Peter Enns, acerca de la Biblia (con Brian McLaren), Parte 1

Peter Enns, acerca de la Biblia (con Brian McLaren), Parte 1

Peter Enns y yo este año publicamos importantes libros sobre la Biblia. El libro de Peter se llama “La Biblia dice así” y el mío “Hacemos el camino al andar”. Decidimos entrevistarnos uno al otro acerca de nuestros libros y lo que ellos dicen acerca de la Biblia. Esta es la parte 1 de 3.

Brian: Peter, me encantó tu libro. No conozco muchos teólogos que puedan tocar puntos serios con tanto humor como tú. Haces teología tipo comedia, lo que, a la luz de la seriedad de la materia en estudio, es una buena cosa. Pienso que tanto humor proviene del dolor y la ira. Recuerdo que Soren Kierkegaard decía: “La esencia de todo discurso verdadero es la malicia”, a través de lo cual quería decir que a menos que el expositor esté furioso por algo, no tendría pasión. Así que… ¿es esto cierto para ti con este libro? Si lo es, ¿cuál es el dolor o ira detrás de esto?

Peter: Gracias Brian. A mí también me encantó mi libro.

Realmente he pensado mucho en tu pregunta, pero no estoy seguro de tener una respuesta definitiva. Todo lo que sé es que he amado bromear y reír desde que tengo memoria (y esto me ha generado problemas ahora y cuando era un chico en el colegio). Por supuesto, esto plantea la pregunta de por qué esto es parte de mi personalidad. No creo, sin embargo, que el dolor o el miedo estén necesariamente detrás del libro. Sé que muchos comediantes han sufrido emocionalmente, y me aventuraría a sugerir que su comedia fue una forma de manejo del dolor.

Pero a mí, simplemente me gusta ver lo absurdo en las cosas. El humor puede desarmar y poner a las personas en posición de ver las mismas viejas cosas de una forma diferente.  Estoy recordando algo que Geroge Carlin dijo (parafraseando), que la comedia es lo que sucede cada día, solo necesitas a alguien que te lo señale. Para mí, el humor es el tipo de sentimiento natural que toma a las personas con la guardia baja para ver algo más profundamente o desde un ángulo diferente al que podrían estar acostumbradas. Tal vez este sea mi “truco”.

Me agrada como te refieres a la predicación en tu pregunta. Solía decirles a mis estudiantes del seminario que la predicación es como la definición de comedia de Carlin: Todos los momentos de Dios están a nuestro alrededor, solo necesitamos que nos los recuerden.

En “La Biblia dice así”, describo la percepción que algunas personas tienen de Dios como un papá borracho al que no quieres molestar en su siesta para que no se ponga furioso. No estoy describiendo a Dios, sino tratando de llegar a lo absurdo de cómo algunos perciben a Dios, como alguien que arremeterá contra nosotros a la menor provocación. Algunos dicen que me “burlo” de Dios, pero eso es perder el punto totalmente.

Espero, al menos, que los predicadores no tengan que estar “enojados” para ser apasionados, como Kierkegaard lo sugirió (aunque tomo su exageración retórica en el contexto de la iglesia complaciente que él estaba criticando). La ira es buena cuando está bien canalizada, directamente en las cosas que merecen ira. Pero he visto muchos predicadores que se enojan por todo, como si la única manera que conocieran para hablar de Dios fuera mayormente enfurecerse por algo. Eso no es buena predicación o buen pastoreo.

Peter: En mi blog he estado posteando una serie llamada “momentos ¡Ajá!”, que apuntan al momento donde empiezas a ver como el modelo de Escritura que tenías no tiene más sentido para ti y sabes que tienes que moverte, ¿cuál es tu momento “¡Aja!” con la Biblia? ¿Qué sucedió que te hizo iniciar tu viaje, que te hizo darte cuenta de necesito encontrar otra forma de pensamiento acerca de cómo la Biblia alimenta mi fe?

Brian: Para mí ha habido muchos ¡Ajá! Uno vino cuando yo estaba en la escuela primaria. Soy lo suficientemente viejo para recordar los días de la segregación. Nosotros atendíamos una iglesia blanca que estaba orgullosa de llamarse a sí misma fundamentalista porque se ponía de pie a favor de los fundamentos de la fe.

Un domingo, mis maestros de escuela dominical (eran una pareja de esposos co-profesores) nos dijeron que nunca debíamos tener una cita con una persona de otra raza porque podríamos enamorarnos, y si nos enamorábamos, podríamos llegar a casarnos, y si nos casábamos, eso sería un pecado terrible porque Dios “los creó acorde a su clase” y había una cosa llamada “la maldición de Cam”.

Recuerdo que pensaba que esto era loco y malvado, a pesar de que posiblemente solo estaba en quinto grado en ese momento. Mis padres no eran del todo racistas, pero me di cuenta que la Biblia podía ser fácilmente “un accesorio del crimen” si no era sabiamente interpretada.

Encontré la misma clase de actitudes racistas, triste decirlo, en algunos misioneros a los que escuché hablar.

Un par de años después, en la secundaria. Estaba muy interesado en la ciencia. Un domingo, mi maestro de escuela dominical, un hombre simple y de buen corazón, dijo: “Tienen que elegir. Pueden creer en Dios o creer en la evolución”. Recuerdo que pensé: “Esta bien, tengo 13 años. En cinco años a partir de hoy estaré fuera de aquí”.

Para mí, la evolución era una de las cosas más bellas y lúcidas que había encontrado, y ponerla en oposición a Dios no tenía sentido. Probablemente hubiera sido ridiculizado si no hubiera tenido una experiencia espiritual muy poderosa unos años después, acompañado por algunos mentores espirituales que no tenían ese enfoque de mente cerrada respecto a la Escritura y la fe.

Esos conflictos tempranos fueron como una herida que continuaba abriéndose de nuevo… cuando me di cuenta que mi iglesia consideraba a las mujeres subordinadas a los hombres (en la iglesia, de todos modos), o cuando me encontré atrapado en el fuego cruzado entre carismáticos y no carismáticos, o entre adoración contemporánea y tradicional, o entre Calvinistas y Arminianos, o -este fue un gran debate teológico en mi entorno- entre jeans, barbas y cabello largo en la iglesia contra anti-jeans, barba y cabello largo.

Más momentos ¡Ajá! llegaron cuando fui a la universidad y a la escuela de posgrado, donde estudié inglés. Estudiar literatura involucra estudiar las maneras en que leemos literatura, lo que significa estudiar teorías de interpretación.

Lo que era casi siempre de forma implícita y no reconocida en la iglesia debido a la forma explícita y abierta a las críticas de clases iluminadas, era que todos tenemos teorías, supuestos, perspectivas y sesgos que traemos al texto. Esa es una de las razones por las que me hubiera gustado contar con tu libro antes, cuando estaba en la secundaria y en la universidad. Lo hubiera devorado. (Más la próxima semana).

 

Fuente original:

http://www.patheos.com/blogs/brianmclaren/2014/09/peter-enns-on-the-bible-part-i/

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

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