ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 1. Nuevos caminos.

ORTODOXIA ALTERNATIVA: Semana 1, día 1. Nuevos caminos.

La “ortodoxia alternativa” de Francisco de Asís es de crucial importancia para nuestra era, tal como lo fue en su propio tiempo. Sobre todas las cosas, Francisco amaba a Dios y quería imitar a Jesús de forma práctica. En otras palabras, eran las acciones y el estilo de vida lo que más le importaba, mucho más que las creencias dogmáticas o las posturas morales. Francisco les dice directamente a los primeros frailes: “Sólo se conoce tanto como lo que se hace”.

 

La primera palabra de Jesús registrada en al menos dos Evangelios desafortunadamente ha sido traducida como arrepentimiento en un sentido moralista y religioso. En realidad, la palabra significa casi literalmente cambiar o más precisamente “¡Cambien sus mentes!” (Marcos 1:15; Mateo 4:17). Dicho esto, es bastante extraño que la religión fundada en el nombre de Jesús haya sido tan resistente al cambio y haya tendido a amar y a proteger el pasado y el statu quo más que al futuro positivo y esperanzador que podría haber surgido a través de una adhesión de las personas al cambio. Tal vez, esta sea la razón por la cual nuestra Tierra se encuentre tan agotada y nuestros políticos sean tan patéticos. No hemos enseñado una espiritualidad de cambio real o crecimiento, lo cual es requisito para una ortodoxia alternativa.

 

Francisco no se molestaba en cuestionar ninguno de los lineamientos principales de la doctrina cristiana. Él no era un opositor, ni un intelectual. Él simplemente tomó la imitación de Jesucristo demasiado en serio e intentó vivir como Jesús vivió.  Este es un plan tan obvio y sencillo que creo tuvimos que encontrar una manera para evitarlo. La religión civil que tenemos hoy en día no demanda cambiar nuestro estilo de vida ni nuestros hábitos familiares. La mejor manera de evitar realmente el cambio es sumergirte en tu cabeza y discutir interminablemente qué significa “cambiar”. A la mente humana le encanta discutir, oponerse, criticar, juzgar, evaluar y ajustar, esto mantiene ocupadas a nuestras pequeñas mentes. Los académicos, los políticos y los profesores de seminario aman quedarse allí y rara vez se asoman a la calle del encarnado o sufriente mundo como claramente lo hizo Jesús. ¿De qué otra cosa se tratan las historias de sanación?

 

A la ortodoxia alternativa franciscana no le preocupa pelearse con Papas, obispos, Escrituras o dogmas. Solamente pone su atención, en forma calma pero firme, en diferentes cuestiones como la simplicidad, la humildad, la no violencia, la contemplación, la soledad y el silencio, el cuidado de la tierra, la naturaleza y otras criaturas y “todos y cada uno de los hermanos y hermanas”. Estos son nuestros verdaderos maestros. La Regla de San Francisco —cuyo desarrollo ordenó Roma— era a menudo considerada como “Consejos para el Camino” más que como una regla. Como Jesús, Francisco enseñó a sus discípulos mientras caminaba de un lado a otro y encontraba lugares donde servir, observar y amar al mundo y a la realidad que estaba justo frente a él.

 

Francamente, es exactamente lo que el Papa Francisco está haciendo por toda la iglesia en este momento, y esto no hace muy felices a algunos cardenales, sacerdotes y laicos. Especialmente, a aquellos que viven en sus cabezas, siempre clarificando posturas morales y doctrinales, como si Dios necesitara que lo hicieran. El Papa Francisco es formalmente un jesuita; pero en realidad es un franciscano en su estilo completo, su mensaje y sus énfasis (¡disculpas a mis muchos amigos jesuitas!).

 

En Laudato Si’ el Papa Francisco escribe: “En el corazón de este mundo, permanece el Señor de la vida que tanto nos ama. No nos abandona, no nos deja solos, porque se unió definitivamente a nuestra tierra y su amor nos lleva a encontrar nuevos caminos. ¡Él sea alabado!”. Creo que la visión franciscana del mundo, con su ortodoxia alternativa, puede ayudarnos a “encontrar nuevos caminos” y dejar de temerle al cambio.

 

Tener miedo de cambiar es tener miedo de crecer. Cambiar y crecer son finalmente una misma cosa. Desafortunadamente, la iglesia ha entrenado a la mayoría de las personas para no crecer.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/new-ways-2016-02-07/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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