ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 1. Cosmos en lugar de eclesialidad.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 2, día 1. Cosmos en lugar de eclesialidad.

Cuando te encuentras en una posición de autoridad dentro de cualquier institución, tu trabajo es preservar dicha institución y, por lo tanto, tu libertad de vivir y expresar la verdad en su plenitud se ve limitada. Francisco nos enseñó a vivir en los márgenes de la iglesia en vez de dirigir la institución. No fuimos llamados a ser sacerdotes de parroquia. Francisco mismo rechazó el sacerdocio y la mayor parte de los franciscanos eran laicos en vez de clérigos. Esta posición ofreció a los franciscanos libertad estructural. Debíamos ocupar siempre en este mundo la posición de “minoría”. (La M de OFM corresponde a minorum, Ordo Fratrum Minorum) [N. de LCC: Orden de Frailes Menores]. Francisco quería que viviéramos la vida en el límite de lo interno, no en el centro, ni arriba, ni tampoco fuera lanzando piedras. Esta posición única ofrece libertad estructural y esperamos que también espiritual.

 

Los primeros franciscanos decían que la primera Biblia no fue la Biblia escrita sino la propia creación, el cosmos. “Desde la creación del mundo, el eterno poder de Dios y su divinidad, aunque invisibles, se han hecho visibles para la mente en todas las cosas que Dios ha creado” (Romanos 1:20). Esto es cierto, pero tienes que quedarte un rato quieto rodeado por la creación, observarla y amarla, sin intentar reordenarla creyendo que puedes entenderla completamente. Esta combinación de observación y amor, libre de resistencia, juicio, análisis y etiquetas, simplemente observación con amor y reverencia, posiblemente sea la mejor definición de contemplación que pueda dar. Se trata de participar en lo que un Carmelita describió como una amorosa larga mirada a la realidad.

 

Para Francisco, la naturaleza en sí era un espejo para el alma, para el yo, y para Dios. Clara emplea la palabra espejo más que ninguna otra metáfora para lo que pasa entre Dios y el alma. El papel de la iglesia y la teología es ayudarnos a mirar en el espejo que ya está presente. Toda esta reflexión en el espejo acaba causando un cambio completo en la percepción. Tomás de Celano, el primer biógrafo de Francisco, escribe que Francisco “se regocijaba en todas las obras del Señor y veía detrás de ellas agradables cosas que contemplar, su mera existencia le daba razón y causa. En las cosas bellas veía a la Belleza misma y todas las cosas para él eran buenas”. Este reflejo fluye naturalmente en ambos sentidos, desde el mundo natural al alma. Todas las cosas se encuentran a sí mismas dentro y a través de las otras. Una vez comenzado ese flujo, nunca acaba. Te encuentras en casa, sanado, salvado, todavía en este mundo.

 

Ese es el tipo de salvación que quizá muchos de nosotros esperábamos, pero sólo en el siguiente mundo, y parece que sólo para unos pocos, si seguimos nuestro propio criterio. Mientras tanto, vivimos en este mundo infelizmente y con sensación de escasez, esperando por una futura victoria. Yo creo que la victoria es ahora, si no, no es tal victoria. Si no la tienes ahora no sabrás cómo vivirla después, ni tan siquiera desearla.

 

O bien este mundo es el mismo “Cuerpo de Dios” o tenemos muy poca evidencia de Dios. Las teorías “transaccionales” de una salvación postrera, en lugar de una transformación ahora, cada vez han ido significando menos y menos para la gente. No obstante, aquellos cuyo sustento depende de esta teoría siguen manteniendo a muchos buscadores sinceros co-dependientes de este mensaje e incluso de su precisa formulación. Una co-dependencia así sólo funciona entre personas que no saben orar y ver por sí mismas. La salvación no es algo en lo que se cree arbitrariamente. Sólo crees en ella porque primeramente la ves. Francisco, un contemplativo viviente, anduvo por las calles de la Italia del siglo XIII gritando: “¡El mundo es nuestro claustro!”. Al limitar el alcance de la salvación a palabras, teorías y grupos selectos, hemos llevado a muchas personas a no prestar ninguna atención a los milagros que les rodean constantemente, aquí y ahora.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/cosmos-instead-of-churchiness-2016-02-14/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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