Peces #2

Peces #2

En esta sección quiero que veas lo insanas que son algunas discusiones acerca de la Biblia, y cómo sirven de masivas distracciones de las experiencias transformadoras que son posibles cuando leemos estas historias como estaban destinadas a ser leídas.

Dicho esto, de acuerdo con la historia, Jonás es tragado por un pez. Jonás entonces ora en el pez y tres días más tarde:

Entonces el Señor dio una orden y el pez vomitó a Jonás en tierra firme.

Jonás capítulo 2.

Ahora, a la afirmación de un hombre siendo tragado por un pez y viviendo para contarlo la respuesta de algunos es poner los ojos en blanco, seguido por:

¿En serio? ¡Es 2013!

¿No hemos pasado más allá de todo el pensamiento mágico/mítico? ¿No hemos superado esos cuentos de hadas? ¿No son éstas el tipo exacto de proclamaciones que han alejado a tanta gente de la Biblia, por no decir de Dios, la fe, Jesús y todo eso?

Otros tienen una respuesta muy diferente: Si la Biblia dice que un hombre fue tragado por un pez entonces ¡un hombre fue tragado por un pez! Y si niegas que esta historia sucedió como dice el autor que sucedió, ¿qué pasa con todas las otras historias? Y si niegas esta, ¿entonces no estás negando todas las demás que contienen elementos milagrosos en ellas? Y si niegas esta, pero afirmas las otras, esencialmente, ¿no estás seleccionando cuáles quieres creer?

¿Qué pienso yo? No creo que importe lo que tú creas acerca de un hombre siendo tragado por un pez.

Si no crees que literalmente pasó, está bien. Un montón de gente de fe en los últimos años ha leído esta historia como una parábola sobre el perdón nacional. Ellos señalan muchos aspectos de la naturaleza surrealista de la historia simplemente como una gran narración. Porque el autor tiene un punto más grande, uno acerca de los hijos de Israel, los asirios y la llamada de Dios a ser luz para todos, especialmente a sus enemigos.

Eso es. Bien dicho.

Sólo hay un problema. Algunos niegan la parte del pez no desde un punto de vista literario, sino sobre la base de que esas cosas simplemente no ocurren.

Lo que plantea una serie de preguntas:

¿Cuál es el criterio para la negación?

¿Acaso sólo afirmamos cosas que se pueden probar en un laboratorio?

¿Acaso creemos solamente cosas que tienen evidencia empírica?

¿Creemos o no creemos que algo sucedió basado en… si creemos que ese tipo de cosas pueden suceder o no? (Esa fue una frase tonta. A propósito).

¿Sólo afirmamos cosas que tienen sentido para nosotros?

¿Estamos cerrados a todo lo que no podemos explicar?

Si rechazamos todos los elementos milagrosos de todas las historias porque tenemos el prejuicio en nuestra mente de que estas cosas simplemente no son posibles, se corre el riesgo de reducir el mundo solo a lo que podemos comprender. ¿Y qué tiene eso de divertido?

Dicho esto, hay otros que dicen que ¡por supuesto fue tragado por un pez, eso es lo que la historia dice que sucedió!

Bien.

Sólo hay un problema. Es posible que afirmar el hecho literal de un hombre siendo tragado por un pez y hacer de esto el quid de la historia, de manera tal que discutas y gastes tus energías en defensa de lo que crees, te haga perder el punto central de la historia. El punto de permitir que el amor redentor de Dios fluya a través de nosotros con tal poder y gracia que seamos capaces de amar y bendecir incluso a nuestros peores enemigos.

La intención habría sido causar un provocativo y perturbador efecto en la gente que escuchó por primera vez esta historia. ¿Los asirios? Los asirios eran una enorme, enorme herida abierta para los israelitas. ¿Bendecirlos?

La historia es muy subversiva porque insiste en que

tu enemigo puede estar más abierto al amor redentor de Dios que tú.

Es por eso que el libro no termina con una conclusión sino con una pregunta.

Una pregunta que Dios tiene para Jonás, una pregunta que Dios tiene para los israelitas.

¿No debería preocuparme por la gran ciudad de Nínive…?

Esta historia exige lo que se llama la conciencia no dual. Muchos ven el mundo en términos dualistas, términos en los que están los buenos y los malos, los pecadores y los santos, nosotros y ellos, un mundo en el que las personas se mantienen fiel a las etiquetas y categorías que hemos colocado en…

Pero esta historia no quiere nada de eso. Nuestros prejuicios y etiquetas se caen a pedazos con la declaración de que Dios está de parte de todo el mundo, que extiende su gracia y compasión hacia todos, especialmente aquellos que hemos decidido fuertemente que no están del lado de Dios.

Las personas religiosas han sido muy buenas durante años para verse a sí mismas como NOSOTROS y a las personas que no forman parte de su grupo como ELLOS. Pero en esta historia el tipo que se ve como “nosotros” está furioso por lo amistosos que Dios y “ellos” se han hecho. Está tan furioso que prefería morir antes que vivir con la tensión.

Lo cual nos lleva de vuelta a los peces:

es fácil que el debate acerca de la parte del pez proporcione una distracción de las tensiones de la historia que realmente tienen la capacidad y el potencial para confrontarnos e irrumpir con el amor de Dios, el tipo de amor que puede realmente transformarnos en personas más maduras y valientes, gente que ama incluso a nuestros enemigos. (Un guiño a Jesús aquí).

Ahora déjame ir más lejos: es posible en defensa de los “hechos” literales de la historia perderse el punto que realmente puede cambiar tu corazón, y en el proceso desanimar a la gente de participar de la Biblia.

Lo cual nos lleva de vuelta a la parte loca:

Se puede discutir interminablemente sobre peces, pensando que se está defendiendo la verdad o señalar la naturaleza ridícula anticuada del “milagro del pez”.

Sólo para descubrir que todo el mundo en la discusión convenientemente ha encontrado una forma de evadir las muy reales, personales y punzantes preguntas que la historia plantea sobre lo que realmente se esconde en lo profundo de nuestros corazones.

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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