¿Por qué un Dios perfecto crearía un universo imperfecto?

¿Por qué un Dios perfecto crearía un universo imperfecto?

Las Preguntas que Acechan al Cristianismo continúan esta semana con una pregunta de un comentarista frecuente, Lausten North:

Si Dios sólo era, antes del tiempo, antes del universo, y él era perfecto, ¿por qué creó el universo imperfecto con seres humanos imperfectos? Si Él quería que eligiéramos amarlo, entonces Él antes no era realmente perfecto, le faltaba amor en cierto modo. Si en realidad somos perfectos como estamos, entonces eso es una extraña redefinición de la palabra perfecto. Si dices que hay un plan y simplemente no podemos entenderlo, entonces estás evitando la pregunta.

En un comentario en la publicación original, Lausten aclara:

En primer lugar, la pregunta se refiere a los tipos de teología que asumen la perfección incognoscible. En esa teología, no podemos conocer a Dios, sólo podemos poner nuestras esperanzas en los destellos que Él nos brinda acerca de una manera mejor. Así que no podemos definir perfecto de una forma que no sea como algo más allá de lo que conocemos.

 

Ciertamente, el dolor y el mal diseño son ejemplos de imperfección. El universo físico conocido requiere mucha muerte y destrucción para continuar con su creación. Se podría decir que es un equilibrio, pero considero que es imperfecto e incompatible con la existencia de un Dios amoroso que afirma haber realizado los milagros que se encuentran en la Biblia.

Lausten, gracias tanto por la pregunta original como por el comentario clarificador. Asumo por tus comentarios que eres ateo, y en especial estoy contento de que tú y algunos otros ateos hayan empezado a leer este blog como resultado de esta serie. En el mismo corazón de tu pregunta está una suposición que has planteado en otros comentarios, que el cristianismo está plagado de inconsistencias internas que, en última instancia, socavan sus afirmaciones sobre la verdad. Pero creo que tu pregunta hace algo muy parecido a eso.

Por la formulación de tu pregunta, entiendo que tratas de jugar según reglas que nosotros ―los teólogos cristianos― hemos fijado. El mayor problema en la pregunta que has presentado, sin embargo, es tu uso de las palabras “perfecto” e “imperfecto”.

Aquí hay una clara definición para perfecto:

Tener todos los elementos, cualidades o características necesarias o deseables; tan bueno como se podría ser.

La perfección es una cualidad que deriva de Platón. Platón tenía una metafísica muy específica, que muchos hoy rechazarían. Yo, por ejemplo, la rechazo de todo corazón. Sin embargo, es difícil hablar de la perfección en la forma en que la has introducido sin referirnos a Platón.

Considera este párrafo de Richard Kraut:

Muchas personas asocian a Platón con algunas doctrinas centrales que son propuestas en sus escritos: El mundo que percibimos es de algún modo defectuoso y lleno de errores, pero hay una esfera más real y perfecta, poblada por entidades (denominadas “formas “o” ideas “) que son eternas, inmutables, y en cierto sentido, paradigmáticas para la estructura y el carácter de nuestro mundo. Entre los más importantes de estos objetos abstractos (como se les llama ahora, debido a que no se encuentran en el espacio o el tiempo) están la bondad, la belleza, la equidad, la grandeza, la imagen, la unidad, el bienestar, la igualdad, la diferencia, el cambio y la inmutabilidad. (Estos términos ―”bondad”, “belleza”, y así sucesivamente― a menudo son capitalizados por los que escriben acerca de Platón, con el fin de llamar la atención sobre su exaltada condición; del mismo modo para las “formas” e “ideas”). La distinción más fundamental en la filosofía de Platón se encuentra entre las muchas cosas observables que se ven bellas (bueno, justo y unificado, igual, grande) y el objeto que es bello en realidad (la bondad, la justicia, la unidad), de los cuales muchas de esas cosas (bueno, justo, grande) bellas reciben sus nombres y características correspondientes.

Lausten, si te resulta problemático que muchos, muchos teólogos cristianos hayan abrazado este pensamiento platónico, estoy de acuerdo contigo. Creo que la perfección es un estado puramente imaginario. No existe. Es un unicornio.

Así que, podemos sentarnos y hablar de la perfección todo lo que queramos, pero eso no hace que la perfección sea más real.

Además, no encuentro ninguna indicación, ya sea de las escrituras cristianas o hebreas, de que la perfección fuese una cualidad que los antiguos judíos o los cristianos primitivos atribuyeran a Yahvé o a Dios. Posteriormente, sin embargo, Platón fue bautizado dentro del cristianismo por teólogos como Agustín y Tomás de Aquino. Ahora es difícil siquiera pensar en el Dios cristiano sin depender de estas categorías platónicas de “perfecto” e “imperfecto”. Me gustaría que dejáramos de depender de nuestra Platofilia.

Hablando de imperfección, pensemos en eso por un minuto. Una lectura platónica de Génesis 3 dice que Adán y Eva eran perfectos; entonces comieron del fruto y perdieron su perfección. El cultivo del suelo, el dolor en el parto y la muerte producto de su destierro del Edén son imperfecciones.

Pero como Ray Anderson suele decir para preguntar a su clase en el Seminario Fuller, “¿Qué crees que pasaba cuando Adán, antes de comer la fruta, se aplastaba el dedo del pie con una raíz en el jardín? ¿Le dolía? ¡Por supuesto que sí!”.

En otras palabras, el prelapsario Jardín del Edén no tenía una forma platónica ideal. ¡Por el amor de Dios, era un jardín! Estaba lleno de suciedad, gusanos y fruta podrida.

Aquí hay otra manera de decir eso: nada metafísico sucedió cuando Adán y Eva comieron esa fruta. Nada cambió ontológicamente en ellos. No pasaron, de un mordisco, de “perfectos” a “imperfectos”.

A principios de esta semana, argumenté que deberíamos contraer las ideas de que un “Dios de paz” es lo bipolarmente contrario a un “Dios de Guerra”. Creo que las dicotomías colapsan cuando uno es honesto acerca de la consumidora presencia de Dios. Lo mismo va para el asunto “perfecto” vs. “imperfecto” (de hecho, incluso Platón en su escritura posterior -por ejemplo, El Timeo- parece conceder que sus ideas acerca de formas perfectas están abiertas a la crítica). Vamos a contraer esa dicotomía.

Me doy cuenta de que mucha de la teología occidental se basa en la idea de que Dios es perfecto y los seres humanos son imperfectos. Por ejemplo, la entera comprensión de la sustitución penal de la expiación se basa en la idea de que Dios es perfecto y no tolera la posibilidad de pasar una eternidad con un ser imperfecto, pecaminoso (como tú o yo). (Esa es una idea que ataco en mi libro sobre la expiación). Pero esa es una idea importada al cristianismo desde la filosofía platónica.

Al final, puede que tú, como ateo, encuentres todas mis respuestas a estas preguntas decepcionantes. Supongo que, al igual que tú, preferiría un cristianismo sin inconsistencias internas. Pero esa no es la promesa del cristianismo. En vez de eso, el cristianismo promete una narrativa que engrana con nuestra experiencia, y mi experiencia de vida está plagada de inconsistencias y paradojas. Lo que el cristianismo me ofrece es una visión de Dios que más o menos coincide con mi experiencia de vida.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2012/11/23/god-is-not-perfect-questions-that-haunt/#sthash.ThI6uLKW.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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