PABLO: Semana 2, día 7. Resumen.

PABLO: Semana 2, día 7. Resumen.

“Absolutamente nada podrá interponerse entre nosotros y el amor de Dios debido a la forma en la que Jesús, nuestro maestro, nos ha abrazado” —Romanos 8:39, The Message (Día 1)

 

Existimos dentro del amor, y de vez en cuando nos damos cuenta que estamos viviendo fuera de nuestro más profundo propósito e identidad. (Día 2)

 

Para Pablo, el amor ágape es el gran amor que es más grande que tú. Es el gran Ser, el mismo Dios. No es algo que tu hagas. Es algo dentro de lo que aprendes a vivir incluso aunque ya estés participando en ello. (Día 3)

 

Pablo habla del amor no como una virtud simple y aislada, sino como la base de toda virtud. Es la generosa energía subyacente que se entrega a sí misma a través de aquellos que viven dentro del amor. (Día 4)

 

Requiere un gran esfuerzo de nuestra parte movernos del poder a la debilidad, de la cómoda certidurme a la vulnerabilidad, de la meritocracia al océano de la gracia. (Día 5)

 

Tanto Jesús como Pablo sabían que las reglas y requerimientos eran sólo para que te comprometieras seriamente con la necesidad de la gracia y la misericordia, nunca fueron un fin es sí mismos (lee Romanos 7:7 en adelante). (Día 6)

 

Practica: Permanecer abierto

 

El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. —1 Corintios 13:7

 

Este amor, cuya fuente es el mismo Dios, es un corazón abierto. Cuando logras estar en ese espacio, podría decirse que no te satisfará nada menos. Cuando estás en ese espacio de corazón abierto, tu energía fluye. Cuando no estás en ese espacio, tu energía es succionada, todo se trata de quién me hizo mal y por qué no me gusta “esa clase de gente”. Cada vez que sientes que te mereces algo, es una indicación de que podrías estar acaparando el amor en vez de dejarlo ir y venir libremente.

 

La verdadera espiritualidad se trata de mantener tu corazón abierto. Es una labor diaria y constante. La tentación es cerrarnos: juzgar, rechazar, odiar y tener miedo. Si no tienes alguna practica espiritual que mantenga tu corazón abierto, incluso en el medio del sufrimiento y el “infierno”, es fácil terminar siendo un gruñón, lleno de miedo y negatividad. Se necesita ejercitar para vivir en el amor, tener generosidad de espíritu, disposición a sonreír y voluntad para servir. Pregúntate con regularidad: ¿Mi corazón está abierto? ¿El amor fluye en mí? ¿O estoy constreñido?

 

Por alguna razón, gran parte de nuestra cultura estadounidense pareciera haber sido arrastrada hacia un mundo de indiferencia, justo lo opuesto de lo que Pablo describe en 1 Corintios 13. Pareciera que somos propensos a creernos con derechos, a culpar y a proyectar nuestra negatividad en los demás. Nunca ha habido en este planeta un pueblo que tuviera tanto; y, sin embargo, ¡nos quejamos de lo poco que tenemos! Vivimos algunas de las vidas más fáciles que alguien alguna vez haya vivido, pero aun no es suficiente. Es como si hubiéramos sido cegados con alguna ilusión o espejismo de escasez. ¡Pero el amor se trata de abundancia! Necesitamos un despertar como la experiencia de conversión de Pablo en donde las escamas cayeron de sus ojos y él finalmente fue capaz de ver la Verdadera Realidad.

 

Una práctica espiritual constante, como la contemplación, permite gradualmente tal despertar. Al practicar diariamente “una extensa y amorosa mirada a la realidad”, tarde o temprano caerás en lo Real, en el Amor; y entonces vivirás desde esa Fuente. Y esa Fuente es infinita. Una vez que te conectas y permaneces conectado al amor, encontrarás que la energía fluye constantemente; nunca es succionada. Viviendo en la abundancia —en este difuso, excesivo e infinito amor— de Dios encontrarás que siempre tendrás mucho que compartir.

 

El amor es una elección. Debes elegir ser amoroso. Debes elegir deliberada, consciente e intencionalmente a través de tu practica permanecer conectado a la Fuente de amor, que es el corazón de Dios.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/paul-week-2-summary-2016-03-19/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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