Por qué rechazo la infalibilidad bíblica

Por qué rechazo la infalibilidad bíblica

Rechazo la doctrina de la infalibilidad bíblica. Ahí está. Lo dije. Cuanto más pienso acerca de ello, más me convenzo de que esta doctrina hace un montón de daño y ningún bien en lo absoluto. O sea, puedo ver el atractivo de afirmar la infalibilidad de las escrituras. Suena como lo políticamente correcto. Es lo que los creyentes quieren escucharte decir Puedo ver lo atractivo que sería pensar en tener una fuente clara de verdad a la cual torcer, sabiendo que siempre estaría en lo cierto, incluso cuando no lo esté. Pero mi experiencia me ha demostrado que eso no funciona.

Antes de continuar, déjame proveer una breve definición de infalibilidad para que hablemos de lo mismo. La infalibilidad dice que cuando la Escritura dice que algo es moral y bueno, nosotros podemos confiar en que es así. Esto difiere de la inerrancia, la cual afirma que la Biblia no contiene ningún error. La Biblia puede tener mal el nombre de un rey, o un hecho científico confundido, o una tipografía, pero la afirmación de la infalibilidad es que puedes -a pesar de eso- confiar en materia de fe, salvación y moralidad.

Eso sonaría razonable, pero simplemente no funciona. Los ejemplos más obvios de esto se encuentran en las cosas terroríficamente inmorales que encontramos aprobadas en el Antiguo Testamento. Considera las cosas horriblemente inmorales que vemos a ISIS haciendo ahora, masivas matanzas de hombres, mujeres y niños, tomar a mujeres como esclavas sexuales, arrastrar a personas de sus hogares, que huyen por sus vidas; todo esto también puede encontrarse en el Antiguo Testamento respaldado por la voluntad Dios.

Pero no necesitamos remitirnos al genocidio para ver esto. Lo vemos en una escala más sutil cuando los pastores avergüenzan y condenan al ostracismo a la gente en el nombre de “disciplina de la iglesia”, basándose en las enseñanzas de Pablo en Corintios. Esto lleva a pastores conservadores como Mark Driscoll a echar gente de la iglesia por estar en desacuerdo con él, diciéndole a su congregación que no se junte con ellos en lo absoluto, separándolos de sus amigos y su comunidad. De igual manera, lleva a pastores como John MacArthur a aconsejar a los padres que renieguen de sus hijos gay.

La razón de que esto ocurra es la obediencia incondicional autoritaria. Por mérito propio, lo anterior es un obvio terrible consejo. Inmediatamente genera alertas de “Guau, eso parece realmente cruel y duro”, y lo es. La única razón por la que se sigue es por apelación a la autoridad, no al mérito. El problema viene debido a que nos enseñaron que es malo cuestionar la Biblia. La Biblia dice que deberíamos hacer esto, y si lo cuestionamos, estamos dudando del Dios todopoderoso. La Biblia es infalible. Así que padres que aman a sus hijos hacen algo profundamente doloroso para ellos porque confían en esa autoridad.

El resultado es que, en vez de ayudarnos a ser más morales, esta confianza ciega en un libro (o en alguna interpretación autoritaria que un tipo tiene de él) nos lleva a dejar de pensar moralmente, a no escuchar a nuestra conciencia que nos grita: “¡Hey, esto se siente realmente mal, ten cuidado aquí!”.

Una pendiente resbaladiza: “Si una cosa está mal, todo lo está”.

Un argumento es que, si cuestionamos una cosa de la Biblia, entonces la estaremos cuestionando toda, y todo se desarmará, como un hilo que al tirar desenreda todo el suéter.

Considera que esto no sucede en ningún otro aspecto de la vida. Si dices que una cosa esta mal, esto no significa que dices que todo esté mal. Si no te gusta una canción de una banda, esto no significa que todas sean malas. La razón para que esto se aplique a la Biblia es sólo que asumamos que debemos ser capaces de confiar incuestionablemente en todo y en lo que sea que ella diga como un buen consejo moral, ciegamente. Entonces ahí es verdad que, si no puedes confiar ciegamente en una cosa de la Biblia, no puedes confiar ciegamente en nada de la Biblia.

Eso es cierto, no puedes. Necesitas discernir, pensar moralmente mientras lees. Si hay una pendiente resbaladiza aquí, es una lejos de una autoritaria y fundamentalista manera de leer la Biblia caracterizada por la obediencia incondicional. O sea, una vez que comenzamos a hacer preguntas motivados por la compasión, nos alejaremos de una autoritaria e inmoral manera de leer, hacia una moral manera de leer. Sí, eso es correcto, leer la Biblia de una incuestionable autoritaria manera es leerla inmoralmente. Nos lleva directamente a dañar a las personas, y a endurecer el corazón. Así que espero poder pegar el salto de una pendiente resbaladiza hacia eso.

