No creo en demonios

No creo en demonios

Mientras he estado escribiendo las publicaciones que exploran sobre la posibilidad del universalismo cristiano, para mí ha quedado claro una vez más, que tengo una visión del mundo muy diferente de la de Jesús. Si yo hubiera vivido en su tiempo, estoy bastante seguro de que nuestras visiones del mundo habrían sido más similares, pero ha pasado mucha agua bajo el puente desde la época de Jesús, y a veces es difícil construir un puente de vuelta allí.

Yo también ―no es novedad― sostengo una visión del mundo diferente a la de algunos de los lectores de este blog. Como acerca de los demonios, por ejemplo. Mencioné en la publicación de ayer que la mayoría de nosotros ve esquizofrenia donde Jesús veía una legión de demonios. Eso deshizo a un par de lectores, y causó que un par más gritaran: “¡Herejía!”.

En diferentes momentos de mi vida, he estado rodeado de gente que era sincera sobre los demonios y la demonología. Esto primero sucedió cuando estaba en la Cruzada Estudiantil en Dartmouth. Entonces, para mi sorpresa, llegué al Seminario Fuller cuando era el semillero de las conversaciones demoniacas. Para disgusto de la facultad en la Escuela de Teología, dos profesores en la Escuela de Misión Mundial  ―C. Peter Wagner y Chuck Kraft―  lideraban la carga. Sus clases solían convertirse en servicios de curación espontánea. A menudo, al parecer, alargaban las piernas de las personas. Y contaban historias de posesiones demoníacas y resurrecciones en tierras lejanas. Recuerdo claramente a una estudiante reproduciéndome una cinta de un exorcismo en su grabadora.

Una vez, mientras estaba en Fuller, fui a un seminario de fin de semana que uno o ambos dieron en una iglesia local. No puedo recordar muchos de los detalles, pero sí recuerdo que había un gran mapa del condado de Los Ángeles en la pared, y había sido marcado con los “demonios territoriales” que gobernaron sobre diferentes partes de Los Ángeles. Lo encontré risible, y me fui en el primer descanso.

Entonces, cuando era pastor, vi que un contingente de mi iglesia viajó a Argentina, donde participaron en masivas manifestaciones de sanidad organizadas por un grupo llamado Evangelismo de Cosecha. Volvieron después de haber visto ― adivinaste― alargamientos de piernas. Y otras cosas. Pero, en cualquier caso, fueron rápidamente desanimados por la frialdad con la que fueron recibidos por el resto de su congregación en casa, y la mayoría de ellos se fueron de la iglesia poco después en busca de una iglesia “llena del Espíritu Santo”.

Escribo todo esto como una confesión. No digo que mi particular mezcla de racionalismo y cinismo postmoderno sea la mejor visión del mundo. Sólo digo que es lo que es. Es lo que sostengo. No compro el alargamiento de piernas o la demonología. Lo que no digo es que Dios no pueda trabajar de esta manera. Lo que digo es que ella no lo hace. (¿Ves lo que hice allí?).

Espero estar abierto a ser persuadido de lo contrario. No es que quiera serlo, sólo que espero que mi horizonte hermenéutico no se cierre a otras posibilidades.

Para ello, voy a juntarme Greg Boyd a finales de este invierno. Él es la persona más inteligente que conozco que cree en demonios, guerra espiritual y similares. Cuando lo vi en una conferencia el pasado otoño, pasamos un gran tiempo juntos, como siempre lo hacemos. Y yo le dije: “En algún momento tienes que decirme cómo eres el Sr. Abierto-Teísta, etc., pero aun crees en la guerra espiritual”.

“Dame 2 horas”, dijo con una sonrisa, “Y voy a convencerte”.

Así que, voy a tomar esa oferta. Estaré seguro y comunicare públicamente los resultados de su intento de convencerme aquí.

 

Fuente original:

http://www.patheos.com/blogs/tonyjones/2011/02/04/i-dont-believe-in-demons/

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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