Los beneficios de ser extraño

Los beneficios de ser extraño

Hace poco cuando estaba en mi casa de Belfast, una amiga me preguntó cómo quedé tan interiorizado en sistemas formados por personas que generalmente creen cosas muy diferentes a las que yo creo. Al preguntar esto, ella se refería a mis entornos sociales y a mis relaciones laborales en los EE.UU. Aunque tuve que admitir que no decidí estar en esta situación, al fin de cuentas resultó ser profundamente enriquecedor.

Cuando estoy en mi casa en Irlanda del Norte soy más partidario de la visión política y social de mis amigos, en parte porque compartimos un camino muy similar y nos hemos apoyado mutuamente a través de los años. Pero en los Estados Unidos me encontré totalmente perdido en un entorno político y religioso muy diferente.

Esto ha resultado ser una gran experiencia, no por ello menos importante, porque desafía mi tendencia a ser empático con la creencia compartida. Algo que probablemente refleja una tendencia natural de los humanos que buscan aquellos que tienen, en general, la misma perspectiva religiosa, política y social.

Generalmente, cuando nos encontramos en estos grupos sociales, nuestras opiniones tienden a reforzarse y reflejarse de diversas maneras. Es más, podemos estar tentados a suavizar una opinión en este tipo de ámbitos mientras que adoptamos una visión más cínica hacia aquellos que ocupan diferentes territorios intelectuales. Tendemos a atribuir buenas intenciones al primero y ser más insidiosos con las intenciones del segundo.

Pertenecer a un grupo donde mi perspectiva teórica está considerablemente en desacuerdo con mis amigos y colegas, en mi vida ha producido una especie de cortocircuito hacia esas costumbres. Me he confrontado una y otra vez con personas amables, valientes y auténticas cuyos puntos de vista son aquellos con los que estoy en desacuerdo o que incluso puedo encontrar problemáticos. También he visto las formas desagradables en que intelectuales dentro de mí mismo campo teórico han tratado a estos amigos. Además de esto tuve la oportunidad de ver algunas de mis creencias desde la perspectiva de otra persona, una experiencia extraordinaria que puede exponer la peculiaridad de mi propia postura cultural.

No estoy seguro de cómo es posible elegir introducirnos en comunidades con diferentes creencias y prácticas que la nuestras. Los resultados han sido bastantes pobres para las personas que han intentado hacer esto (este movimiento generalmente es condescendiente, se hace con mano dura o simplemente con ingenuidad). Quizás se tenga más éxito cuando uno no elije hacerlo directamente, sino más bien tomar otras decisiones que indirectamente resulten en ello.

Todo esto para decir que mi tiempo en Estados Unidos me ha hecho recordar que hay revolucionarios y contrarrevolucionarios dentro de los diversos campos políticos y religiosos/no religiosos y que, en lugar de sólo construir comunidades que compartan la misma fe, deberíamos pasar tiempo siendo solidarios con las fuerzas revolucionarias, donde sea que las encontremos.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2015/05/the-benefits-of-being-odd/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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