Peter Enns, acerca de la Biblia (con Brian McLaren), Parte 2

Peter Enns, acerca de la Biblia (con Brian McLaren), Parte 2

Peter Enns y yo este año publicamos importantes libros sobre la biblia. El Libro de Peter se llama “La Biblia dice así” y el mío “Hacemos el camino al andar”. Decidimos entrevistarnos uno al otro acerca de nuestros libros y lo que ellos dicen acerca de la Biblia. Esta es la parte 2 de 3.

Brian: Con frecuencia digo que por 500 años los protestantes han tratado de probar a los católicos que una religión puede existir con un libro infalible en vez de con un papa infalible. Pero ahora las preguntas continúan, ¿puede una religión existir sin un libro infalible? ¿Cómo piensas que responderán esta pregunta los cristianos dentro de 25 años? Me refiero, aquellos que ya no estén apelando a un papa o libro infalible.

Peter: Pienso que esa es una buena manera de presentar parte del predicamento de los protestantes. Es cierto que, en cuanto a la autoridad bíblica, aunque concebida en la vieja reacción de los protestantes contra la iglesia católica, ha tomado vida propia un “papa de papel”, por así decirlo. Tengo amigos eruditos que llamarían a esto un golpe bajo, porque el rol de la Biblia -incluido en el Catolicismo Romano- siempre ha sido central para la fe y la vida. Todavía, particularmente en América, no puedo dejar de pensar que lo que los protestantes conservadores esperan que la Biblia sea para ellos –una guía inerrante para todos los asuntos de la vida y la fe- no es lo que la Biblia tiene la intención de ser (lo cual es uno de los temas centrales de “La Biblia dice así”).

Yo sé Brian, que tú has escrito acerca de cómo la Biblia funciona singularmente en América como una “constitución”, autoridades interpretando lo sagrado, vinculando textos para definir leyes para el resto de nosotros, lo cual se relaciona con el rechazo de la monarquía de parte de los colonos. Estoy de acuerdo con esta comparación y he encontrado que es una forma útil de explicar cómo las expectativas que los protestantes tienen de la Biblia tienen una dimensión cultural significativa.

La Biblia, sin embargo, es un problema, y estoy seguro que estás de acuerdo. Todos los cristianos deberían querer participar, con conocimiento y humildad, de la Biblia mientras recorremos el camino de la fe cristiana. Pero el problema al que te refieres es acerca de las falsas expectativas sobre lo que la Biblia puede realmente hacer.

Ver la Biblia como una fuente de vínculos informativos para todos los asuntos relativos a nuestra fe y accesible mediante la exégesis, conlleva a recurrentes problemas bien conocidos, es decir, los cristianos rara vez están de acuerdo en cómo la Biblia debe ser entendida y escuchada, lo que nos lleva de regreso al “papa de papel” o a la metáfora de la “constitución”.  La Biblia es muy diversa para funcionar de esa manera. Lo que suena como una buena idea en lo abstracto, se convierte en un problema cuando realmente comienzas a ir a la Biblia para que provea respuestas a todas tus preguntas.

En una palabra, encuentras que la Biblia tiene que ser interpretada. Y si la historia de la interpretación cristiana y judía de la Biblia nos ha mostrado algo, es que la interpretación y el contexto del intérprete nunca pueden separarse. Leemos las Escrituras desde nuestro propio punto panorámico, mucho de lo cual está bajo el nivel de la superficie de la mente consciente.

¿Qué sucedió en el despertar de la Reforma Protestante, donde la voz clara y autoritativa de las Escrituras fue llamada a resolver toda clase de problemas? Diversidad interpretativa. ¿Bautizas niños o adultos? ¿Salpicas o sumerges? ¿Qué significa cuando Jesús dijo: “Este es mi cuerpo”? ¿Está Jesús realmente “ahí” en la Eucaristía? ¿En qué sentido está Jesús “presente” en el vino y el pan?

Esa es la razón por la que existen cientos de denominaciones y sub-denominaciones cristianas, especialmente en el protestantismo: la Biblia requiere interpretación con el fin de ser el tribunal supremo de apelación teológica. Pero la Biblia en sí misma presenta notorias dificultades para concretar muchos asuntos. Hay suficiente flexibilidad en ella para permitir múltiples interpretaciones legítimas. Referente a esto es el concepto de “Inerrancia”. Este no es un término que nos guíe en el uso de la Biblia. Funcionalmente, lo que es y cómo funciona la Inerrancia varía entre cristianos.

