La resurrección y la vida”,

“El camino, la verdad y la vida”,

“La vid verdadera”.

Cada una de estas, y otras declaraciones, implican que Jesús tiene una relación especial con Dios. Pero para nosotros es difícil colocar nuestra mente en torno a las nociones del siglo primero sobre la divinidad.

De todos modos, eso es un montón de charla sobre la historicidad del Cuarto Evangelio. El hecho es que cualquier persona que sea cristiano y considere a la Biblia con autoridad tiene que poner mucha fe en la mano providencial de Dios. El canon no se cerró hasta tres siglos después de Jesús, que son 18 generaciones de gente después de Jesús. Eso es un montón de gente metiéndose con cosas, editando historias y actualizando teología. Si consideras a la Biblia un texto sagrado y con autoridad en tu vida y la vida de la iglesia, no necesariamente tienes que pasar por alto la complicada historia del canon, pero es probable que tengas que poner un poco de confianza en Dios acerca de dirigir la canonización a pesar de su desorden.

Finalmente, esto. El prólogo al Evangelio de Juan no sólo es una de las piezas teológicas más líricamente hermosas en la Biblia, es una de las mejores que alguna vez se haya escrito. Y es a partir de ese prólogo que tenemos el núcleo de nuestra creencia en la divinidad de Jesús de Nazaret, y la consiguiente y reconocidamente tardía doctrina de la Trinidad. Como he argumentado aquí antes, agradezco la estética de la teología. Creo que si algo es bello, es más probable que sea cierto. Por lo tanto, el prólogo de Juan, universalmente aclamado como un hermoso canto a la divinidad de Cristo, tiene una particular afirmación de verdad. (Esto es justo lo contrario de Ehrman, quien sostiene que si algo parece estar en consonancia con la teología posterior, es menos probable que sea cierto).

Y yo no creo que algo que sea posterior sea probablemente menos cierto. De hecho, creo que algo más tardío es posiblemente más probable que sea cierto. Por lo tanto, no tengo ningún problema con las afirmaciones de divinidad de Jesús en el Cuarto Evangelio, sean o no dichas por él.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/05/17/its-probably-true-even-if-jesus-didnt-say-it-questions-that-haunt/#sthash.CKrvByua.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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