“Necesitamos revivir al Diablo” (entrevista a Richard Beck)

“Necesitamos revivir al Diablo” (entrevista a Richard Beck)

Cuando escuché que el reconocido profesor de psicología cristiano, Richard Beck, hacía una serio llamado —con su nuevo libro Reviviendo a Satanás— a prestar más atención al diablo, mi primer pensamiento fue que él iba de camino a desacreditar toda su carrera.  Piénsalo. Los cristianos que ven un demonio detrás de cada esquina oscura y viven en una lucha constante con Satanás descartarían a Beck por manifestar lo obvio, mientras que los cristianos que han relegado al diablo a un antiguo mito y que no tienen ningún interés en demonios lo verían como señal de una fe inmadura, considerarían a Beck un pensador sin formación que haciendo el ridículo. 

No hay manera de ganar hablando del Diablo, o bien, al menos no la hay cuando intentas dirigir a todos a hacer un sincero esfuerzo para llegar a un punto medio. Incluso si no hubiera diablo en lo absoluto, él pareciera haber dominado los esfuerzos de Beck desde el momento en el que Beck comenzara a escribir su libro. Bueno, quizás no. 

En primer lugar, cuando le pregunté a Richard si no estaba complicando mucho las cosas para su propia carrera, él comenzó a reírse.Um, bien, no lo sé, nadie me había preguntado eso antes. ¡Jajá! No como profesor de psicología, pero tal vez como escritor y orador. Sí, tal vez esté perdiendo el punto para los conservadores mientras que los liberales ciertamente tal vez encuentren ridícula e irrelevante toda la conversación. Quizás haya escrito un libro sin público. Pero, por otra parte, escribo acerca de lo que me apasiona y creo que es importante para un escritor contar algo de lo cual nadie haya escrito jamás. Decidí contar algo tanto a los conservadores como a los progresistas. No quería decir algo que la gente esperara que dijera. No me sentía como un eco teológico en la recámara. Las personas que lean mi libro tal vez se pongan un poco nerviosas. Estoy bien con eso.

Ciertamente, Richard Beck no escribe para complacer al público. Su intención de revivir al diablo, o sea, de tomar al diablo seriamente, nace de un profundo compromiso con el poder del mal en el mundo, no de un deseo de resucitar cuentos de hadas. Al momento que empiezas a leer Reviviendo a Satanás encuentras el realismo de alguien que tiene ambos pies plantados firmemente en el mundo de hoy.

¿De qué trata exactamente tu libro? ¿Cuál es tu mensaje concerniente a “Satanás”?

Exploro si el lenguaje del diablo y los demonios tiene alguna relevancia en los cristianos modernos que a menudo caen en dos campos. Están aquellos quienes encuentran extraño intentar encajar al diablo en nuestro contexto moderno. Esos serían los cristianos progresistas o liberales. Los cristianos más conservadores generalmente piensan en diablos y demonios en términos similares a la película El Exorcista. Yo trato de trazar un curso entre estas dos opciones.

¿Cuáles son los problemas de ambos grupos?

Mayormente escribo para las personas que tienden a dudar de la existencia real del diablo. Ellos están de cara a un público secular más o menos sofisticado que no comparte la visión cristiana del mundo. Pero también me dirijo más a los Pentecostales y a los grupos carismáticos que tienden a ver demonios y espíritus incorpóreos que están peleando en un espacio espiritual invisible con seres angelicales…

¿Cómo los libros de Frank Peretti?

¡Exacto! Tales personas que tienden a olvidar los aspectos mundanos de la batalla con Satanás y también olvidan el aspecto político del lenguaje bíblico de los principados y potestades. La guerra espiritual se transforma entonces en una conversación muy oculta y exótica, lo cual creo que puede ser problemático. Algunos ven un demonio bajo cada piedra, detrás de cada puerta, con cada error de la computadora o neumático desinflado. Ese tipo de obsesión con la guerra espiritual puede ser insana.

Pero vuelvo a los progresistas y liberales que encuentran al diablo simplemente incómodo. Para ellos, el problema es que parece que el único lenguaje disponible para hablar del diablo es lo que acabo de describir. Y como no quieren eso, reducen su camino con Jesús a una vida moral; tratan solamente de ser buenas personas. Como consecuencia pierden el aspecto sobrenatural. Caen en lo que yo llamo una “Scooby-Doo-ficación”. El problema es que eso es lo que los separa de Jesús. En los Evangelios, el conflicto espiritual es un tema central a través de la vida de Jesús y su ministerio. Trato de conectar a tales personas con lo que era central en el ministerio de Jesús

¿Scooby-Doo-ficación? ¿Qué quiere decir eso?

Todos conocen el programa de Scooby-Doo. Yo era un gran fan cuando era más joven. Durante cada episodio, especialmente en las primeras temporadas, Scooby-Doo, el perro parlante, y su grupo de amigos humanos terminaban en un lugar donde algo fantasmagórico estaba sucediendo. Había una casa embrujada o un espíritu amenazador asustando a la gente del pueblo. Inicialmente Scooby-Doo y sus amigos quedaban encerrados en la historia. Ellos también eran hechizados y se asustaban. Hasta que uno de ellos descubría que había una explicación muy mundana para tal cosa fantasmagórica. Alguien intentando encubrir un crimen o queriendo hacer dinero ilegalmente. El fantasma no era más que un malvado señor de negocios.

