¿Qué es la maldad?

¿Qué es la maldad?

La Pregunta que Acecha de esta semana proviene de Tanya:

Tengo una pregunta acerca de la maldad. Básicamente, ¿qué es? Cuándo la gente dice “maldad”, ¿sólo quiere decir algo muy, muy malo? Los tiroteos en Sandy Hook son “malvados”, pasar un cheque sin fondo simplemente es malo. ¿No? ¿Cómo funciona esto? ¿Es algo donde conocer las palabras griegas o hebreas para “maldad” nos ayudaría en algo?

El momento de esta pregunta es conmovedor, porque como señalaron varios comentaristas, viene después del tiroteo en la primaria Sandy Hook, podríamos ser más conscientes del mal que nos rodea que otras veces. Es decir, un tiroteo masivo a niños de 6 años de edad nos parece aún más “malvado” que el lanzamiento de bombas en barrios palestinos o matar a tiros a una docena de adultos en una sala de cine.

Pero, ¿por qué es eso?

Agustín dijo la famosa frase de que el mal es la “privación del bien” (privatio boni). Así como la oscuridad no existe como entidad ―en cambio, es la ausencia de luz―. Pero Agustín es problemático aquí; incluso podríamos decir que está equivocado. Agustín escribe esto:

Porque, ¿qué es eso que llamamos mal sino la ausencia de bien? En los cuerpos de los animales, las enfermedades y las heridas no significan nada, sino la ausencia de la salud; cuando se efectúa una cura, eso no quiere decir que los males que estaban presentes, a saber, las enfermedades y heridas, desaparecen del cuerpo y habitan en otra parte: dejan de existir en su conjunto; la herida o enfermedad no es una sustancia, sino un defecto en la sustancia carnal, la carne misma es una sustancia, y por lo tanto algo bueno, en lo cual esos males, es decir, privaciones de lo bueno que llamamos salud, son accidentes.

Ahora sabemos que él está completamente equivocado en esta analogía. Muchas enfermedades son, de hecho, sustanciales. Un virus o bacteria es más que un defecto en la sustancia que soy, se trata de una sustancia extraña que ha invadido mi sustancia y la trastorna.

Como de costumbre, Agustín llega a esta determinación en un esfuerzo por defender a Dios:

Porque el Dios Todopoderoso, el que incluso los paganos reconocen, tiene el poder supremo sobre todas las cosas, siendo él mismo supremamente bueno nunca permitiría la existencia de algo maligno entre sus obras, si no fuera tan omnipotente y bueno que pudiera sacar bien incluso de algo malo.

En un esfuerzo por defender la omnipotencia de Dios, Agustín asume que Dios seguramente no podría permitir una cosa sustantiva llamada mal. (¡Hey, Agustín, tu neoplatonismo se hace evidente!).

Ireneo, rival teológico de Agustín en este tema, tiene una perspectiva muy diferente. Mientras que Agustín piensa que la humanidad fue creada perfecta y luego prácticamente destruida por la introducción del pecado y del mal en el Jardín, Ireneo considera que Adán y Eva fueron los menos maduros de todos los seres humanos. A medida que la humanidad ha madurado, lo hemos hecho en un entorno de bien y de mal, sólo navegando ese entorno, que nos ha dado Dios, llegamos a volvernos más moralmente responsables. Por lo tanto, para Ireneo, el mal tiene un papel pedagógico en la maduración de la humanidad.

Por supuesto, eso nos impulsa a mirar la evidencia empírica. ¿Estamos madurando? Por un lado, ya no somos dueños de otros seres humanos, dejamos que las mujeres voten y no creemos que las personas con piel más oscura sean humanos de segunda. Por otro lado, tenemos tiroteos en escuelas, bombardeos con aviones no tripulados y no estamos lejos del Holocausto.

Tanya preguntó particularmente sobre el término griego ―o del Nuevo Testamento― para maldad, y si nos daría alguna idea. Hay dos términos que se utilizan en el NT, y de manera intercambiable.

Kakós significa “malo”; se usa 50 veces en el Nuevo Testamento, y se remonta a Homero. Tiene el sentido de carecer de algo, y se utiliza a menudo en contraste con agathos (bueno). En el mundo antiguo ―antes del NT, pero conocido para los primeros lectores griegos del NT― kakós era 1) un principio metafísico (Pitágoras, Platón), y 2) arraigado en la ignorancia humana (Demócrito, Sócrates). Por ende, el mal es vencido por el conocimiento.

En el NT, kakós siempre tiene menos poder que el bien, y siempre viene de la humanidad, nunca de Dios. “Que nadie diga cuándo es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal (kakós) y Él mismo no tienta a nadie”. (Santiago 1:13).

Ponerós significa “en una condición pobre”; mientras que no lo encontramos en Homero, se utiliza en otra literatura pre-NT para decir lleno de fatigas, sufrimiento y digno de lástima. Se usa 78 veces en el NT; 26 veces solo en Mateo. Un ciego, por ejemplo, está afectado por una enfermedad (ponerós) en el ojo.

También se usa de manera ética, como aquello que se opone a Dios. Jesús dice: “Pues si vosotros, siendo malos (ponerós), sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11).

Utilizado como sustantivo, ponerós significa “hombre malo/persona”, y con el artículo definido, ho ponerós, significa “el maligno/Satanás”.

En otras palabras, en la Biblia, la maldad/el mal no es una sustancia metafísica. No es algo ahí afuera, que nos aflige. La maldad es una característica de la humanidad. Básicamente, es un adjetivo, no un sustantivo.

Así que, Tanya, si tengo que aterrizar el avión acerca del mal, lo aterrizaría aquí (no lejos de Ireneo): El mal es parte del entorno, parte del mundo que Dios nos dio, en el que nos encontramos. No es una sustancia. Es una característica. Es el nombre que le damos a los episodios (o incluso personas) que exhiben esos atributos.

En otras palabras, lo sabemos cuándo lo vemos.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/01/08/evil-is-not-questions-that-haunt/#sthash.vYbfp1Bn.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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