Pecado

Pecado

Déjame ver si puedo aclarar un par de cosas en menos de mil palabras.

En primer lugar, si te pidiera que definieras la palabra pecado, ¿cómo responderías?

Mi conjetura es que probablemente dirías algo como que pecado es cuando se rompen las leyes de Dios o que el pecado es desobedecer a Dios o cualquier cosa que haga enojar a Dios…

Mientras que estas pueden sonar precisas, no cuentan toda la historia. Por lo que muchos no saben qué hacer con la palabra, más que encogerse cuando la gente la usa con una cara seria.

Ahora, a una definición. El gran teólogo Cornelio Plantinga en su libro Participar Mundial de Dios (agrega ese a tu lista, es genial) lo pone de esta manera:

El pecado es la culpabilidad de la perturbación del shalom.

Shalom. Shalom es la palabra hebrea para la paz, la integridad, la salud y la bendición. Shalom es la armonía que Dios quiere para el mundo. Shalom es la forma en que Dios quiere que sean las cosas. Shalom es la paz con uno mismo, con el prójimo, con la tierra, con Dios.

Perturbación. Las cosas no son cómo se supone que deben ser, ¿verdad? Desde la degradación del medio ambiente pasando por la violencia doméstica, la corrupción de Wall Street, hasta las pequeñas mezquinas maneras en que nos faltamos el respeto los unos a los otros, este mundo no es todo lo que podría ser.

Culpable. Culpa, responsabilidad, es cualquier manera en la que has contribuido a la perturbación del shalom que vemos a nuestro alrededor.

El pecado es cualquier cosa que hagamos para perturbar la paz y la armonía que Dios desea para el mundo.

Aquí está el problema con la forma en que muchos entienden la palabra: Cuando el pecado se entiende principalmente en términos de romper, violar o desobedecer, no hay un gran contexto para ubicarlo. Está lo que sea que hayas hecho o no hecho, y luego está el enojo, la ira o descontento de Dios para contigo.

Pero cuando lo colocas en el gran contexto del bien, la paz, el shalom que todos queremos para el mundo, entonces empieza a tener más sentido. Por supuesto que soy culpable de perturbar el shalom, ¿hay alguna persona en su sano juicio que no lo admitiría?

En el Nuevo Testamento, sólo hay una clase de pecado: Del tipo que Dios ha perdonado en Cristo. La invitación es a confiar que esto es realmente cierto y entonces hacer las paces con el que sea que hayas agraviado. Hay una distinción importante aquí: Hacemos las paces no para tratar de ganar el perdón, sino para extender a los demás la gracia y el amor que Dios nos ha concedido.

En el Nuevo Testamento, no somos identificados primero y principal como pecadores, sino como santos. Santos que pecan. Esto es importante: tu identidad primaria, tú verdadero yo, se encuentra en lo que eres en Cristo, no en las formas en las que has perturbado el shalom.

En el Nuevo Testamento, a las personas se les enseña primero quiénes son en Cristo, porque cuanto más sabes acerca de quién eres, más sabrás qué hacer.

Por eso, algunos sermones que hablan mucho acerca de Jesús pueden ser tan venenosos. No son un anuncio acerca de quién eres en Cristo, todos son acerca de lo que no eres. Son aburridos, sin vida y producen todo tipo de desesperación a pesar de que citan un montón de versículos de la Biblia, ya que por error enseñan que tu identidad se encuentra en tu pecado. No es así. Se encuentra en Cristo, que se ha encargado de tus pecados.

En el Nuevo Testamento, el pecado es media palabra sobre ti. La primera palabra es que eres creado a imagen de Dios, coronado de gloria y honor, un niño de lo divino. Eso es lo que eres.

La segunda palabra es la honesta y pura verdad acerca de cuan cortos nos hemos quedado todos, todos hemos pecado, todos perturbamos el shalom que Dios quiere para todas las cosas. Crecer en madurez es reconocer esto, hacer las paces con quien sea que hayas agraviado.

La tercera palabra es la continua insistencia de que la última palabra sobre ti y tu pecado no ha sido dicha, que Jesús se ha encargado de todo, que ha sido hecha la paz con Dios por medio de la cruz, y que has sido restaurado, redimido, reconciliado y renovado. Se nos invita a vivir como que esto es realmente cierto, dejando que nos forme, nos moldee y nos transforme en centradas y maduras personas que aumentan el shalom en el mundo.

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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