ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 4. La encarnación ya es redención.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 4. La encarnación ya es redención.

La ortodoxia alternativa de Francisco y la línea principal de la ortodoxia de la mayoría de las denominaciones cristianas tienen puntos de partida muy diferentes. La ortodoxia alternativa de Francisco enfatiza la encarnación en lugar de la redención. Para los franciscanos, la Navidad ya es la Pascua porque al convertirse en un ser humano, Dios muestra que es bueno ser humano, ser carne. El problema ya está de algún modo arreglado. La carne no necesita ser redimida por ningún teórico sacrificio expiatorio. Esto abre un panorama completamente diferente en el cual moverse libremente.

 

Nuestro sentido de la vergüenza y la culpa parece localizarse en el cuerpo. El cuerpo envejece y muere y por eso nos parece inferior, pero, de hecho, el alma puede envejecer y morir también y eso es lo que probablemente signifique la palabra “infierno”. Ambos, cuerpo y alma, están en un viaje. De todas las personas, son los cristianos quienes deberían saber que “carne” no es una mala palabra. De hecho, “el Verbo se hizo carne” (Juan 1:14) de acuerdo a las palabras inspiradas en el Evangelio de Juan. Desafortunadamente, Pablo utiliza la misma palabra “carne” (sarx) de un modo moralista y dual, y es eso lo que la mayoría de las personas recuerdan. Esto nos mueve a un mal comienzo.

 

Creo que mi maravilloso profesor de Historia de la Iglesia y liturgia, el padre Larry Landini, en Centerville, Ohio, tal vez ha dado la mejor explicación acerca de por qué los cristianos parecen estar avergonzados y temerosos de sus cuerpos. En 1970, el último día de clases, mientras se retiraba, el padre Landini ofreció estas palabras finales: “Solo recuerden, a nivel práctico la Iglesia cristiana ha sido mucho más influenciada por Platón que por Jesucristo”. Luego dejó la sala, dejándonos riendo y estupefactos, pero totalmente preparados para la triste realidad de lo que acababa de decir, dado que nos había guiado a través de la historia de la liturgia y la espiritualidad durante años.

 

Para Platón, el cuerpo y el alma eran enemigos incompatibles; materia y espíritu eran dos cosas totalmente separadas, absolutamente opuestas. Pero para Jesús, no existía ninguna animosidad entre cuerpo, alma y espíritu en lo absoluto. De hecho, este es el corazón del mensaje de sanación de Jesucristo y es por ello que la encarnación es el corazón de la teología franciscana. Jesús sanó ambos, cuerpo y alma, en la mayoría de los relatos de los Evangelios.

 

Francisco entendió las implicaciones profundas de la Encarnación y llevó la Encarnación hacia su conclusión lógica: la Presencia Real está en todos lados, en el vecino, en el otro, en la naturaleza, en los animales, en el Hermano Sol y la Hermana Luna, en el pecador y el enemigo, en el Cuerpo colectivo de Cristo, y sí, en forma condensada en el pan y en el vino, tal como estuvo condensada y enfocada en la persona de Jesús. El principio es este: nosotros debemos luchar con la verdad en un lugar concreto, y luego universalizarla desde allí. Esto ha sido llamado algunas veces como el primer problema filosófico de “la unidad y la pluralidad”.

 

El Credo de Nicea y el Credo de los apóstoles que muchos cristianos recitan en sus iglesias, se remontan a los siglos II y III. En ellos decimos: “Nosotros creemos en la resurrección del cuerpo”. Quiero señalar que no decimos: Creo en la resurrección del espíritu o del alma, aunque es allí donde la mayoría de los cristianos se han concentrado. La religión cristiana hace la afirmación más osada: Dios está redimiendo materia y espíritu, o a la creación entera. El final de la Biblia habla de un “nuevo cielo y una nueva tierra” y del descenso de “una nueva Jerusalén desde los cielos” para “morar con nosotros” (Apocalipsis 21:1-3). Este universo físico y nuestra propia materialidad van a compartir de alguna manera el Misterio Eterno, sea lo que sea esto, en su plenitud. La materialización no es insignificante; tu cuerpo no es malo. De hecho, es el nuevo y duradero templo (1°Corintios 6:19-20 y a través de Pablo). Es el gran escondite de Dios, así que sólo los humildes encontrarán tal tesoro.

 

Durante gran parte de la historia cristiana limitamos severamente la profundidad de la experiencia de Dios convirtiendo a la fe en una religión hecha de abstracciones mentales. Separamos el cuerpo de la mente, y ambos del espíritu. Muchos de nosotros somos víctimas de no saber cómo recibir, acceder, disfrutar, sufrir y apreciar lo que sólo puede ser conocido en su plenitud. No debería asombrar entonces, que muchos hayan dejado la iglesia, dudado de la verdad del cristianismo, y se hayan convertido en materialistas prácticos dentro de la iglesia (incluyendo al clero) o agnósticos y ateos fuera de la iglesia (incluyendo a muchos que son verdaderos “creyentes”). No estoy seguro de qué es más triste. Lo que ellos parecen afirmar o rechazar a menudo no es la verdadera cuestión de todos modos. Como el sabio Agustín dijo en el siglo IV: “Dios tiene mucho que la iglesia no tiene; y la iglesia tiene mucho que Dios no tiene”. ¡Aquel que junta cuerpo y espíritu ya es “tomado” por Dios”! Son privilegiados para “llevar en sus cuerpos las verdaderas marcas de Jesús” (Gálatas 6:17).

 

Fuente original:

https://cac.org/incarnation-is-already-redemption-2016-02-10/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

Deja un comentario