La venida de Dios (Parte 3) Venidas de Dios en la historia

La venida de Dios (Parte 3) Venidas de Dios en la historia

En esta serie, hemos estado explorando la posibilidad de que Jesús “viniendo en las nubes” fuese una manera simbólica de hablar sobre el significado espiritual de uno de los eventos más significativos del primer siglo: La guerra civil de Jerusalén y el posterior ataque romano que culminó con la destrucción del Templo hebreo.

Pero, ¿es esta la única vez que la Escritura describe a Dios “viniendo en las nubes”? Y si hay otras, ¿vemos estas “venidas en las nubes” de Dios en la historia seguir un similar patrón de naturaleza y tiempo?

Aquí quiero mostrar cómo la naturaleza del rico y evocador lenguaje de trompetas, nubes, oscurecimiento de las constelaciones, incendio de los cielos y temblores de los cimientos de la tierra son maneras en que los escritores bíblicos imaginaron a Dios viniendo con ejércitos para juzgar.

El tiempo de estos eventos de juicio del “Día del Señor” era el plazo de una generación desde cuando el profeta pronunciaba las palabras de advertencia.

Jesús y sus primeros seguidores se destacan precisamente en este linaje del patrón profético hebreo cuando proclaman la venida de Dios en el próximo juicio sobre Jerusalén y el nuevo paradigma que estaba surgiendo.

Echemos un vistazo a algunos de estos precedentes hebreo proféticos.

 

Venida de Dios para poner fin al reino de Saúl – 1000 a. C.

Entonces la tierra se estremeció y tembló,
los cimientos de los cielos temblaron
y fueron sacudidos, porque Él se indignó.
Humo subió de su nariz,
y el fuego de su boca consumía;
carbones fueron por Él encendidos.

Inclinó también los cielos, y descendió (sobre la tierra)
con densas tinieblas debajo de sus pies.
Cabalgó sobre un querubín, y voló;

y apareció sobre las alas del viento.
De tinieblas hizo pabellones a su alrededor,
abundantes aguas, densos nubarrones…

Tronó el Señor desde los cielos…

Y envió saetas, y los dispersó,
relámpagos…

por el soplo del aliento de su nariz.

(2 Samuel 22: 8-16, énfasis mío)

 

Fíjate en las descripciones: Dios descendió y Dios apareció. ¿Dios aparece visiblemente, como un cameo de Stan Lee en una película de Marvel?

Esto sería difícil de concordar con la cosmovisión de los antiguos escritores bíblicos. Dios es Espíritu, y Escrituras posteriores dicen que nadie ha visto a Dios (Éxodo 33:20; Juan 1:18; 1 Juan 4:12). Así que no tenemos ninguna razón para creer que estos autores proféticos sostenían que estas “venidas de Dios” fuesen personales o incluso visibles. Sin embargo, eran muy reales y perceptibles en los mundos espirituales y sociales de sus oyentes, para aquellos que tenían “ojos para ver” y mentes para percibir el significado espiritual de la participación divina.

Observa también que la “sacudida de los cielos y la tierra” eran maneras simbólicas de describir la decadencia de una nación. Por ejemplo, en Hageo:

“Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: “Yo estremeceré los cielos y la tierra, y volcaré el trono de los reinos y destruiré el poder de los reinos de las naciones…”.

(Hageo 2: 21-22)

Porque así dice el Señor de los ejércitos: “Una vez más, dentro de poco, yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme. Y haré temblar a todas las naciones…”.

(Hageo 2: 6-7)

Del mismo modo, el temblor del sistema del templo del Israel del Antiguo Pacto es descrito simbólicamente como Dios agitando el “cielo y tierra” de lo viejo en el 70 d. C.:

“Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: Aun una vez más, yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo. Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible…”

(Hebreos 12: 26-28)

 

Dios viene en una nube contra el antiguo Egipto – 700 a. C.

“He aquí, el Señor va montado sobre una nube veloz y llega a Egipto;
se estremecen los ídolos de Egipto ante su presencia,
y el corazón de los egipcios se derrite dentro de ellos.
Incitaré a egipcios contra egipcios.”

(Isaías 19: 1-2)

Observa que la venida de Dios a Egipto es descrita como el envío de los egipcios para librar una guerra. Los egipcios son representados actuando como instrumento de Dios, haciendo la voluntad divina, en esta guerra profetizada.

 

Dios viene a juzgar Nínive – 600 a. C.

“El Señor se venga de sus adversarios,
y guarda rencor a sus enemigos…
En el torbellino y la tempestad está su camino,
y las nubes son el polvo de sus pies.
Él reprende al mar y lo hace secar,
y todos los ríos agota.
Languidecen Basán y el Carmelo,
y las flores del Líbano se marchitan.
Los montes tiemblan ante Él,
y los collados se derriten;
, en su presencia se levanta la tierra,
el mundo y todos los que en él habitan.”

(Nahúm 1: 2-5)

 

En este juicio de venida en las nubes la presencia de Dios es profetizada para destruir el mundo. Pero sabemos por el contexto y por la historia que los autores bíblicos se referían al mundo de Nínive, no al planeta tierra.

Espero que estés empezando a ver un paradigma de lenguaje bíblico para esta simbólica y de este mundo aparición divina, en forma de eventos temporales cuyo significado espiritual era comprendido por sus oyentes como a cumplirse dentro de una generación desde su profecía. Esto está en marcado contraste con las caricaturas literales, apocalípticas y de ciencia ficción que -a través de nuestra amnesia cultural colectiva- han impregnado nuestro discurso público sobre la profecía y la escatología.

Únete a mí aquí, la próxima semana mientras nos fijamos en cinco ejemplos bíblicos hebreos más sobre las venidas de Dios en la historia.

 

Fuente original:

http://www.presence.tv/comings-of-god-in-history-riley-obrien-powell/

Riley O’Brien Powell

Riley O’Brien Powell

Autora.

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