Mis malas noticias

Mis malas noticias

He recibido algunas malas noticias esta semana. Al parecer, debido a que no creo en una resurrección literal, no soy realmente cristiano. Desafortunadamente, esto también significa que no iré al cielo con muchos de ustedes.

Por supuesto, esto es algo difícil de digerir en Navidad. Al compartir las comidas con mi familia, tengo que enfrentar el hecho de que mientras ellos estén disfrutando del banquete celestial, yo estaré gritando en un tormento eterno junto a judíos, demócratas y malvados profesores universitarios que enseñan la teoría de la evolución.

Y es particularmente embarazoso ser un ministro presbiteriano confinado al infierno. He sido tan tonto. Estaba tratando de vivir como Jesús enseñó cuando debería haber estado recitando el Credo como una cacatúa.

En mi dureza de corazón le pregunté a uno de mis acusadores, si en lugar de ser un irrepetible truco de magia, la resurrección no podría entenderse como un poema acerca de todo el proceso de la vida. Al igual que Jesús ante Pilato, mi acusador guardó silencio.

Le pregunté, si el nacimiento virginal y la resurrección eran esenciales para el cristianismo, ¿por qué las primeras versiones del Evangelio de Marcos no tenían ninguno? Una vez más, mi acusador no se mancharía dándome una respuesta.

Les pregunté a mis acusadores si también seguirían a Hitler si se levantara de entre los muertos. Les pregunté si ¿el amor no era lo que hace que algo sea divino?

Mis acusadores me explicaron que estaba totalmente equivocado. Me dijeron que no entendía el Evangelio. Ya sabes, la tierra una vez fue un paraíso. Los dinosaurios eran realmente amables y agradables. Pero entonces Adán y Eva robaron una fruta. Dios se enojó mucho. Así que Dios inventó el cáncer y las hemorroides para castigar a los seres humanos por nuestra traición.

Y la justicia de Dios es infinita, así que Dios no podía simplemente perdonarnos o enseñarnos cómo mejorar. Lo que para algunos podría parecer un delito menor por robar fruta, en realidad era un pecado irreversible e irredimible.

Sabes, Dios nos quiere mucho, pero la obediencia ciega es MUY importante para Dios, por lo tanto, Dios decidió asarnos eternamente por los errores de nuestros antepasados. Pero Dios tiene un hijo llamado Jesús, a quien Dios le pidió abusar de él en lugar nuestro. Y así Dios mató a Jesús en nuestro lugar. Y a esta historia la llamamos las “buenas noticias”.

No tenemos que ser amorosos o bondadosos como Jesús para ser salvados de la ira de Dios. De hecho, no tenemos que hacer una sola cosa que Jesús nos haya mandado hacer. Lo único que importa es que admitamos que somos basura sin valor, pero que Jesús nos agrada de todos modos. Ah, y tenemos que creer LITERALMENTE que el cadáver de Jesús se levantó. Si tú crees todo lo anterior llegarás a estar con Dios en el cielo. Sólo confiemos en que Dios se ha encargado del problema de la ira por ahora.

Así que, de todos modos, si crees las “buenas noticias”, tu cadáver físico se levantará también. Afortunadamente, alguien recordará dónde estás enterrado y te desenterrará. No estoy muy seguro de con que ropa se levantaran de entre los muertos, por lo que puede que todo el mundo esté desnudo; pero trata de no pensar en eso. De hecho, aprende de mi triste ejemplo y trata de no pensar demasiado en lo absoluto.

Sólo sé que mientras todos estén disfrutando del banquete celestial, yo estaré:
girando en el asador de los reprobados,
flotando en el caldo de ebullición de los blasfemos,
y llorando en el wok de dolor.

Por lo tanto, a medida que avanzamos por caminos separados, yo iré al tormento eterno con Gandhi y Sócrates; y tú a una eternidad sentado en servicios de adoración con tele-evangelistas y monstruos éticos que creyeron en la resurrección literal, por favor, vayan y pásenla bien en el cielo sin mí. No se preocupen por mí. Estaré bien.

Trataré de que no sean tan elevados mis gritos de agonía.

 

Fuente original:

Apparently, I Won’t Be Going To Heaven

 

Jim Rigby

Jim Rigby

Teólogo, Filósofo, Pastor.

Deja un comentario