Esto es lo que hacen un montón de cristianos liberales y progresistas con el diablo. Reducen a Satanás a problemas humanos: justicia social, problemas económicos, derechos civiles, etc. A esto es lo que llamo Scooby-Doo-ficación. Como en el programa, no hay verdaderas fuerzas espirituales del mal. Y mientras que es vital para los cristianos luchar contra la injusticia, hay problemas cuando ignoramos la parte espiritual de la lucha.

Eres psicólogo, no teólogo. ¿Cuál es tu aporte único al conflicto espiritual?

La guerra espiritual es generalmente una experiencia sensorial. La experimentamos como una tentación, como estrés, desesperación, debilitamiento de la fe u otras emociones. La batalla es especialmente psicológica. Por lo tanto, no es tan extraño que un psicólogo escriba acerca de ello. Comienzo mis exploraciones con experiencias humanas y razono desde allí las implicancias teológicas. Los teólogos, por su parte, tienden a comenzar con una proposición metafísica como: “el diablo es una entidad personificada”, “los demonios son espíritus incorpóreos que moran en cuerpos humanos”, o “las conversaciones bíblicas acerca del diablo realmente solo se tratan de política y poder”

Yo lo veo desde un ángulo diferente. Trabajo desde la experiencia hacia lo metafísico, pero finalmente no hablo mucho de metafísica. Las personas tienden a pelearse por la pregunta “¿Existe o no Satanás?” y ahí es donde usualmente nos estancamos. Pero mientras podemos debatir sobre preguntas como esa, todos generalmente están de acuerdo en que las fuerzas del mal existen y que están destruyendo vidas humanas. Independientemente de si crees que Satanás es una metáfora o un agente que actúa hoy, experiencialmente hablando, la guerra espiritual es igual para ambos cristianos, progresistas o conservadores.  Enfocándonos en la experiencia encontramos que tenemos mucho en común, porque todo el mundo comprende la tentación, la desesperanza, y lo difícil que es ser amable y bondadoso en este mundo. Podemos poner entre paréntesis la pregunta sobre si el diablo es real y concentrarnos en lo que todos acordamos, las fuerzas del mal que vemos trabajando en el mundo y en nuestros propios corazones.

¿Cómo cambiaste tu parecer acerca de Satanás, el Diablo?

Ministro en la prisión una vez a la semana y también participo en un proyecto en una ciudad del interior desde mi iglesia donde alcanzamos a los marginados, gente en situación de calle y adictos. Cuando fui por primera vez, era el típico escéptico intelectual con un montón de teología en mi cabeza al punto de no admitir la realidad de la guerra espiritual. Pero los reclusos y mis amigos en situación de calle hablaban sobre el diablo todo el tiempo. A medida que ellos me pedían que les orara para ser liberados del diablo tenía que desafiar mis actitudes escépticas si quería ser pastoralmente comprometido y efectivo. Sólo podría orar si ello significaba algo.

También aprendí un montón de teólogos como N. T. Wright, quien muestra cuán central es la batalla de Jesús contra Satanás en la proclamación del advenimiento del reino de Dios. Sí, el reino de Jesús ha tenido implicancias políticas y económicas, pero finalmente Jesús estuvo involucrado en una lucha real contra Satanás. Simplemente no puedes negar eso y mantener intacto al Jesús de las Escrituras. Cuando abres la Biblia estás inmerso en una lucha cósmica. La justicia social tiene un fuerte elemento espiritual en ella. Y la justicia social es parte de la lucha espiritual.

¿Por qué es un problema tan importante no enfocarse en la guerra espiritual?

Si no hay un aspecto espiritual en la guerra espiritual entonces todo el mal que hay en el mundo es debido a las personas que lo perpetran. Las personas se convierten en la cara del mal; entonces son demonizadas. Esta es una de las paradojas que exploro en mi libro. Al desaparecer los demonios y el diablo de nuestro mundo nos vemos forzados a ver a los seres humanos que cometen actos malvados como la personificación del mal. Los seres humanos se convierten entonces en el diablo y los demonios. La única manera de combatir el mal, si los humanos son los únicos agentes del mal, es que los Tipos Buenos le quiten el poder a los Tipos Malos. Y todo el mundo sabe que los Tipos Malos son las personas que están con el partido político contrario. Esto es lo que sucede cuando la guerra espiritual es reducida a una lucha política puramente humana y es una de las razones por las cuales, creo yo, la política en Estados Unidos se ha puesto tan horrible.

¿Puedes decir en resumen cómo deberíamos comprometernos con la guerra espiritual?

La guerra espiritual es un llamado a dejar los ídolos nacionales y personales que tenemos para que el reino de Dios pueda ser establecido en medio nuestro. Y cuando Jesús habló del reino de Dios no marchó sobre Roma, sino que llamó a la gente de Israel al arrepentimiento para convertirse en una posición alternativa floreciendo en el medio de la Roma imperial. Por último, la guerra espiritual es nuestro esfuerzo cotidiano para vivir una vida cruciforme y establecer el amor en el mundo. Yo la llamo la invasión del amor.

 

Fuente original:

https://hellochristian.com/3273-we-need-to-revive-the-devil

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