¿Mi pecado afecta a Dios?

¿Mi pecado afecta a Dios?

La pregunta de esta semana provino de Ben, y trata con tres cosas: 1) la naturaleza de Dios, 2) la naturaleza de la interacción humana con Dios, y 3) la naturaleza del pecado:

¿Mi pecado tiene un efecto sobre Dios? En concreto, si hago algo que no perjudique a nadie (sino tal vez a mí mismo), ¿le importa a Dios? Entiendo que hay un pecado general (o pecado corporativo) que es simplemente el quebrantamiento de nuestro mundo. Hablo de pecados individuales específicos.

Ben, lo primero a tratar es la naturaleza de Dios. La pregunta es, ¿algo de lo que hacemos afecta a Dios?

Tengo fuertes sentimientos acerca de esto. Creo firmemente que Dios es el único ser no contingente. Con esto quiero decir que Dios tiene total independencia, total libertad, total acción.

Nosotros no. Cada uno de nosotros está atrapado en estructuras y superestructuras que dictan la mayor parte de lo que hacemos todos los días. Dios no está tan atrapado. Mi creencia en la total libertad de Dios no es algo que pueda fundamentar de alguna manera. Es, en cambio, una posición puramente teórica que sostengo, un a priori compromiso mío de que Dios, en su misma naturaleza, no es contingente. Si Dios fuera contingente, entonces Dios sería otro tipo de ser, pero no Dios.

Pero aquí está la cosa sobre la historia judeo-cristiana: Cuando Dios creó el cosmos, fue un acto de auto-limitación, el primer acto de auto-limitación. Mediante la creación de algo que no era Dios, Dios escogió libremente abdicar algo de su libertad. Ahora existía una creación, de la que Dios no estaba en total control. Dios ya no tiene total libertad, al menos en lo que respecta a esta creación, porque la creación evoluciona y se mueve por una cierta estructura (una estructura, debo añadir, que los seres humanos han estado tratando de medir, cuantificar y explicar desde el principio del desarrollo humano a través de las últimas incursiones en la mecánica cuántica).

Si decides basarte en los textos sagrados del judaísmo y el cristianismo, como yo, entonces debes reconocer que la historia principal es que Dios y los seres humanos están en algún tipo de relación. Dios se relaciona con la humanidad de una manera que podemos entender.

Y, en un sentido correlacionado, lo que hacemos y decimos afecta a Dios. Para reiterar, esto no es porque haya algo en la naturaleza de Dios que lo demande, sino a causa de los repetidos actos de auto-limitación de Dios, iniciados en la Creación y vistos más conmovedoramente en la encarnación y la crucifixión de Jesús de Nazaret. Lo que hacemos afecta a Dios, porque Dios ha escogido que pudiese suceder. No hay nada inherente a la relación Dios-hombre que dicte esta contingencia, esto solamente es el resultado de Dios permitiendo que sea el caso. (Si estás siguiendo de cerca ahora, se podría pensar que este argumento suena Reformador, y de hecho creo que lo es).

Pasar de la teoría a la práctica en este tema, sin embargo, es difícil, y eso es exactamente lo que Ben nos pide que hagamos. Si el comportamiento humano tiene un efecto sobre Dios, ¿cómo podemos medir ese efecto? ¿Cómo podemos demostrar ese efecto? Estas son las preguntas que nos gustaría responder para llegar al fondo de las repercusiones de nuestro pecado.

Es prácticamente imposible responder a esta pregunta. Tenemos la Biblia, por lo que podemos ver cómo los pecados de Israel afectaron a Dios, al menos en la medida en que los mismos israelitas registran sus experiencias de la ira de Dios debido a su pecado. Si eso es una precisa representación del real “estado de ánimo” de Dios, es dudoso, diría yo. No tenemos mucho en el Nuevo Testamento sobre el comportamiento de Dios ante el pecado humano, salvo raros ejemplos como la ejecución divina de Ananías y Safira por mentir a la iglesia sobre el dinero que hicieron en un negocio de bienes raíces.

De hecho, eso es un buen ejemplo para abordar la pregunta de Ben. Ben pregunta sobre los pecados que no hacen daño a nadie más que a nosotros mismos, lo que algunas personas llaman “crímenes sin víctimas”. Retener dinero de la iglesia y mentir acerca de eso sería un pecado tal, de por sí nadie sale realmente “herido, aunque la iglesia sea más pobre como consecuencia. Un ejemplo moderno y que ha estado mucho en las noticias últimamente es el uso de la pornografía. Pero incluso este pecado, cuando investigo un poco, está demostrado que tiene consecuencias de largo alcance. Aquí está Richard Beck en un post en el blog de Rachel Held Evans hoy:

Lo psicólogos apenas están comenzando a comprender el impacto de la pornografía en nuestros cerebros, y cómo esos efectos crean disfunción sexual y relacional. Para una introducción a los temas que los psicólogos están empezando a examinar, ver la charla TED de Gary Wilson:

 

Así, puede verse que incluso este “crimen sin víctimas” tiene implicaciones para cómo un espectador de la pornografía trata a otras personas, lo que significa que ya no es sin víctimas. Por lo tanto, voy a rechazar la premisa de la pregunta de Ben de que hay tal cosa como un pecado personal que no afecta a otras personas (y a otras partes de la creación).

Y volviendo a la pregunta de cómo nuestro pecado -sin víctimas o no- afecta a Dios, diré esto en conclusión: Lo que los seres humanos hacemos afecta a Dios. Ese es el claro mensaje de la narración bíblica. Sin embargo, la forma en que afecta a Dios, y por qué algunas cosas que hacemos afectan a Dios y otras no, no es respondido por la Biblia. Esa, al parecer, es una pregunta sin respuesta.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/06/03/our-sin-may-affect-god-but-only-on-gods-terms-questions-that-haunt/#sthash.GJety8WF.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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