¿Puede el amor no poner el cuerpo?

¿Puede el amor no poner el cuerpo?

Ella se divide en dos.
La sombra y la luz del mundo.
Sus ojos son un mar profundo.
Hoy, sin ella, yo no vería el sol.

(Tu vida mi vida, Fito Páez)

Me encontré con Jess una noche de otoño de 2013. Éramos parte de un grupo de amigos y conocidos que salían de una iglesia, al finalizar el servicio del sábado. Cuando la vi, llamó rápidamente mi atención (estaba hermosa). Todo el grupo caminó hasta un restaurant cercano y ordenamos unas cuantas pizzas. Yo no hablaba con ella pero trataba de escucharla (por esas cuestiones del “azar” estábamos sentados relativamente cerca). En medio de los chistes, comentarios y voces entrecruzadas de todo el grupo, alguien le preguntó qué música escuchaba. Las seis palabras que salieron de su boca marcarían mi destino para siempre. “A mi me gusta el punk”, respondió con solvencia. Me maravillé. Esa declaración era la puerta de entrada a una vida muy distinta a la mía.

Hasta ese momento, mi cristianismo tenía un objetivo muy claro: profesionalizarme para transmitir mis creencias religiosas a través del arte. No hay nada de malo en eso, excepto cuando dicha profesionalización llega a ser tan importante que olvida el cristianismo esencial. Para mi, solo existía trabajar, estudiar y divertirme con mis amigos de ese entonces, que buscaban algo similar. Pasaba mucho tiempo fuera de casa y no me preocupaba por tratar de entender la realidad dolorosa de otras personas que no estuvieran en mi mismo camino. Lo único que yo buscaba era convencer a todo el mundo de que mi religión era lo que necesitaban, pero sin relacionarme demasiado. Simplemente presentaba las reglas que “había que seguir” y me alejaba. Tenía una mentalidad muy proselitista y estaba orgulloso de ella.

Pero un día, como les decía, conocí a Jess. Ella había cultivado su gusto por la música punk junto a su hermano Eric, quien vivía una realidad muy ajena a la mía. Eric, de 30 años por ese entonces, sufría desde adolescente el avance de diabetes tipo 1. Las consecuencias habían sido muy duras: cuando lo conocí ya no podía ver ni caminar. Jess, junto a sus padres y su otro hermano, se vieron obligados a reorientar sus vidas alrededor del cuidado de Eric. “Ambulancia”, “hospital”, “diálisis” y “trasplante” empezaron a ser palabras recurrentes en la vida de toda la casa.

Como suele ocurrir ante este tipo de situaciones, uno de los integrantes de la familia es quien toma la posta del cuidado y se vuelve, con el tiempo, la persona más idónea para acompañar al enfermo. Y, en este caso, fue Jess. Cuando Eric empezó a perder la visión, su hermana fue dejando su propia vida, relaciones y proyectos de lado. Nada de lo que ella podía vivir le importaba más que la vida de su hermano. No había lugar para pensar un futuro, estudiar, o divertirse. Cada uno de sus esfuerzos los empezó a dedicar a Eric, buscando aliviar el avance irreversible de una enfermedad maldita.

La hermosura exterior de Jess me llamó la atención, pero su belleza interior me hizo dar cuenta lo frágil que era mi cristianismo. Su vida iluminaba la mía. En sus pasos diarios solo había verdad, crudeza, amor, renuncia, compasión. Mis ideas sobre el “éxito”, el “llamado” y una vida verdaderamente “espiritual” se fueron resignificando a medida que conocía más detalles de su historia.

Es probable que Jess y su familia hayan tomado algunas decisiones erróneas. Posiblemente, en la desesperación por combatir la enfermedad, ellos mismos empezaron a padecerla, de forma indirecta. Eso es muy frecuente, pero cada uno de sus intentos nacía desde el más puro amor. Es esa familia la que me enseñó que el amor te lleva, inevitablemente a rendirte. Así como suena. Rendirse. Vivir para el otro. Poner el cuerpo.

Conocer a Jess fue volver a conocer la fe. Dios quiera que, algún día, pueda iluminar a todas las personas que me rodean como ella lo hizo conmigo. Creo que hay algo (muy esencial) que se nos tiende a escapar todo el tiempo: encarnar el amor al prójimo. Lamentablemente, suele quedar como una linda frase, un versículo clásico, una utopía soñada.

Escribo estas líneas desde Argentina y en medio de una pandemia mundial. Miro a mi alrededor, escucho las noticias, leo los diarios y pienso hasta donde nos lleva el individualismo, los negocios, los imperios. Necesitamos aprender a amar. Arrancar ese mandamiento del papel y empezar a respirarlo en todas nuestras decisiones. Nunca sabremos en qué momento nuestra vida puede inspirar a otras para que repiensen su forma de creer y de actuar.

Gracias a Jess, un día mi cristianismo se rompió. Gracias a ti, la fe de muchas personas puede romperse también, para volver a nacer de una forma mucho más libre y genuina.

Dani Aramayo

Dani Aramayo

Guionista, Realizador audiovisual.

5 comentarios en «¿Puede el amor no poner el cuerpo?»

  1. Gracias Dani por esta reflexión. Entiendo lo que dices. Nosotros tenemos una hija Ellen, que tiene discapacidades intelectuales. Ella tiene 31 años. Mi vida es tan diferente, en una buena manera, por causa de Ellen. He aprendido a apreciar a las personas, no por lo que ellos pueden hacer, sino por lo que son, como seres humanos. Además, tengo mucho más paciencia, una cualidad no inherente a mi personalidad. En breve, mi asociación con Ellen me ha hecho más como Jesús. No es una vida fácil, pero para poner el cuerpo en los que luchan, que tienen capacidades diferentes, es seguir en los pasos de Jesús.

    Es también importante para establecer límites, para proteger la salud, mental y física, como un cuidador. No es una pena para pedir ayuda.

    Gracias por compartir tus pensamientos, hermano. Abrazos fuertes a ti y Jess.♥️♥️

  2. Excelente reflexión amigo! es de esa evolución/madurez que siempre hablamos y debatimos, que no sólo necesita el individuo, la iglesia, sino la humanidad entera.
    Es posible que ésta pandemia replantee cosas? será cuestión de fé, ya que nuestra historia no deja buenos augurios…
    *mientras tanto, tratemos de iluminar cómo lo hizo Jess, no sólo en la vida de su hermano y familia, sinó en la tuya! **a pesar del punc =P
    Te quiero mucho bro!!

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