ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 2. Lo positivo en lo negativo.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 2. Lo positivo en lo negativo.

Debemos soportar con paciencia no ser buenos… y que no se piense bien de nosotros. —San Francisco de Asís

 

Cualquiera que desee soportar serenamente la prueba de desagradarse a sí mismo, dicha persona es un lugar de refugio agradable para Jesús. — Santa Teresa de Liseux

 

En estas impactantes citas, Francisco y Teresa tratan de enseñarnos a abandonar esa profunda necesidad humana, pero a la vez engañosa, de “pensar bien de uno mismo”. Como dirían ellos, es el ego quien habla. Únicamente alguien que ha rendido su división y su superioridad puede hacer algo así, claro. Cualquiera que haya radicalmente “aceptado ser aceptado” ya piensa bien de sí mismo. Una imagen positiva y segura de sí mismo es un don divino, dado desde el principio y nunca autoconstruido. Es bastante estable y no necesita fanfarria.

 

En un mundo donde la imperfección parece estar por todas partes, el humilde y el honesto tienen una gran ventaja en las cuestiones espirituales y pueden encontrar a Dios más fácilmente en su vida cotidiana. “A los pobres de espíritu ya les pertenece el reino de los cielos” (Mateo 5:3), dice Jesús en su enfático comienzo del Sermón del Monte.

 

Algo que todos tenemos en común es que todos “pecamos” (Romanos 5:12), transgredimos, caemos en nuestras imperfecciones y cometemos errores. No hay excepciones. También el pecado nos afecta como víctimas de la falta de otros y de nuestro propio medio social. Agustín llamó a esto “pecado original”. Pero eso no significa que seamos malos en nuestra esencia, como se ha malinterpretado desafortunadamente durante gran parte de la historia del cristianismo.

 

¡Primero debes recordar quién eres! Debes comenzar por lo positivo y no por el problema, o nunca pasarás más allá de una forma negativa de resolver los problemas. Tu esencia, tu ADN más profundo, es divino; es el Espíritu de Amor implantado dentro de ti por tu Creador desde el inicio de tu creación (Romanos 5:5, 8:11, 14-16 y siguientes). Debemos saber que comenzamos con una “bendición original” como han expresado Matthew Fox y otros. Agustín solo intentaba expresar la inevitabilidad del pecado en un mundo imperfecto (para que no nos sorprendiéramos). Desafortunadamente, esta noción negativa, que fue nombrada de manera poco acertada y asimismo malinterpretada, dominó los próximos 1500 años de cristianismo. La palabra “pecado” implica culpabilidad, y esa nunca fue la pretensión de Agustín. De hecho, el significado que le quiso dar fue más bien el opuesto: todos cargamos con las heridas de nuestros padres y ancestros, algo que todos los buenos terapeutas saben que es verdad. Tus pecados no sólo son tuyos.

 

Una honestidad humilde sobre nuestra esencia positiva y un reconocimiento compasivo de que ninguno de nosotros vive su identidad de manera plena, es la manera más sincera de espiritualidad. El retroceso que causa añoranza y deseo y movimiento hacia adelante, como una goma elástica estirada, crea tanto capacidad inherente como un potencial negativo. Todos nosotros sentimos que después de un tiempo nuestra vida se ve arrastrada a lo opuesto, problemas, o “lo negativo” (pecado, fracaso, traición, chisme, miedo, dolor, enfermedad, etc.) y en especial a la negación definitiva: la muerte. Lo que me gusta de un cristianismo sano es un absoluto realismo. Tanto la elección divina, así como la muerte de diferentes maneras, se presentan como la escuela de la vida. La Vida Divina con la cual hemos sido bendecidos, que en realidad es el Amor mismo, es lo bastante grande como para incluir todo el fracaso y la muerte. La genialidad de la explicación cristiana es que el problema incluye la solución: la cruz del fracaso se convierte en la catapulta hacia la transformación. Nuestros pecados se convierten en “felices fracasos” como cantamos en Sábado Santo.

 

También podemos llamar a este retroceso o potencial negativo vulnerabilidad o lastimabilidad. La persona vulnerable tiene toda la razón del mundo para seguir creciendo en medio de todo lo que le pasa. La persona demasiado cauta y que se autoprotege se ve mellada por todas las “hondas y flechas de la atroz fortuna”, mientras que la persona maleable, flexible, lastimable, es casi indestructible. Siempre permite que sus heridas sean sus maestras y no su derrota.

 

Es vital que entendamos que Jesús nunca se enfadó con los pecadores; ¡sólo estaba disgustado con las personas que no creían ser pecadoras! Qué maravilloso que nuestra imagen de Dios sea un hombre maravillosamente herido y vulnerable. Esta es una imagen de Dios improbable, a no ser que seamos capaces de comprender que Dios está intentando decirnos algo sobre su mismo Ser, lo cual es casi incomprensible: Dios también es vulnerable.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/the-positive-in-the-negative-2016-02-15/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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