Lecciones de música

Lecciones de música

Nietzsche dijo “sin música, la vida sería un error”. Y, a pesar de que he cometido un montón de errores en la música y en la vida, creo que estoy de acuerdo con él. La música me ha dado un lenguaje que las palabras no. En muchos sentidos, mis lecciones de vida han sido lecciones de música: la canción me ha enseñado cómo vivir y la vida me ha enseñado cómo cantar. Quiero que te unas a mí en mis clases de música. Quiero convencerte de que tu canción es importante.

En nuestra sociedad, que valora la practicidad, la música parece ser superflua e innecesaria. A primera vista, la música no tiene propósito utilitario. La canción en sí no puede cosechar grano, cocinar un pollo o algo por el estilo. Al usar nuestro sistema escolar pragmático como barómetro, nuestra sociedad da muy poca importancia al valor de la música. Nuestros recortes presupuestarios han declarado a la educación artística prescindible. Sí, hay matemáticas, ciencia y lenguaje en la música. Pero la experiencia humana ilustra la importancia de la música mejor que las ecuaciones.

Piensa en el día en que te enamoraste por primera vez. O la mañana del nacimiento de tu sobrina. O la noche que tu abuelo murió. Los números no pueden cuantificar estos momentos. No se pueden resumir perfectamente con una fórmula. No, los momentos más importantes de nuestra existencia no caben en un tubo de ensayo o un gráfico de barras. Con la música ocurre lo mismo. El profundo poder de la canción es un misterio que es único y no puede ser cuantificado.

La música no contradice los datos empíricos, la ciencia y la matemática de la existencia humana. Por ejemplo, los hechos biológicos que rodean la muerte de tu abuelo todavía están allí. La matemática sigue intacta. Sin embargo, la pena, la alegría, el dolor, el miedo y la esperanza son torpemente expresados mediante la ciencia y los números. Estos son tiempos en los que la música se acerca más a la verdad de la experiencia humana que la biología, la economía o la psicología. Nuestros laboratorios dependen de un cuidadoso control del medio ambiente. Sin embargo, en la vida nos encontramos con muy poco control. Los hechos que rodean nuestro nacimiento y nuestra eventual desaparición rara vez los podemos elegir. Sí, nuestro mundo depende de las matemáticas y la ciencia, pero ninguna puede explicar nuestra incontrolada existencia o propósito: la vida o la muerte. Por debajo de la matemática nuestro mundo se basa en profundísimas leyes de misterio, fe y duda.

En este mundo de incertidumbre nos encontramos en busca de conclusiones: tratando de encontrar el coro en el caos. Buscando orden y patrones: todos estamos en la misma búsqueda, el científico, el matemático, el compositor y tú. Estamos atrapados en la misteriosa sinfonía de la vida: esperando el clímax, en busca de las frases melódicas que de alguna manera podrían dar sentido a la disonancia y las notas tristes de nuestras vidas. En este empeño, la música es un vehículo invaluable para ir a lugares a donde el tubo de ensayo no puede. La canción ayuda a navegar por los espacios fuera de nuestro control: la majestuosas y aterradoras laderas de la maravilla.

En el contexto de la maravilla, me acuerdo de la sinfonía más grande que ocurre a mi alrededor, me acuerdo lo pequeño que soy en realidad. Los momentos más importantes de mi educación permanente han ocurrido cuando me siento humilde, cuando me encuentro cara a cara con el misterio y obligado a reconocer mi falta de control. Por supuesto, sin la maravilla nada puede ser maravilloso. Estas son experiencias aterradoras y nobles que hacen arrodillar.

Existe una vulnerabilidad en todo esto que puede ser aterradora. La incertidumbre infinita no es para los débiles de corazón. Especialmente en la música, siempre habrá críticos que analizaran y atacaran la canción en lugar de cantarla. Pero no tengas miedo del pragmatismo o la matemática. Estos descansan sólo en la superficie del inmenso océano de vida y muerte que hay debajo. La poesía va más allá de la prosa, esta explota en la canción. Como Freud mismo dijo: “Los poetas estaban aquí antes que yo”. Estos mares sinfónicos van mucho más allá que el mercado de valores. La melodía está en tu sangre, mezclada con los cuentos de Homero y el resto.

La canción o el silencio: Esta siempre será nuestra elección. ¿Levantaras la voz y cantaras o miraras hacia otro lado? A nuestro alrededor, la belleza y el dolor se han disparado a la existencia. La canción de la humanidad está llena de vida, tensión y resolución, llena de disonancia y de armonía. La decisión es tuya y mía: ¿Bucearemos en ella? ¿Entraremos en la canción de la maravilla o permaneceremos en silencio? La sinfonía del misterio está por todas partes, las lecciones musicales están disponibles para nosotros a cualquier edad, una educación musical más allá de las paredes de cualquier escuela. No tengas miedo de tocar de oído. Ven, levanta tu voz con la mía. Y déjanos elegir cantar, disfrutar de la maravilla de la canción mientras dure. Cantemos antes de que se acabe el tiempo.

 

Fuente original:
http://www.huffingtonpost.com/jon-foreman/music-lessons_b_1940389.html

 

Jon Foreman

Jon Foreman

Músico, líder de Switchfoot.

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