¿Por qué ignorar los evangelios gnósticos?

¿Por qué ignorar los evangelios gnósticos?

La publicación de esta semana en la serie Preguntas que Acechan al Cristianismo proviene de Patience, quien pregunta:

Desde que dejé la fe no he mirado atrás, y he explorado mucho sobre las comunidades ateas/agnósticas así como sobre las comunidades religiosas alternativas. Al estudiar el budismo y otras religiones he vuelto hacia algunas referencias a los evangelios gnósticos, y quiero saber por qué la corriente principal del cristianismo aún no se ha ocupado de ellos en lo absoluto, sino que se mantiene predicando los evangelios joánicos como la verdad definitiva, cuando fue una interpretación entre muchas del momento (en cuanto al sentido y significado de la vida de Jesús).

 

Así que supongo que lo que estoy preguntando es: ¿por qué esos evangelios no se encuentran en ninguna Biblia, por qué los cristianos no los leen o los citan, y por qué el cristianismo puede disponer convenientemente de explicaciones alternativas dentro de la misma cristiandad? ¿Al final el cristianismo sólo se trata de decir las palabras correctas, o está dispuesto a admitir entre sus filas a los que no creen en los milagros, nacimientos virginales o resurrecciones?

Patience, la respuesta se encuentra justo en tu pregunta.

Últimamente algunos estudiosos han hecho un montón de heno de los escritos gnósticos de los primeros cristianos. Se ha acentuado aún más esta semana, con la publicidad alrededor del papiro copto que cita a Jesús diciendo: “Mi esposa…”. La organizadora gnóstica Elaine Pagels habló en NPR sobre el fragmento. En esa entrevista dijo:

El movimiento cristiano primitivo prosperó por más de 300 ―casi 400― años antes de que hubiera cualquier canon del Nuevo Testamento, y muchas personas usaban diferentes fuentes. Sabes, sabemos que muchos utilizaban el Evangelio de Mateo. Sabemos que muchos utilizaban el Evangelio de Juan. Sabemos que el Evangelio de Tomás era tan ampliamente leído como el Evangelio de Mateo. Y uno de esos ―por supuesto, Mateo― está en el Nuevo Testamento y el otro no.

 

Así que, sí, parece que había una gran diversidad, y fue para frenar esa diversidad que Constantino y los obispos que trabajaban con él crearon un canon de lo que según ellos eran los libros autorizados y llamaron al resto libros heréticos.

Llamo a Pagels una “organizadora” de la escritura gnóstica porque ella no sólo ha escrito acerca de ellos, también alimenta esta sutil narración de que el cristianismo ortodoxo ha estado en la búsqueda de silenciar estos escritos durante siglos. Pagels e incluso Dan Brown han sugerido que los evangelios gnósticos son embarazosos para la iglesia, por lo que los han silenciado.

Empezaré mi respuesta poniendo a dormir esa idea con una anécdota. Fui a un seminario evangélico a principios de 1990, durante el ascenso del evangelicalismo cultural. Allí, en el lugar más probable para avergonzarse de los evangelios que no son canónicos, me asignaron a leer algunos de los evangelios gnósticos y me compré la otra Biblia en la librería del seminario.

Por lo tanto, no hay ninguna conspiración para silenciar o ignorar los escritos gnósticos. Ellos son vistos ―e incluso abrazados― como un aspecto importante de la iglesia primitiva.

Ahora, aquí es donde tu pregunta contiene la respuesta a tu pregunta. Tú preguntas por qué el cristianismo puede tan convenientemente disponer de narrativas alternas de la historia cristiana. Como estudioso de la historia de la iglesia, puedo dar fe de que no ha habido nada conveniente sobre el viaje de la ortodoxia y la canonicidad en la iglesia.

