La venida de Dios (Parte 1)

La venida de Dios (Parte 1)

Hay mucha confusión en el cristianismo actual rodeando el entorno de la escatología bíblica. En concreto, hay un malentendido generalizado acerca de la naturaleza y el momento de la venida, llegada o presencia (parusía en griego) de Jesús. En la predicación popular y en la imaginación, a menudo se le llama su “segunda venida” o “retorno”. Muchos que han seguido a Jesús durante toda su vida se sorprenden al saber que estos no son términos que se encuentran en la Biblia, y al considerar entonces cómo estos términos afectan nuestro pensamiento con su solo significado.

Pero la madriguera es aún más profunda: ¿Qué pasa si la confusión acerca de la venida de Jesús llega incluso más atrás, a un malentendido más básico sobre lo que realmente era “venida de Dios” en primer lugar? ¿Qué era la venida de Dios de acuerdo a las Escrituras Hebreas?

En esta serie, me gustaría tratar de arrojar algo de luz sobre este concepto de la “venida de Dios”, y por qué es importante para nosotros hoy.

Antes de ver lo que es una “venida de Dios” de acuerdo a las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento), veremos si Jesús encaja en el patrón de una “venida de Dios”. ¿Jesús vino cuando y a quiénes dijo que vendría? ¿Podemos mostrar que Jesús cumplió su promesa de venir de nuevo, en la gloria de su Padre, a sus creyentes del primer siglo?

¿Por dónde empezamos? Jesús.

Al tomar una mirada más profunda a este concepto a menudo dado por sentado, nos refrescaremos sobre cuándo y cómo dijo Jesús que vendría de nuevo. La mayoría de los cristianos de hoy han recogido un paradigma futurista a través de ósmosis, está en el aire religioso que respiramos. Debido a un compromiso a priori de la idea de una futura segunda venida de Jesús, traemos el bagaje de un paradigma futurista a la Escritura, ¡sin ni siquiera detenernos a cuestionar si una sólida interpretación de la Escritura permite esto o no!

Nuestro futurismo heredado nos hace escapar inadvertidamente de las claras enseñanzas de Jesús sobre cuándo y a quiénes dijo que vendría. Provoca confusión porque a los ministros no se les ha enseñado en qué manera Jesús cumplió sus profecías sobre su venida, y, sin embargo, se sienten obligados a predicar que “la Biblia es verdad”. Así que mientras los cristianos creen que Jesús es fidedigno  -incluso El Hijo de Dios-, sus cosmovisiones futuristas les causan necesariamente (y aun innecesariamente) una negación de lo que Jesús claramente enseñó. Y eso es gran cosa.

Sólo por un momento, dejemos de lado nuestras presuposiciones futuristas y abrámonos a cuestionar la idea de una futura segunda venida, una proverbial “vaca sagrada” en el cristianismo convencional. Preguntemos: ¿Qué es lo que las Escrituras Hebreas muestran que es una “venida de Dios”? Entonces comparemos esto con lo que Jesús realmente enseñó acerca de su venida. Entonces sostengamos esto a la luz de lo que realmente pasó durante el tiempo en que Jesús dijo que sus profecías se realizarían.

Si surge un patrón divino de esto que corrobore la promesa de Jesús de venir a su generación de creyentes, y si este patrón es diferente a lo que el cristianismo tradicional nos ha enseñado a esperar, entonces es posible que tengamos que estar abiertos a cuestionar nuestras creencias preconcebidas. Es posible que tengamos que preguntarnos: ¿En quién confiamos más, en la enseñanza de la tradición o en la promesa de Jesús?

Permítanme presentarles un pensamiento que ayudará a que el resto tenga sentido: ¿por qué era necesario que esta “venida de Dios” sucediera, y por qué necesitaba suceder cuando Jesús dijo que lo haría? Debido a que Jesús no enseñó que volvería a juzgar a todo el mundo físico, esto es algo que leemos en la Escritura. El volvería a juzgar su mundo conceptual: la generación que lo crucificó, y para recompensar a sus santos del siglo I.

Jesús vino a acabar con el mundo de poder político y religioso en el que el antiguo sistema del templo estaba centrado. Era llamado el “cielo y tierra” del mundo del Antiguo Pacto. Era un mundo de poder concentrado, leyes onerosas y sacrificios del templo. Había servido a sus propósitos, pero su tiempo había terminado. Ese mundo mató a Jesús y, sin embargo, Jesús hizo obsoleto a este sistema con su vida, muerte y resurrección.

