ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 3. Aprendiendo a amar.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 3. Aprendiendo a amar.

El énfasis de Francisco en la acción, la praxis y el estilo de vida fue revolucionario en su tiempo, tanto como lo es hoy. Es la fundación de la ortodoxia alternativa franciscana. Para Francisco y Clara de Asís, Jesús se convirtió en alguien a quien imitar, en efecto, y no sólo alguien a quien adorar colectivamente. Créase o no, esta ha sido la norma o práctica más fuerte para la mayoría de los cristianos; nosotros preferimos los servicios de adoración de los domingos a la mañana, y discutir acerca de cómo conducirlos o prohibirnos unos a otros asistir a servicios de iglesias “heréticas”. Dios simplemente debe estar llorando.

 

La Escuela Franciscana encontró el modo de ser muy tradicional y muy revolucionaria al mismo tiempo, enfatizando la práctica sobre la teoría, o la ortopraxis sobre la ortodoxia. En general, la tradición franciscana enseña que el amor y la acción son más importantes que el intelecto o las verdades teóricas. El amor es la categoría más alta de la Escuela Franciscana (la meta), y nosotros creemos que el amor auténtico no es posible sin una verdadera libertad interior (las prácticas contemplativas ayudan en esto), ni el amor será real o podrá ser probado a menos que de alguna manera vivamos cerca de los desamparados (el método), quienes francamente nos enseñan que sabemos muy poco del amor.

 

La ortodoxia nos enseña la importancia teórica del amor; la ortopraxis nos ayuda a aprender cómo amar. Para ser honesto, ni siquiera en mi seminario franciscano de entrenamiento me enseñaron cómo amar. Me enseñaron cómo obedecer y conformarme, pero no cómo amar. Aún estoy intentando aprender cómo amar cada día de mi vida. A medida que nos esforcemos por llevar el amor a la práctica, nos daremos cuenta de que a través de nuestras propias fuerzas no estamos listos para obedecer el mandamiento de Jesús: “Ámense unos a otros como yo los he amado”. Para amar como ama Jesús, debemos estar conectados a la Fuente de amor. Los franciscanos encontraron esa conexión en soledad, en silencio y en otras formas de oración contemplativas. La contemplación aquieta la mente y nos enseña a tener dominio emocional y psicológico y libertad frente a nuestras adicciones y nuestros apegos. De otro modo, las palabras “cambio de vida” serían una gran ilusión y simulación.

 

Al principio, Francisco se sintió tan atraído hacia la contemplación, viviendo en cuevas, en la naturaleza, que no estaba seguro si debía dedicar su vida a la oración o a la acción. Así que le pidió a la hermana Clara y al hermano Silvestre que tuvieran esto en oración y luego regresaran y le dijeran qué pensaban que debía hacer. Luego de varias semanas, ambos regresaron. Los dos, en perfecto acuerdo, sin haber hablado uno con el otro, le dijeron a Francisco que no debía dedicarse sólo a la contemplación; tampoco debía dedicarse solamente a la actividad en el ministerio. Francisco debía ir y volver entre ambas (tanto como Jesús lo hizo). Francisco dio saltos de emoción e inmediatamente se puso en marcha con su nuevo permiso y en libertad.

 

Antes de Francisco, los sacerdotes “seculares” trabajaban con la gente en las parroquias y eran considerados “activos”.  Aquellos que pertenecían a órdenes religiosas salían hacia los monasterios y rezaban. Francisco encontró una manera de hacer ambas. Por consiguiente, los franciscanos fueron llamados frailes en lugar de monjes. Francisco realizaba sus oraciones en el camino: de hecho, la oración es lo que lo habilitaba a mantener su vida de amor y servicio a otros mientras hacía su largo recorrido, sin volverse cínico o amargado. Francisco no quería una forma estable de vida monástica; él quería que nosotros nos mezcláramos con el mundo y que encontráramos a Dios en su sufrimiento, confusión y desorden. Para mí, esa aún es la forma más grandiosa de arte, “bailar mientras se está quieto”. Así que, pueden ver que 30 años atrás, cuando fundé el Centro para la Acción y la Contemplación, sólo estaba siendo un buen franciscano.

 

Fuente original:

https://cac.org/learning-how-to-love-2016-02-09/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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