En un libro sobre la Didaché ―otro libro que no aparece en la edición final de la Biblia― escribí acerca de Marción, uno de los primeros teólogos en desafiar la versión de la iglesia de la Biblia:

Temprano en el desarrollo del cristianismo, el legado del gnosticismo desafió a la joven fe. Marción (85-160) fue un teólogo destacado en los años inmediatamente posteriores a la redacción de la Didaché. Mientras leía las historias de Jehová en las Escrituras hebreas y las historias de Jesús de los Evangelios nacientes, no cuadraban. A mediados del siglo II d. C. enseñó que el Dios de las Escrituras hebreas era, de hecho, el Demiurgo, una deidad maligna y legalista que odiaba a la humanidad y por lo tanto los cargó con una enorme cantidad de leyes. Jesús, sin embargo, era descendiente de un amoroso, misericordioso Padre Dios que amaba a la humanidad y exudaba compasión.

 

Como resultado de sus creencias teológicas, Marción estableció una Biblia que excluía todo el Antiguo Testamento y algo del Nuevo e incluyó su propio Evangelio y algunas de las cartas de Pablo. A pesar de que fue el primer hereje famoso en ser excomulgado de la iglesia en el año 144, regresó a su tierra natal en Asia Menor y estableció una red de iglesias que pudieran competir con la iglesia proto-católica con sede en Roma durante al menos un siglo. Y la influencia de Marción se vio en la iglesia mucho después de eso.

Patience, tu puedes leer esta descripción y decir: “¡Bueno, Marción tenía razón! ¡El Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento no cuadran!”.

Pero aquí está la cosa, el gnosticismo proclama dos cosas que son la antítesis de la teología cristiana, al menos de la reinante forma de cristianismo teológico que ha determinado la ortodoxia.

En primer lugar, el gnosticismo se transporta en dualidades. El Dios del Antiguo Testamento es MALO. El Dios del Nuevo Testamento es BUENO. Eso es un ejemplo. Otro viene del maniqueísmo, una religión gnóstica desde la que el padre de la iglesia Agustín se convirtió cuando se hizo cristiano. Esa religión enseña que los elementos verdes son BUENOS y los rojos son MALOS. Por lo tanto, los maniqueos eran vegetarianos, y evitaban comer y tocar carne.

El cristianismo desciende de ―o surge de― la religión judía y la cultura hebrea, y el judaísmo hebreo tiene una visión mucho más holística e integrada de la creación que el platonismo, de donde brota el gnosticismo. Este punto de vista de que algo es bueno o malo ―a pesar de que pueda ser considerado por los cristianos hoy en día― no es particularmente cristiano. Y a medida que los evangelios gnósticos proclaman estas dualidades, son rechazados con razón por los cristianos que ven una realidad más matizada y holística en el cosmos.

En segundo lugar, el gnosticismo prospera en secreto. El cristianismo gnóstico siempre ha proclamado, por ejemplo, que sólo se puede entender lo que Jesús realmente quiere decir en los Evangelios canónicos si se recibe “sabiduría secreta” o “revelación privada”. Así es como se obtiene la gnosis.

Sé lo que estás pensando y estoy de acuerdo contigo. Hay un montón de gnosticismo hoy en día. Los cientólogos son gnósticos. El Código de la Biblia es un libro gnóstico. Y algunos pentecostales que leen las Escrituras sólo a la luz de la revelación personal son gnósticos. Incluso los cristianos que dicen que tú debes orar “en el nombre de Jesús” para llamar la atención de Dios son gnósticos. Todo lo que implica que hay una fórmula secreta para llegar a la verdad de Dios es gnosticismo, y por lo tanto no plenamente cristiano.

Al final, Patience, los evangelios gnósticos no fueron rechazados de la Biblia por ser escandalosos. Fueron rechazados porque no cuadraban con la historia judeo-cristiana acerca de quién es Dios y lo que Dios hace. Esto es lo que mi amigo, Tripp, tuiteó acerca de tu pregunta:

“Metafísica dualista, escatológicamente escapistas e individualistas, falta de historicidad (y judaísmo)”

Cualquier cristiano es libre de estar en desacuerdo con eso. Yo, por ejemplo, creo que la Didaché debe estar en la Biblia, pero eso es otra publicación para otro día.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2012/09/21/theres-no-conspiracy-to-silence-the-gnostics-questions-that-haunt/#sthash.SZiGjUFN.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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