ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 6. Suficiente en lugar de insuficiente.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 6. Suficiente en lugar de insuficiente.

La mayoría de nosotros hemos crecido con una visión capitalista del mundo, la cual convierte a la acumulación y el consumo en una virtud y un propósito. Normalmente no podemos ver esto como una trampa infeliz e insostenible porque todas nuestras habitaciones están decoradas con el mismo color. Es la única trama que ven nuestros hijos. “Produzco, luego soy” y “Consumo, luego soy” podría ser nuestra respuesta al “Pienso, luego existo” de Descartes. Todas ellas están terriblemente equivocadas.

 

Esta manera fundacional de ver nos ha cegado, de forma que ahora tendemos a asumir falsamente que más es mejor. El curso en el que nos encontramos nos asegura un futuro predecible de individualismo forzado, severa competencia mientras los recursos naturales disminuyen frente a la creciente población, y sin duda guerra interminable. Nuestra cultura engrana en nosotros la creencia de que no hay suficiente para subsistir. Esto determina muchas, si no todas, de nuestras políticas. En los Estados Unidos nunca hay suficiente para el sistema sanitario, para la educación, para las artes, para la infraestructura básica. El único presupuesto que no se cuestiona nunca es el de la guerra, el armamento y los dispositivos militares.

 

Si necesitas de algo cada vez más, entonces no es eficaz, como les gusta decir a los adictos en rehabilitación. Es por eso que cada vez necesitamos más. El hecho de necesitar cada vez más y cada vez mejor, de casi todo excepto el amor, nos dice que nos encontramos en una situación inviable. Pero existe una visión alternativa del mundo, una que la mayoría de maestros espirituales han considerado necesaria e importante. No se trata de una visión en la que sólo ganan unos pocos y la mayoría pierde. Es una visión en la que todos ganan, que por sí sola hace que la comunidad, la justicia y la paz sean posibles.

 

E. F. Schumacher dijo hace años: “Lo pequeño es bello”, y muchos otros sabios han descubierto que tener menos cosas deja sitio para más alma. De hecho, las posesiones y el alma parecen operar de forma inversamente proporcional. Sólo mediante la simplicidad podemos encontrar un profundo bienestar en vez de vivir perpetuamente esforzándonos e insatisfechos. Una vida simple es la enseñanza fundamental de justicia social de Jesús, Francisco, Gandhi y todos los ermitaños, místicos, profetas y videntes desde tiempos inmemoriales.

 

La ortodoxia alternativa franciscana nos pide dejar de aferrarnos, reconocer que hay suficiente para vivir y satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de todos. Una visión de suficiencia aflorará en la persona a medida que avanza hacia un nivel del ser al desnudo en lugar de pensar que más cantidad de todo o actuar de forma más frenética puede saciar nuestra inquietud primaria. La actitud de Francisco no sólo toleraba o soportaba tal simplicidad, él verdaderamente la amaba y la llamaba pobreza, una palabra que solemos entender como algo malo. Francisco se sumergió en la pobreza y encontró ahí su libertad. Para la mayoría de nosotros esto es muy difícil de comprender. Gracias a Dios, personas como Dorothy Day y Wendell Berry han ilustrado cómo esto aún es posible incluso en nuestro mundo moderno.

 

Francisco era conocido en su tiempo como el mendigo alegre. Comunicaba felicidad, libertad, humor y alegría a todos los que le rodeaban. Francisco y sus seguidores llevaban cuerdas a modo de cinturones para indicar que no tenían dinero (en ese tiempo, los cintos de cuero se empleaban para llevar dinero). Francisco quería hacer ver a la gente que el ser humano podía ser feliz sin dinero. He conocido a personas pobres y a personas sin hogar que me han demostrado que esto aún puede ser verdad, aunque no creo que necesitemos hacer de la pobreza nuestro propósito como hicieron Francisco y Clara. Pero sí podemos ser felices en interdependencia mutua con la naturaleza, con la bondad de otros, y con nuestro propio esfuerzo y creatividad, mientras vivimos en los ritmos naturales de la vida.

 

Francisco sabía que subir escaleras a ningún sitio nunca nos haría felices ni crearía paz y justicia en esta tierra. Muchos tienen que quedarse al pie de la escalera para que yo pueda estar en la cima. Es una victoria de suma cero. Sospecho que la simplicidad y una visión de suficiencia del mundo siempre será una ortodoxia alternativa, o incluso herética, en la mayor parte del mundo “en vías de desarrollo”.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/enoughness-instead-of-never-enough-2016-02-19/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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