Elegir (y por qué es moralmente imperativo)

Otro argumento común que he escuchado es sobre la idea de “elegir”, como si esto fuera algo malo. Sí, yo elijo. Tu deberías también. Eso es lo que los adultos moralmente responsables hacen. Eso se llama discernimiento. Esto no es lo mismo que “sesgo de confirmación” (favorecer la información que confirma las propias creencias). El sesgo de confirmación no significa seleccionar las manzanas buenas y descartar las malas. Eso sería sabio. ¿Quién quiere comer manzanas podridas? El sesgo de confirmación o (falacia de la evidencia incompleta) es tergiversar la evidencia para hacer ver que todo es bonito, encubriendo las cosas malas. El sesgo de confirmación es otra forma de blanqueo. Los Cristianos Liberales hacen eso cuando actúan como si la Biblia se tratara solamente sobre la inclusión, la compasión y el cuidado de los pobres, y oscurecen el hecho de que, si bien es cierto que la Biblia contiene todos esos buenos mensajes, también tiene cosas bastante horribles que ellos no aprueban. Estas malas (léase: inmoral) partes de la Biblia no son simplemente una cuestión de malinterpretación de nuestra parte (eso ocurre también, por supuesto). Realmente hay algunas partes de la Biblia que simplemente son malas o incorrectas incluso cuando sabes el lenguaje original y entiendes el contexto cultural. Debido a esta realidad, necesitamos tener una manera de leer que nos permita diferenciar entre las verdaderamente buenas e inspiradoras partes y las partes inmorales y malas. La clave aquí no es aprender la exegesis (que solo es la ciencia de la identificación de lo que se dice), sino aprender a leer moralmente. Desafortunadamente esto es algo que es ampliamente descuidado si no totalmente ignorado en los seminarios donde se entrenan los futuros pastores. Ese es un problema real.

¿Jesús es la infalible palabra de Dios?

Esto es algo que he afirmado. Pero es importante tener en claro lo que significa. Las personas a veces objetan que todo lo que sabemos de Jesús lo sabemos de la Biblia, así que ¿cómo podemos decir que Jesús es infalible si la Biblia no?

Si quisiéramos afirmar que las palabras de Jesús en la Biblia son infalibles, entonces esto sería un punto valido. Podríamos ser tentados a pensar que solo podríamos “leer las cartas” de Jesús y esto resolvería nuestros problemas. Sin embargo, esto no es verdad. También necesitamos acoplar nuestros cerebros morales mientras leemos las palabras de Jesús. Hay una larga historia de personas que utilizan las enseñanzas de Jesús para promover cosas malas como asesorar a mujeres para que permanezcan en un matrimonio físicamente abusivo como una forma de “sufrir por Cristo”.

Ahora, no creo ni por un momento que esto sea a lo que Jesús se refiera en lo absoluto con su enseñanza acerca de la no-resistencia, pero subraya el punto de que, si no discernimos, si practicamos el camino de la obediencia incondicional -incluso con las enseñanzas de Jesús-, esto conducirá inevitablemente a aplicaciones dañinas, porque sólo podemos seguir bien algo si lo entendemos. De lo contrario, debido a nuestra falta de comprensión, convertiremos algo bueno en algo malo. La fidelidad no es posible sin la comprensión.

Así que decir que Jesús es la Palabra infalible de Dios no significa que podamos seguir ciegamente y sin pensar las palabras de Jesús en la Biblia. Eso es inmoral. Jesús quiere que aprendamos a ser morales como él, y eso consiste en aprender a cuestionar la autoridad en nombre de la compasión como él lo hizo. El objetivo es tener la mente de Cristo, no seguir sin pensar las palabras de Cristo. Esa es la diferencia entre ser un discípulo y ser un avión no tripulado (drone).

Lo que la afirmación de que Jesús es la Palabra infalible de Dios quiere decir es que reconocemos que hay algo acerca de quién era Jesús, y su camino, que captura el corazón de quien es Dios, de quienes estamos destinados a ser, y de a lo que la bondad y el amor se asemejan. Así que seguimos en ese camino, luchamos, tropezamos, preguntamos y buscamos crecer en el camino de Jesús, para crecer en nuestra comprensión de ver y pensar acerca de nosotros mismos y de los demás como lo hizo Jesús, para que las características de nuestras acciones tengan la semejanza de Cristo.

Esto implica abrir nuestros corazones en fe y confianza, pero no implica apagar nuestro cerebro y conciencia, sino más bien todo lo contrario. Significa participar plenamente con nuestros corazones y mentes del camino de Jesús, no como algo que podemos capturar y poseer, sino como una meta que buscamos humildemente. La Biblia puede ser un vehículo usado por el Espíritu para guiarnos a eso. La Escritura tiene una función de siervo aquí, guiándonos a un Cristo vivo, quien quiere que lleguemos a ser más humanos, más morales y más reflexivos, no menos.

Por todas estas razones, rechazo la doctrina de la infalibilidad de las Escrituras. Por lo que puedo ver, esta doctrina es muy a menudo utilizada para promover la obediencia ciega. Esa forma de leer es inmoral y daña a las personas. Cuando esta doctrina no hace esto, parece funcionar como una afirmación más bien sin sentido que no sirve a ningún propósito excepto a sonar como lo que hay que decir, las cosas que la gente de la iglesia quiere oírte decir. Realmente no puedo verle un lado positivo a afirmar la infalibilidad. Es decir, no veo como algo bueno, valioso o importante se pierda al lanzar eso por la borda. Así que afirmo la infalibilidad del Cristo viviente que es la Palabra absoluta eterna de Dios, y rechazo la infalibilidad de un libro. Quiero que ese libro me guie a Jesús, no que lo reemplace.

 

Fuente original:

http://www.therebelgod.com/2015_07_01_archive.html

Derek Flood

Derek Flood

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