Más que un buen consejo

Más que un buen consejo

El Evangelio son noticias acerca de las noticias

 

Irónicamente, muchas iglesias occidentales piensan en el mensaje cristiano como un sistema que les dice cómo hacer algo. Es decir, cómo consigues la salvación o cómo te comportas, o la combinación de ambos. Conciben la fe como un sistema que es atemporalmente cierto, en vez de noticias sobre un evento que ocurrió en la historia.
Se ha producido una tendencia a despreciar la singularidad de algo que pasó dentro de un sistema que simplemente pasa a ser una instancia de ese entonces.

Las buenas noticias

Hay mil maneras diferentes de describir las buenas noticias -el Evangelio-, pero la forma más breve de describirlas es como Jesús las anunció: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios ha llegado”. (Marcos 1:15)

En otras palabras, esto se trata acerca de cómo Dios se convierte en Rey. Y es acerca de la verdadera inauguración del Reino de Dios sobre la tierra, así como en el cielo. Y puesto que muchos cristianos piensan que el Reino de Dios es simplemente un modo elegante de hablar del “Cielo”, se pierden el punto: que realmente pasó algo que cambió la forma en la cual Dios ahora se encuentra a cargo del mundo.

Los cuatro escritores de los evangelios -Mateo, Marcos, Lucas, Juan- y Pablo, todos anunciaban algo que ya había sucedido. El pueblo de Dios esperaba que Él resucitase a los muertos al final de los tiempos. Pero él ya lo había hecho a través de la persona de Jesús.

Esto muestra la perspectiva aguda de la enseñanza de Jesús, la cual es que el Reino de Dios estaba llegando en ese momento en su propio ministerio.

Jesús dijo: “Y si yo echo fuera a los demonios con el poder de Dios, eso demuestra que el reino de Dios ya está aquí”. En otras palabras, esto no es sólo un adelanto. Esta es la realidad que está en tensión con el sentido de anticipación de su muerte y resurrección.

 

Pero cuando tomas el mensaje por completo, se trata de algo que ha ocurrido como resultado del propio cambio. En vez de algo que ha ocurrido sólo para permitirnos operar dentro de un sistema para ir al cielo.

 

Lo que Dios hizo por Jesús en la Pascua, lo ha prometido para toda la creación. Esto es algo que muchos cristianos no logran darse cuenta, incluso cuando fervorosamente creen en la resurrección. Fallan en darse cuenta que la resurrección fue Dios comenzando una nueva creación, y que Él continúa completándola.

 

La intención de Dios es sanar a toda la humanidad. Por lo tanto, Él nos sana en el presente a través de las buenas noticias para que podamos ser parte de su proyecto de sanar al mundo. Cuando ves esto, te das cuenta que estas son las buenas noticias: el proyecto de Dios de sanar al mundo ha comenzado, y no solamente somos sus beneficiarios, sino que somos parte de ello. Esa es la razón por la que tenemos al Espíritu Santo, que nos permite ser parte del proyecto de sanación de Dios.

 

Vivimos entre el primer acto poderoso de Dios, la resurrección de Jesús, y el último acto poderoso de Dios, cuando Dios haga por toda la creación lo que hizo por Jesús en la Pascua. Tenemos que aprender a vivir entre esos dos momentos.

 

Buenas noticias vs. Buen consejo

 

Hace 20 años, me encontré con muchos autores americanos que sugerían que libros como el evangelio de Tomás y los denominados “otros evangelios” tenían el mismo valor, si no más, que Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Me percaté, al leer el evangelio de Tomás, que estás obras extra canónicas no eran buenas noticias en lo absoluto, eran buenos consejos. Se tratan de como ordenar tu vida espiritual, mientras que Mateo, Marcos, Lucas y Juan son noticias sobre algo que pasó que cambio la manera en la que el mundo se encuentra ahora, sin importar si ordenas tu vida espiritual o no.

 

Con los años, me di cuenta de que muchos cristianos se han conformado con la versión de un simple buen consejo: “Lo que podrías necesitar es hacer esta oración” o “tendrías que evitar comportarte de esa manera” o tendrías que ir a la iglesia de vez en cuando”. Ahora, estoy de acuerdo en que las personas oren, reordenen su comportamiento en el poder del Espíritu y vayan los domingos a adorar. Pero eso no son buenas noticias. Eso son buenos consejos. Es un sistema al cual nos conectamos, más bien que un acontecimiento que transformó al mundo.

 

La historia detrás de las buenas noticias

 

Decir que tenemos “buenas noticias” siempre depende de alguna manera del trasfondo. Supongamos que tienes un familiar que está seriamente enfermo, luego suena el teléfono y ansiosamente lo atiendes. Si las primeras palabras que escuchas son “buenas noticias”, entonces esas palabras te alegraran, debido a que conoces el trasfondo de lo ocurrido.

 

Muchos cristianos occidentales han asumido que el trasfondo es que todos somos pecadores en grandes problemas y Dios va a castigarnos para siempre. Con esta idea le decimos a las personas: “Si repites esta oración, tus pecados serán perdonados y estarás bien”.

 

Eso no está totalmente equivocado, pero esa no es la historia de fondo que la Biblia nos cuenta. La Biblia relata que Dios creó un mundo hermoso, y Él quería que los seres humanos lo ayudaran a desarrollarlo, y fuesen quienes entiendan la alabanza y la adoración y la presenten nuevamente a Él. No sólo que el pecado de Adán en el jardín del Edén puso a los hombres en problemas, puso a toda la creación. Las buenas noticias son que, al sanarnos en Cristo, Dios tomó un dramático paso en su plan para sanar al mundo.

 

La mayoría de los cristianos modernos -católicos, protestantes, liberales y conservadores- no entienden lo que la pecaminosidad de la humanidad y su redención significan dentro del gran y creacional propósito de pacto. Si tenemos mal el trasfondo de la historia, contaremos erróneamente las buenas noticias.

 

Buenas noticias para cada día

 

Cuando Octavio, quien llego a ser el emperador Augusto, tuvo su gran victoria en la batalla de Accio contra Cleopatra, esta noticia llegó a Roma: “Buenas noticias, Octavio ganó, y está volviendo a Roma porque tiene muchas cosas que hacer”. Todos en Roma se dieron cuenta de que se encontraban entre la victoria de Octavio y su regreso final.

 

Eso es muy parecido a donde nos encontramos como cristianos. Vivimos entre la victoria sobre la muerte y la resurrección de Jesús y su regreso. Si crees realmente que él tuvo la victoria y volverá para reclamar su trono, entonces afecta todo: Qué piensas acerca de cada aspecto de tu vida, cómo crees lo que crees acerca de lo que Dios es, acerca del futuro de todo el mundo.

 

Esto incluye tu comportamiento; si este victorioso Rey va a volver, en el presente tendrás que comportarte de una cierta forma que cuando vuelva, no te sientas avergonzado, no te veas expulsado o peor. No es legalismo, es vivir la realidad de las buenas noticias. Sólo sería legalismo si pensáramos que, al mantener ciertas leyes morales, provocaríamos que acontezca la victoria inicial.

 

No podemos hacer que ocurra. Ya ha ocurrido. Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos en un acto soberano de pura y poderosa gracia. Así que lo que tenemos que hacer es vivir a la luz de la resurrección. Esto significa vivir con gratitud en vez de vivir miserablemente.

Fuente original:
http://www.relevantmagazine.com/god/worldview/nt-wright-its-good-news-not-good-advice

N.T. Wright

N.T. Wright

Erudito del Nuevo Testamento, Obispo.

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