De todas formas, a pesar de todo eso, y finalmente respondiendo a tu pregunta, no estoy seguro de si “¿puede una religión existir sin un libro infalible?” sea la mejor pregunta para hacer. Supongo que en general las religiones pueden hacerlo. Si el cristianismo puede es otra pregunta, y supongo que nunca podremos probar estar hipótesis, porque la Biblia nunca va a dejar la vida de la iglesia.

La fe cristiana está demasiado comprometida y definida bíblicamente como para contemplar una vida sin la Biblia.

La Escritura –en toda su diversidad, complejidad y desorden- presenta la historia cristiana. Siempre lo ha hecho, siempre lo hará. No irá a ninguna parte, y no deberíamos desearlo. Entonces, la pregunta que ejerce más presión, como yo lo veo, es: ¿Qué clase de “Biblia” empleará la iglesia en la fe y la vida de las décadas venideras, generaciones, etc.? ¿Un “papa de papel”, “constitución”? ¿O algo más?

En otras palabras, ¿qué expectativas de la Biblia tendremos mientras tratamos de seguir a Jesús aquí y ahora? ¿Para qué está la Biblia? ¿Qué tan diferente serán contestadas estas preguntas hoy y mañana de lo que han sido contestadas durante el último siglo o algo así en los contextos conservadores?

De nuevo, he tratado de dejar bien claro en “La Biblia dice así” que la Biblia no es el problema. El problema comienza cuando ponemos nuestras propias expectativas de la Biblia sobre la Biblia, y la misma simplemente no las puede soportar sin mucho balbuceo. Al respecto, no solo puedo, sino que creo que el cristianismo debe aprender a existir sin un “libro infalible” como el que ha estado operando al menos en el cristianismo conservador occidental. La pregunta que necesita hacerse más deliberadamente es: ¿”Para qué infalible”? Esta, creo, es una pregunta muy importante que debemos hacernos continuamente.

Mi breve respuesta a esa pregunta es que la Biblia es un modelo para la lealtad y humildad de nuestro propio diverso camino espiritual de fe en Dios y en Cristo, moviéndonos a través de un más grande amor por Dios y los demás. “Conocer las Escrituras” no es la meta final. La meta final es conocer a Dios en Cristo. La Biblia no dice “¡Mírame!” sino “Mírame y podrás ver a través de mí, más allá de mí, a Dios”.  Más que ser el “centro” de nuestra fe, la Biblia se quita del centro y pone a Cristo en el centro, en donde él pertenece.

Peter: Cuando cursaba mi posgrado -en realidad una pregunta de dos partes- comenzaba a rondarme: “¿Qué es la Biblia, realmente, y que hacemos con ella?”. Darme cuenta que nunca antes me había hecho esas preguntas, me llevó a un momento de profunda autoconciencia, pero desafiar mis preconceptos profundamente a través de un serio estudio de la Biblia, hizo que surgieran de nuevo y han estado pegadas a mi desde entonces. Entonces, sé que esto es totalmente injusto, pero, ¿cómo le contestarías a una persona curiosa que sabe poco o nada del cristianismo y realmente quiere saber qué piensas? ¿Cuál es tu gancho de venta para esta pregunta?

Brian: Yo le diría que la Biblia es una biblioteca –una colección de artefactos literarios-. La primera y más larga parte se trata del pueblo judío, y abarca varios siglos de su historia. Incluye poesía, un poco de filosofía, un género fascinante llamado profecía (lo que es algo como un comentario ético-social hoy en día) y un montón de narraciones.

La segunda parte recolecta literatura de los primeros años de un movimiento que surgió dentro del judaísmo, centrado en la vida y enseñanza de Jesús. Esta colección empieza con cuatro evangelios, otro género único, que no debe confundirse con una simple biografía o relato histórico. Estos son seguidos de una especie de apéndice o secuela llamada Hechos de los apóstoles.

Entonces continua con una serie de epístolas o cartas formales que circularon entre los primeros centros de este movimiento. Finalmente, hay un texto enigmático llamado Revelaciones o Apocalipsis, el cual es un ejemplo de un género llamado Literatura Apocalíptica Judía.

Juntos, estos documentos son tremendamente importantes, porque nos ayudan a reconstruir una conversación vital a través de muchos siglos sobre Dios y la vida. En esa conversación, millones de personas han encontrado significado y propósito para sus vidas; de hecho, entrando en esa conversación, han experimentado un encuentro y compromiso con Dios.

(Entrega final la próxima semana).

 

Fuente original:

http://www.patheos.com/blogs/brianmclaren/2014/09/peter-enns-on-the-bible-part-2/

 

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

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