ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 7. Resumen.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 7. Resumen.

Esta combinación de observación y amor, libre de resistencia, juicio, análisis y etiquetas, simplemente observación con amor y reverencia, posiblemente sea la mejor definición de contemplación. (Día 1)

 

Tu esencia, tu ADN más profundo, es divino; es el Espíritu de Amor implantado dentro de ti por tu Creador desde el inicio de tu creación. (Día 2)

 

Cuando reconoces al Cristo como la verdad universal de la materia y el espíritu que trabajan juntos como uno, entonces todo es santo. (Día 4)

 

De cierta forma, el Evangelio de amor es muy difícil de vivir debido a su gran sencillez. (Día 5)

 

Una vida simple es la enseñanza fundamental de justicia social de Jesús, Francisco, Gandhi y todos los ermitaños, místicos, profetas y videntes desde tiempos inmemoriales. (Día 6)

 

Práctica: Rindiéndonos en Dios

 

Se dice que la gran oración de Francisco, la cual nos pasaríamos noches enteras rezando, es: “¿Quién eres, Dios? ¿Y quién soy yo?”. La oración contemplativa nos ayuda a profundizar en estas preguntas.

 

¿Quién soy yo? Cuando observamos nuestra mente en contemplación, primero reconocemos cuántos de nuestros pensamientos son defensivos, opuestos, paranoicos, egocéntricos, o de alguna manera violentos.

 

Hasta que no reconocemos lo constante que es esta mentalidad dualista, no tenemos ninguna motivación para abandonarla. Aprendemos a decir: “Ese sentimiento no soy yo. Yo no necesito que esa opinión me defina. No necesito justificarme ni culpar a otro”.

 

Gradualmente, aprendemos a confiar en las heridas y en los fracasos de la vida, que son mejores maestros que nuestro supuesto éxito. Todo es cuestión de rendirnos y quitarnos del camino. Teresa de Lisieux lo llamaba rendición y gratitud. Ella dijo: “Basta con reconocer que no somos nada y abandonarse, como un niño, en los brazos de Dios”. Hasta que descubrimos este “caminito”, casi todos intentamos ganar terreno moral obedeciendo las leyes y creyendo que nos encontramos espiritualmente avanzados.

 

La mente no dual puede aceptar y rendirse al misterio que soy para mí mismo; no necesita categorizar de forma rápida este misterio como pecaminoso, erróneo y malo, ni como bueno, meritorio y maravilloso. Simplemente es. Cuando ya no me puedo mantener en pie, me sumerjo en el Misterio de Dios y dejo que Dios me sostenga. Cuando ya no me defino como bueno o malo, entonces dejo que Otro me defina. Este es el comienzo de la verdadera espiritualidad, de la verdadera mutualidad del romance Dios/ser humano.

 

¿Quién es Dios? Cuando dejo que Dios siga revelándome el profundo Misterio de la Misericordia, la Gracia y el Amor, no categorizo a Dios tan fácilmente, tan rápidamente, como si entendiera a Dios, como si tuviera a Dios en mi bolsillo. Aquellos que dejan que Dios revele su Ser son los que saben que Dios es Amor. Saben que Dios no es un juez duro ni un amante condicional.

 

Aquellos que experimentan las profundidades de la contemplación saben que el amor de Dios es un mar infinito de gracia y aceptación incondicional. Cuanto más profundizas, más caes en el Misterio. A medida que te sumerges en el Misterio del Dios que ama eternamente, eres capaz de aceptar tu propio misterio. Y cuando aceptas tu propio misterio, te sumerges en el Misterio de Dios. No sabes, y no tiene ninguna importancia, qué fue primero. Las personas que aman a Dios se aman a sí mismas y a todas las demás. Las personas que se aman a sí mismas y a todas las demás también aman a Dios.

 

Como puedes ver, el amor es uno. El amor es el todo. El amor es un mar infinito en el que te sumerges. Y una vez que te sumerges en él, no lo puedes dejar. No es algo que tú hagas. Es algo que se te hace, y lo único que puedes hacer es dejarte llevar.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/alternative-orthodoxy-week-2-summary-2016-02-20/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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