¿Por qué no experimento a Dios?

¿Por qué no experimento a Dios?

En la Pregunta que Acecha al Cristianismo de esta semana, Andrew nos desafió con una pregunta que no es muy teológica, bíblica o histórica en su naturaleza. En cambio, su pregunta es espiritual y, en última instancia, existencial:

Tony, relacionado con tu próximo libro, la pregunta que más me atormenta es esta: ¿Por qué no experimento a Dios como me han enseñado que debería hacerlo? ¿Por qué no oigo su “voz”? Creo que esto puede ser más personal que teológico, pero me persigue tanto que no soy capaz de aprovechar la gnosis de la que me hablaron (gnosis evangélica como recientemente has señalado). Supongo que la pregunta podría formularse mejor: ¿Si el cristianismo es real, por qué no soy capaz de tener experiencias de Dios?

Ay ay ay. En muchos sentidos, la pregunta de Andrew es la más difícil que hemos abordado hasta ahora. Cuando se trata de asuntos del cielo o la inclusión/exclusión de los evangelios gnósticos puedo reiterar los argumentos de larga data, incluso si disiento con algunos de sus aspectos. No es tan así con esto. Para la pregunta de Andrew necesito responder con el corazón.

Andrew, yo tampoco oigo la voz de Dios.

Al igual que a ti, me prometieron que iba a escuchar a Dios. No puedo decirte cuántas charlas y sermones escuché en mi juventud que me decían que podría escuchar a Dios si sólo escuchaba lo suficiente, pedía de la manera correcta y mantenía el “corazón puro”.

El problema con esas respuestas, por supuesto, es que la capacidad de audición de la voz de Dios depende de mí, y eso no puede ser correcto. Si el Dios del universo tiene la intención de comunicarse conmigo, entonces Él/Ella seguramente puede irrumpir a través de todas las charlas que rodean mi vida cotidiana. Algunos lectores no estarán de acuerdo conmigo en esto, pero no creo que sea razonable pensar que la capacidad de Dios para comunicarse dependa de alguna manera de nuestra capacidad de oír.

Si Dios se comunica con los seres humanos, entonces Dios es completamente capaz de hacer eso sin ayuda de nosotros. Me doy cuenta que hay ejemplos bíblicos de Dios llegando en un “silbo apacible y delicado”, pero por lo general Dios se manifiesta de maneras mucho más grandes: columnas de fuego, nubes descendentes y palomas, a grandes voces y en una presencia que parte rocas y enciende arbustos. En otras palabras, la Biblia describe a un Dios que no puede ser ignorado o pasado por alto.

Algunos comentaristas de tu pregunta postularon que Dios habla principalmente en el silencio, como lo dijo de forma más elocuente San Juan de la Cruz:

El silencio es el primer idioma de Dios.

Creo que eso es hermoso, pero también creo que es una salida fácil. Es una manera para que los cristianos puedan decir: “Cuanto más tranquilo está Dios, más puedo probar su existencia”. Eso es lo que llamamos un argumento circular, y uno en contra del cual no se puede argumentar.

Sin embargo, Andrew, tú y yo tenemos otro problema. Una gran cantidad de personas que nos rodean afirman experimentar la presencia de Dios ―incluso escuchar la voz de Dios― y nuestra falta de experiencia no niega su experiencia. De hecho, como tú probablemente has comprobado, es muy difícil discutir con la experiencia de alguien. Los cuatro ateos del apocalipsis hacen eso todo el tiempo: escriben sobre la experiencia humana de lo divino como una debilidad psicológica y una profecía autocumplida. Tú podrías pensar que se trata de Dios, argumentan ellos, pero no eres nada más que un títere de carne que cumple con una antigua mitología.

He pasado bastante tiempo negando la experiencia de mis hermanos en la fe. Este verano les pregunté a los lectores por qué oran y por qué no oran, y mientras muchos escribieron sobre el silencio y la ausencia de Dios, también muchos escribieron acerca de sus propias experiencias personales de Dios. No importa qué tan racional sea mi versión del cristianismo, no puedo llevarme a mí mismo al punto de pensar que la afirmación de otra persona de la experiencia de Dios no es válida.

De hecho, mi no-experiencia de Dios en estos días podría ser fácilmente cuestionada por ellos. Podrían decir que Dios está tocando mi hombro todos los días, tratando de llamar mi atención, pero estoy tan envuelto en mí no-experiencia de Dios que no puedo sentir el toque o escuchar la voz.

Eso nos lleva de nuevo al punto que hice anteriormente: Si Dios se comunica directamente con nosotros, ¿no es muy probable que la comunicación fuese imposible de ignorar? Creo que la respuesta a esa pregunta es sí.

Así que tú y yo tenemos una elección. Podemos tener fe en nuestros semejantes, de que sus experiencias de Dios son reales y auténticas. O podemos descartarIas como delirios de chiflados. Al menos en este punto, he elegido lo primero (aunque sigo profundamente escéptico de algunas experiencias de lo divino, como, por ejemplo, Joseph Smith y la glosolalia, así que supongo que soy muy selectivo: Aprecio la experiencia de lo divino que parece racional y de acuerdo con mi visión de cómo funciona el mundo, y dudo de lo que no encaja con eso).

También me consuela el hecho de que no estoy solo. Tú tampoco oyes a Dios, y tampoco algunos de mis héroes de la fe:

Jesús tiene un amor muy especial por ti, pero por mí… el silencio y el vacío son demasiado grandes, miro y no veo, escucho y no oigo

(Madre Teresa de Calcuta)

La lección de la Madre Teresa es que, incluso si Dios no habla con alguien, ese solo hecho no descarta la fe. Por lo tanto, como la Madre Teresa, sigo creyendo en Dios y en Jesús, incluso en vista de ninguna prueba de su existencia personal.

De hecho, estos días estoy orando aún más, con la esperanza de una respuesta…

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2012/09/28/i-dont-hear-god-either-questions-that-haunt/#sthash.P0melJDd.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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