¿Por qué Jesús no se rescató milagrosamente a sí mismo de la cruz?

¿Por qué Jesús no se rescató milagrosamente a sí mismo de la cruz?

Awadhesh Kumar Singh nos suministró la pregunta de esta semana:

¿Por qué Jesús no pudo mostrar el milagro de salvarse de ser crucificado? Seguramente, él esperaba ser salvado, ya que sus últimas palabras mostraron: “Dios, Dios, ¿por qué me has abandonado?”.

Como de costumbre, los comentarios fueron geniales, aunque creo que algunos de los anteriores comentaristas cristianos han casi agotado el rollo en sus líneas de argumentación. Decir que no necesitamos una crucifixión o resurrección puede que sea satisfactorio para ti, pero es claramente insatisfactorio para la mayoría de nosotros.

Permítanme comenzar mi respuesta a la pregunta de Awadhesh con una historia (si la historia te aburre, pasa a mis puntos al final):

Policarpo fue el obispo de Esmirna, en la mitad del siglo II. A los 86 años de edad fue arrestado y presionado por el procónsul romano, quién le dijo que lo liberaría si simplemente hacia un juramento al emperador y maldecía a Cristo. Se negó y fue llevado a la arena para ser asesinado, donde oyó una voz del cielo que decía: “¡Sé fuerte Policarpo, sé valiente!”.

Una vez más, el procónsul le insistió:

“Haz el juramento, y te liberaré. Maldice a Cristo”.

Policarpo dijo: “Ochenta y seis años le he servido, y él nunca me hizo nada malo. ¿Cómo puedo blasfemar a mi Rey que me salvó?”.

La historia del martirio de Policarpo continúa:

Entonces estas cosas sucedieron con tanta rapidez, más rápido de lo que se puede contar, las multitudes se apresuraron para recoger madera y leña de los talleres y de los baños, los judíos especialmente celosos, como de costumbre, ayudaron con esto. Cuando el fuego estuvo listo, y él se hubo despojado de toda su ropa y desabrochado su cinturón, trató de quitarse los zapatos, aunque hasta ahora no era costumbre hacer esto porque los fieles siempre competían uno con el otro en cuanto a cuál de ellos sería el primero en tocar su cuerpo. Para él siempre había sido un honor, incluso antes de su martirio, por su vida santa. Inmediatamente después, pusieron sobre él el material preparado para la hoguera. Y cuando estaban a punto de clavarlo dijo: “Déjame como estoy. Porque quien me otorga el soportar el fuego me permitirá también permanecer en la pira impasible, sin la seguridad que ustedes desean en los clavos”.

Policarpo continuó predicando el evangelio, incluso mientras la madera y la leña se encendían. Entonces esto sucedió:

Y cuando hubo concluido el Amén y hubo terminado su oración, los hombres que se ocupaban del fuego lo encendieron. Y cuando la llama destelló, vimos un milagro, nosotros a quienes se les otorgó el verlo. Y somos preservados a fin de relacionar con el resto lo que pasó. Ya que el fuego tomó la forma de una cámara abovedada, como la vela de un barco llena por el viento, e hizo una pared alrededor del cuerpo del mártir. Y él estaba en medio, no como carne ardiente, sino como la cocción de un pan o como oro y plata refinada en un horno. Y percibimos un aroma tan dulce como el aliento de incienso o alguna otra especia preciosa.

 

Finalmente, cuando los hombres al margen vieron que su cuerpo no podía ser consumido por el fuego, mandaron un verdugo para que lo hiriera con una daga. Y cuando lo hizo salió una paloma y una gran cantidad de sangre, por lo que el incendio se extinguió y toda la multitud se maravilló de que hubiera tal diferencia entre los no creyentes y los elegidos. Y, sin duda, el admirable Policarpo fue uno de esos (elegidos), en cuyo tiempo entre nosotros se mostró a sí mismo como un maestro apostólico y profético y un obispo de la Iglesia Católica en Esmirna. De hecho, cada una de las declaraciones que salieron de su boca se cumplieron y se cumplirán.

¿Lo entendiste? Cuando lo quemaron en la hoguera, no se quemó. En vez de eso, olía a incienso. Así que le abrieron el pecho con una espada y salió una paloma.

En mi industria, esto se llama hagiografía, una forma muy común de literatura religiosa. Con una multitud de ángeles descendiendo del cielo y rescatando a Jesús de la cruz, su muerte habría caído en este género literario, en lugar de en el género del Evangelio. Ese es mi primer punto: Se habría esperado totalmente que la historia terminase con Jesús siendo rescatado de la Cruz.

Mi segundo punto es que algunos de los primeros cristianos lo hicieron, de hecho, creían que Jesús fue rescatado de la Cruz, o al menos que su divinidad lo fue. Los Docetistas pensaban que el cuerpo humano de Jesús era sólo una aparición, estaban tan escandalizados por el pensamiento de que Dios se convirtiera en un títere de carne que refundieron la encarnación y la crucifixión como a poco más que un truco de magia. Otras iglesias primitivas pensaban que la divinidad de Jesús fue aspirada de su cuerpo por el Padre momentos antes de que su cuerpo muriera, garantizando así que Dios no experimentara la muerte. Pero, me pregunto, si Dios no experimentó la muerte, ¿entonces cuál es el punto de la crucifixión?

Mi último punto es un punto teológico relacionado: la crucifixión de Jesús de Nazaret, quien fue Dios encarnado, muestra la máxima solidaridad de Dios hacia toda la humanidad. Este es un tema que he reiterado muchas veces en este blog. Es la piedra angular de todo mi sistema teológico.

Cuando escribo en el título que Jesús no se rescató a sí mismo de la Cruz porque no podía, me refiero a esto de dos maneras: 1) Mientras que Jesús de Nazaret fue capacitado por el Espíritu Santo para hacer milagros, esto claramente no se extendió a poderes como los de Superman, Jesús no volaba o hacia que el tiempo se detuviese; así no es cómo funcionaban sus habilidades milagrosas. Y esto habría subvertido la razón de los milagros: los milagros de Jesús no eran trucos de magia destinados a exhibir su divinidad, sino signos de la venida del Reino de paz y sanidad.

Y 2) si hubiera sido rescatado de la Cruz, Dios habría perdido la oportunidad de experimentar la muerte. Y la experiencia de la muerte por parte de Dios es la clave de nuestra salvación.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/02/08/jesus-didnt-rescue-himself-from-the-cross-because-he-couldnt-questions-that-haunt/#sthash.aIl292Ui.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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