Libera a la Biblia

Libera a la Biblia

Los evangélicos aman sus Biblias. Hemos defendido estos textos sagrados por muchas décadas de los críticos que han buscado despojarla de Dios, lo milagroso, y de cualquier motivo por el que podríamos verla como la absoluta palabra de Dios. Los evangélicos correctamente reconocen que la Biblia es una obra revolucionaria por la que vale la pena luchar, una fuente de inspiración que cuestiona continuamente nuestras cómodas suposiciones y nos desafía a hacer mucho, mucho más.

Dicho esto, es el momento de admitir que algo ha salido terriblemente mal.

En nuestros esfuerzos por defender la Biblia, hemos ido demasiado lejos. El creer enérgicamente en la Biblia nos ha hecho incapaces de leer lo que dice en realidad. Hemos domesticado la revolucionaria Palabra de Dios, convirtiéndola en un ídolo hecho por el hombre.

Las instituciones evangélicas se han replegado a sí mismas en una esquina, por lo que ahora disparan y atacan a los que simplemente dicen la verdad, los evangélicos luchan por reconciliar sus creencias acerca de la Biblia, con lo que la Biblia dice. Es hora de cambiar nuestros puntos de vista de la Biblia, no a causa de sus “problemas”, sino debido a los nuestros.

Entonces, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Echemos un vistazo a la lógica detrás de esta “batalla por la Biblia.”

Las razones evangélicas para la defensa de la Biblia son:

  • La Biblia es la palabra de Dios, significa que Dios inspiró a los hombres de antaño para escribirla exactamente como Él quería que fuese, por lo tanto, Dios está detrás de cada palabra.
  • Es un libro “escrito” por Dios, por lo tanto, nunca podrían tergiversarse los hechos, es decir, presentarse como una historia de algo que no sucedió.
  • Dios tampoco podría autorizar una Biblia que sea incoherente en su contenido o diera órdenes inmorales, ya que Dios nunca induciría a error o mentiría.
  • Por lo tanto, la Biblia está libre de error, y no estar de acuerdo con la Biblia es no estar de acuerdo con Dios.

Aunque con algunos peros, sería difícil encontrar una organización evangélica que no esté de acuerdo con esta lógica.

Pero esta lógica provoca problemas para los lectores de la Biblia. ¿Por qué? Debido a que la Biblia misma no la respalda.

La Biblia contiene conocidos problemas históricos, inconsistencias y dificultades morales  ―tantas, que las enciclopedias, libros y ensayos escritos por los evangélicos para “defender” a la Biblia probablemente podrían justificar su propia clasificación numérica en la Biblioteca del Congreso―. La necesidad de producir tales extensas defensas de la Biblia es un indicio de la profundidad del problema, y hace poco más que retroceder a los fieles y bien intencionados lectores de la Biblia a una esquina.

Esta “batalla” es vista entre algunos evangélicos como prueba de su inquebrantable fidelidad a Dios y a la escritura. Pero no es fiel a ninguno, porque crea una Biblia que no existe mientras que afirma que Dios está detrás de ella.

Pocas mujeres y hombres capacitados en el estudio de las Escrituras dudarían en afirmar que la Biblia tiene su cuota de problemas apremiantes. Desde la televisión por cable, Internet, la revista Time o la mayoría de cualquier curso universitario de “introducción a la Biblia” ―o simplemente una lectura cuidadosa―, es un hecho que planteará preguntas apremiantes en la mente de los lectores.

¿Qué lector de la Biblia no se ha dado cuenta de que ya en el sexto capítulo, la ira de Dios se eleva al nivel de ahogar a todo ser viviente en el mundo a excepción de una familia elegida (la de Noé)? Más tarde se ordena a los israelitas exterminar a todo hombre cananeo, mujeres, niños, y animales, para que pudieran entrar en la tierra. El asesinato de otros, ya sea ordenado por Dios, ignorado por Él, o hecho por Él, irrumpe mucho en la Biblia. Pareciera como si la ejecución y los castigos corporales fuesen los medios preferidos de Dios para la resolución de conflictos. Sí, hoy creemos que Dios es amor y que debemos amar a nuestros enemigos y poner la otra mejilla, pero eso no debería significar que deberíamos encontrar una manera de redefinir el genocidio y el asesinato como amor.

Debemos enfrentar la realidad de que la Biblia no es atemporal en todos los sentidos, sino que representa a una serie de comunidades antiguas luchando con preguntas atemporales. Hoy sabemos que la esclavitud es mala, aunque es aceptada en las Escrituras sin mucha oposición. El libro de Levítico prohíbe a los israelitas esclavizar, pero de acuerdo a Éxodo y Deuteronomio, la ley de Moisés no sólo permite a hermanos israelitas ser esclavizados, sino que dice que un esclavo puede ser golpeado hasta la muerte sin consecuencias si sobrevive “un día o dos”. Si muere inmediatamente, el propietario será “castigado”, pero no con el “ojo por ojo” como si dos hombres libres estuvieran involucrados. Después de todo, los esclavos son propiedad. Como las hijas vírgenes cuando se trata de matrimonio. Peor aún si son mujeres vírgenes de otras naciones: son botines de guerra divididos entre los israelitas. Por estas cosas, incluso la NFL parece más “progresista” en comparación.

Hay muchos temas preocupantes como estos ―lugares donde la lógica, la moral, la arqueología y la historia no se alinean perfectamente―. ¿Pero es realmente un problema para la Biblia? ¿Eso quiere decir que en realidad ya no es “inspirada”?

Las organizaciones evangélicas tienden a proteger a la Biblia (y a sus lectores) en contra de la información acerca de estos problemas ―ya sea haciendo caso omiso de las pruebas, minimizando su impacto, aislando a las personas de la misma o ajustando los datos con inventivas e idiosincrásicas lecturas hasta que encajan con la lógica descrita anteriormente. Pero es agotador y estresante tener una expectativa de cómo la Biblia necesita comportarse, una que la propia Biblia simplemente no respalda.

Para todos los cristianos, la Biblia es la palabra de Dios. Pero cuando esa afirmación de fe requiere pensar que la Biblia es depositaria de una información histórica precisa, contenido consistente y mandamientos morales atemporales, en realidad se está creando una Biblia, no describiendo. Y ese tipo de Biblia no sobrevivirá sin constante cuidado, vigilancia y un suministro cíclico de enciclopedias, libros y ensayos “explicando” los problemas y “defendiendo” la Biblia ante la clara evidencia de lo contrario. Y los buenos, honestos y escrupulosos cristianos tendrán que ser arrojados al mar por su comunidad para mantener esta ilusión.

La Biblia es lo que es, y todos somos libres de aceptarla como lo que es o alejarnos. Pero no somos libres de crear una Biblia como nos gustaría. Como luce la Biblia es el llamado de Dios. Aceptar esa Biblia, la que existe, es el comienzo de la verdadera fidelidad a Dios y la sumisión a su palabra. Una vez que liberamos la Biblia de esos grilletes innecesarios, le permitimos una vez más ser aquello para lo que fue diseñada: no algo a lo que vamos como una guía de la verdad absoluta, sino algo que nos señala a la fuente de la verdad, la inspiración y la esperanza.

 

Fuente original:

http://www.huffingtonpost.com/pete-enns/the-bible-and-the-logic-o_b_5863006.html

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

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