Puede que no creas en fantasmas, ¿pero les tienes miedo?

Puede que no creas en fantasmas, ¿pero les tienes miedo?

Hace poco el gran ilusionista Derren Brown le pidió a un grupo de personas que llevaran a una reunión la imagen de un ser querido (más bien una copia de la foto original). Cuando estas personas llegaron al lugar con sus fotos, el levantó una biblia satánica y citó un rito del siglo XI. El rito en sí era para quién deseaba declarar su lealtad al diablo. A cambio ganaría la protección de Satanás, no obstante, también significaría que este poseería su alma en el más allá, torturándola durante toda la eternidad.

Parte del rito incluía golpear repetidamente la foto del ser querido mientras se recitaban algunas líneas. Lo interesante fue ver la gran diferencia entre aquellos que no creían en el diablo, o la idea de que golpeando la foto de su ser querido de alguna manera esto produciría cierto efecto, y aquellos que estaban dispuestos a hacer este simple rito (en psicología es un fenómeno bien conocido).

En la sala se encontraban ciento sesenta personas, pero sólo once estaban dispuestas a someterse al rito. Lo realmente extraño era que en todo el lugar solo seis personas tenían algún tipo de creencia en la existencia del diablo y alguna idea de los poderes sobrenaturales, a todos los demás les parecía absurdo.

Lo que esto expone es la manera en que somos capaces de representar una creencia en nuestra existencia terrenal sin llegar a creer en un nivel consciente.

Esto también demuestra que, en este público en su mayoría secular, sus creencias religiosas operaban en un nivel material y reprimido.

La práctica de la Teología Radical consiste en tratar de exponer la existencia de esta supersticiosa creencia reprimida en la gente y ayudar a romperla. En resumen el escándalo central del cristianismo es una invitación a renunciar a esas certezas supersticiosas a un nivel material y abrazar totalmente el mundo sin el apoyo religioso inconsciente. Esto significa pasar de la idea de lo sobrenatural a lo súper en lo natural, es decir, abrazar y afirmar el carácter sagrado de la existencia libre de la superstición. Por ejemplo, vemos este movimiento con el activista de la iglesia primitiva, Pablo, quién escribió acerca de cómo la gente podía comer alimentos sacrificados a los dioses (1 Corintios 8:4-13). Por supuesto, lo que es interesante es que la mayoría de las personas a las que se dirigía, como parte de este nuevo movimiento llamado cristianismo, no creía en otros dioses. Sin embargo, aún tenían miedo de comer de esa comida (por lo tanto Pablo necesitaba decirles que estaba bien que lo hicieran). Esta lógica está muy bien capturada en un antiguo dicho ingles que dice que había una vez un inglés que era tan valiente, que no solo no creía en fantasmas sino que no les tenía miedo.

La práctica de la Teología Radical (que debe distinguirse de la teología que se encuentra en gran parte de la iglesia actual) no apunta a nuestra creencia consciente o a nuestro escepticismo, sino más bien a ayudar a producir un cortocircuito en el cableado que nos hace seguir creyendo sin nuestra (consciente) creencia (y lo que hace susceptible a la sociedad a la reaparición de la superstición en formas como la Nueva Era, el Pensamiento Positivo y el Fundamentalismo). En este sentido nos ayuda ver al mundo como mágico en vez de una colección mundana de materiaconteniendo magia (algo que Kester Brewin explora en su libro Después de la magia: Más allá de lo sobrenatural). Este movimiento no puede sino recordarnos la antigua noción de la encarnación: Donde la materia no es una superficie debajo la cual descansa lo sagrado, sino que más bien la materia es lo sagrado.

El rol de la iglesia dentro de la tradición Radical no se encuentra en hacer que las personas abracen las dudas, el desconocimiento y la complejidad, ni en afirmar la existencia y trabajar hacia el bien. Sino en averiguar dónde nuestras certezas existen de formas reprimidas y en como nuestra incapacidad para abrazar al mundo es algo de lo que ni siquiera somos conscientes. Para entender esto último tenemos que reconocer en verdad que las personas a menudo están deprimidas y sin embargo no lo saben (la Piro-teología se encuentra en esta tradición).

No es extraño que una persona vaya el médico porque tiene problemas con palpitaciones cardíacas, falta de sueño, etc., y para su sorpresa, enterarse que es depresiva. La respuesta habitual a esto puede ser incredulidad seguido de una defensa que involucra decirle al doctor cuan sociales son: siempre se la pasan entre amigos y familiares. El punto, por supuesto, es que la frenética actividad social puede ser uno de los síntomas de una depresión no reconocida.

Esto puede aludir a nuestra incapacidad de estar a solas con nosotros mismos un par de horas por temor a lo que podríamos encontrar.

Esta es la razón por la que la Teología Radical tiene un mensaje para los que se consideran seculares y religiosos. Porque la creencia supersticiosa sigue operando entre los que dicen que no creen en ella.

Por lo tanto la Buena Nueva de la tradición Radical es simple: Si realmente quieres perder la creencia entonces únete a la iglesia Radical.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2013/03/you-may-not-believe-in-ghosts-but-are-you-scared-of-them/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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