Puedes cumplir tus sueños… sólo prepárate para lo peor

Puedes cumplir tus sueños… sólo prepárate para lo peor

En un post anterior contrasté las estrategias políticas neuróticas, psicóticas y perversas con un planteamiento psicoanalítico que intenta ayudar a las personas a convertir su fantasía en realidad (en vez de retractarse o protestar contra ella). El problema, como señala Todd McGowan, es que el potencial político del psicoanálisis puede comenzar a sonar como una sofisticada forma de cartel motivacional que nos pide que cumplamos nuestros sueños. Sin embargo, esto pierde principalmente el verdadero potencial político y  subversivo del discurso.

A fin de obtener una mejor comprensión de la relación entre la fantasía y la realidad del psicoanálisis (que es un tema bastante amplio) primero debemos considerar como la realización de una fantasía fundamental en la realidad social de un individuo es realmente traumática en vez de alegre.

La razón de esto se debe a la idea de que nuestra fantasía básica es un tipo de mentira que nos decimos a nosotros mismos con el fin de cubrir el trauma de una pérdida originaria. Llevar a cabo directamente la fantasía de uno (en vez de lograr algunos objetivos prácticos) significa enfrentar el engaño de la fantasía y así sentir el miedo de la carencia interior que la cubre. Esto puede describirse como un tipo de falla que se produce fuertemente en el centro mismo del éxito.

El éxito de la fantasía, en definitiva, es un fracaso en la medida en que uno percibe su deseo como conectado al objeto que la fantasía apunta a lograr. Por ejemplo, si uno fantasea sobre convertirse en millonario, entonces lograr esa meta expone, a un nivel subjetivo, como la verdadera función de la fantasía es mantenerlo a uno logrando su meta, a fin de que esa fantasía pueda mantenerse viva. Las postas de la meta, por lo tanto, deben ser alternadas por la persona para mantener esa fantasía (y la función de la misma) viva. Si esto no llegara a suceder la persona podría sufrir un daño.

En la teoría psicoanalítica una de las razones para confrontar nuestra principal fantasía no es para que podamos “lograr nuestros objetivos” mejor y encontrar realización, sino es para que podamos enfrentar la mentira de nuestra fantasía.

Esto no se trata de terminar con la fantasía, sino de cambiar el vínculo que tenemos con ella. Esta nueva relación no localiza el placer de la fantasía en lograrla, sino en asumir directamente la misma independientemente de su cumplimiento. La persona se da cuenta de que el objetivo de la fantasía no es ser consumado por alguna victoria final, sino que tiene que ver con mantener vivo nuestro deseo.

Políticamente hablando, esto significa que nos involucramos en una cierta causa aplazando nuestro placer hasta el punto cuando se consigue la causa. Este enfoque no solo deshabilita el placer de luchar por la causa en el momento, sino que también se asegura de que cualquier éxito final sea experimentado como un tipo de insuficiencia o destitución subjetiva.

En vez de esto, debemos tratar de cambiar donde nos posicionamos para que podamos disfrutar de nuestro compromiso con la causa en sí, y aprender a abrazarla como un fin en sí misma. Hacer esto significa que nos entregamos a ella en un modo de acción fuera del ámbito de los intercambios económicos. Desde la posición del cálculo racional esto puede parecer un poco absurdo, ya que si abrazamos nuestra causa como un fin en sí mismo podríamos terminar entregándonos a causas aparentemente perdidas.

Esta es una de las lecciones que podríamos tomar de los dioses nórdicos. Por lo que me han contado (tendré que investigarlo para comprobarlo), algunos de estos clanes seguían a los dioses nórdicos destinados al fracaso. Si este es el caso, da una poderosa expresión del enfoque descrito aquí. A saber, que persigamos nuestro objetivo más alto, independientemente del costo o resultado final por el placer que se encuentra el mismo compromiso.

Tomemos el ejemplo del ecologismo. ¿Qué pasa si realmente abrazamos la idea de que estamos más allá del punto de no retorno, y que una crisis catastrófica está a la vuelta de la esquina, que no hay nada que podamos hacer para evitar un próximo Apocalipsis ambiental? Si renunciamos entonces a tratar de realmente hacer una diferencia, es probable que nuestro activismo aun quede atrapado en el deseo diferido de un resultado positivo. Aquí malinterpretamos el papel de la fantasía en la desaparición de su cumplimiento. Sin embargo, si todavía nos entregamos incondicional y absolutamente a la causa, es posible que directamente estemos asumiendo nuestro excesivo deseo hacia la causa como un fin en sí mismo.

No sólo es el tipo de relación más saludable con nuestra fantasía, sino que el tipo de acción intransigente que viene de esta postura es precisamente lo que constituye a un verdadero militante de la verdad.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2015/05/fulfill-your-dreams-so-you-can-see-how-powerless-they-are/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

Deja un comentario