ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 6. Encarnación en lugar de expiación.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 6. Encarnación en lugar de expiación.

Los franciscanos nunca creyeron que la “expiación de sangre” fuera requerida para que Dios nos amara. Nuestro maestro, John Duns Scotus (1266-1308), decía que Cristo era el plan A desde el comienzo (Colosenses 1:15-20, Efesios 1:3-14). Jesucristo no fue un mero plan B luego de que los humanos pecaran, aunque ese es el modo en el cual la mayoría de las personas parecieran entender el significado de la muerte y resurrección de Jesús. El Gran Misterio de la Encarnación no podría ser un mero ejercicio de limpieza, una solución técnica a un problema, o dependiente de los desastres de los seres humanos.

 

Scotus enseñó que la Encarnación de Dios debía proceder del perfecto amor de Dios y la libertad perfecta y absoluta de Dios (Juan 1:1-18) más que de cualquier error nuestro. ¿Dios no tuvo ninguna intención o propósito para la creación durante 14.8 mil millones de años? ¿Todo era sólo vacío, un tiempo de espera para que los humanos pecadores desataran el verdadero drama? ¿El sol, la luna y las galaxias no tenían ninguna significación divina? ¿El pez, los pájaros, los animales, sólo estaban esperando que los humanos aparecieran? ¿No había ningún Proyecto Divino (“logos”) desde el comienzo? ¡Sin duda esto refleja la extrema arrogancia y antropomorfismo de la especie humana!

 

La “teoría” del chivo expiatorio (eso es todo lo que es) parece implicar que la epifanía del Cristo Eterno en Jesús es una mera ocurrencia tardía luego de que el primer plan no funcionara. Conozco muchas metáforas de iglesia sobre el perdón, la reconciliación, el rescate, “pagar el precio” y “abrir las puertas”; pero sé que eso es todo lo que son, metáforas de transformación y transición. Muchos cristianos entienden esto como una transacción en lugar de una transformación.

 

¿Cómo y por qué Dios necesitaría un “sacrificio de sangre” para amar lo que Él había creado antes? ¿Dios es así de demandante, limitado, desamorado, apegado a las leyes e incapaz de perdonar? Una vez que lo expresas, puedes ver que se crea una noción teológica sinsentido que es muy difícil de defender. Muchos se han preguntado, correcta o incorrectamente: “¿Qué me demandará Dios a mí si exigió de su único Hijo un sacrificio de sangre?”. Especialmente si han tenido un padre abusivo o adicto a la ira, ya están programados para creer en el castigo como la forma del universo. Una teoría violenta de redención legitima una forma punitiva y violenta de resolver problemas, desde el pontificado hasta la paternidad. Allí eventualmente emerge una desconexión entre la historia fundada en el castigo necesario y el mensaje de Jesús. Si Dios utiliza y necesita la violencia para alcanzar sus propósitos, quizás Jesús no hablaba en serio en el Sermón del Monte (Mateo 5), y los métodos violentos sean realmente buenos y necesarios. Por lo tanto, se transforma en nuestra historia.

 

En el relato franciscano, Jesús no vino a cambiar la mentalidad de Dios acerca de la humanidad; Jesús vino a cambiar la mentalidad de la humanidad acerca de Dios. Esto hace crecer al cristianismo en amor puro y perfecta libertad desde el comienzo. Se crea una espiritualidad muy coherente y totalmente positiva, que dirige a las personas hacia una vida de profunda interioridad, oración, reconciliación, sanación e incluso a un mismo propósito colectivo en lugar de un mero sacrificio expiatorio. Nada cambió en el Calvario, pero todo fue revelado en el sufriente amor divino, ¡para que nosotros podamos cambiar! (Por favor, léelo nuevamente).

 

Jesús fue precisamente el sacrificio “de una vez y para siempre” (Hebreos 7:27) dado para revelar la mentira y el absurdo de la misma necesidad de una religión “sacrificial”. ¡Los heroicos sacrificios para ganar el amor de Dios han terminado! Ese es el punto de Hebreos 10 si estás dispuesto a leerlo con nuevos ojos. Pero nosotros perpetuamos esos patrones retrógrados y sacrificiales haciendo de Dios el líder sacrificador y a Jesús la víctima necesaria. ¿Es esa la única razón que tenemos para amar a Jesús?

 

Esta perspectiva nos permite ignorar la prédica y el estilo de vida de Jesús, porque todo lo que necesitamos de Él son los últimos tres días o las últimas tres horas de su vida. Esto no es una exageración. La ironía es que Jesús deshace, debilita y derrota el juego de los sacrificios. Detiene la cuenta, la medición, la meritocracia, el juicio y el castigo, algo en lo cual muchos cristianos están bien entrenados, porque ellos creen que esa es también la forma en la que Dios opera. Esto no es poca cosa. Esto hace que el abundante mundo de la gracia sea bastante inaccesible, lo cual es, por supuesto, el punto central.

 

Todo esto es y siempre ha sido acerca del amor, desde el comienzo.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/incarnation-instead-of-atonement-2016-02-12/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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