Mi posiblemente provocativa afirmación –a la que le daremos cuerpo en las próximas publicaciones- es que después de la Gran Revuelta que comenzó en el año 66 d. C., el posterior asedio romano de Jerusalén y la destrucción de su templo en el año 70 d. C., Dios ya no vivía en un templo hecho con las manos. Dios ahora vivía en un templo de gente, su Reino de gente en la tierra. Así que Jesús iba a volver a establecer el “cielo y tierra” del mundo del Nuevo Pacto. Y Jesús sería el Sol de justicia que nunca dejaría de brillar en este nuevo Reino de corazones y vidas. Al igual que el vino nuevo rompe los odres viejos, Jesús vino a establecer el nuevo “cielo y tierra” y acelerar el paso del “cielo y la tierra” del mundo del Antiguo Pacto.

¿Cuándo –y a quiénes- prometió venir Jesús?

¿Cuándo? Esta primera pregunta es tan importante. Toda la escatología del Nuevo Testamento se basa en las enseñanzas de Jesús acerca de su venida. Y las enseñanzas de Jesús se basan en las enseñanzas anteriores de las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento). Jesús enseñó que vendría a su primera generación de creyentes, tanto explícitamente en declaraciones directas, como implícitamente en parábolas y en otros cumplimientos tipológicos de las Escrituras Hebreas. Sólo seré capaz de mencionar una pequeña muestra de las muchas enseñanzas de Jesús consistentes con este fin.

A los seguidores de Jesús:

Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino. (Mateo 16:28, compárese Marcos 9:1, Lucas 9:27, énfasis mío aquí y en todo)

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre. (Mateo 10:23)

A los discípulos de Jesús que le preguntaron explícitamente cuándo iba a venir de nuevo para poner fin a la era del Antiguo Pacto:

Igualmente, cuando vean todas estas cosas (siete señales), sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. (Mateo 24: 33-34)

A los seguidores de Jesús:

Ese será el tiempo del juicio cuando se cumplirá todo lo que está escrito… cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención… cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca. (Lucas 21:22, 28, 31)

Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino… Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta de que hablaba de ellos. (Mateo 21:40-41, 43, 45)

De ahora en adelante verán ustedes (Caifás, los sumos sacerdotes, los escribas, los ancianos, todo el Sanedrín) al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo. (Mateo 26:64; Marcos 14:62; Lucas 22:69)

A Pedro:

Si yo quiero (Juan) que se quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? (Juan 21:22)

¿Cuándo dijo Jesús que vendría? Ciertamente, en el curso de la vida de sus primeros creyentes. Jesús enseñó que vendría a su -entonces viva- generación de seguidores para cumplir las Escrituras Hebreas, poner fin a la era del Antiguo Pacto, cumplir con el Reino de Dios y habitar con ellos para siempre.

Pero en lugar de confiar en esta enseñanza de Jesús, desde los púlpitos tradicionales se nos enseñó que Jesús no vino cuando él dijo que iba a venir o cumplir lo que dijo que haría. Se cree que este no suceso es tan obvio que no es ni siquiera necesaria evidencia de ello. Después de todo, estamos todavía aquí, la gente sigue llorando y muriendo, y ningún nuevo “cielo y tierra” o mundo utópico ha sustituido a nuestro mundo. ¿Pero un cuerpo físico flotando desde las nubes para residir en un nuevo planeta físico es realmente lo que Jesús prometió? ¿Y fracasó masivamente Jesús en hacer esto?

Si rechazamos las claras declaraciones de tiempo de la Escritura referente a cuándo ocurriría la venida de Jesús, entonces Jesús fracasó. Y si interpretamos la naturaleza de la presencia de Jesús y el nuevo “cielo y tierra” a través de una lente física/literal, en lugar de tratar de usar las Escrituras para interpretar a las Escrituras en cuanto a la naturaleza de estos eventos, entonces Jesús no pudo cumplir su promesa. Si Jesús falló en una afirmación frecuente y evidente, no tenemos ninguna razón para creer o seguirlo. No hay forma de evitar esto. No podemos poner excusas y llamar a 2000 años de no suceso un “detalle” menor. Es un gran fracaso. Especialmente cuando las Sagradas Escrituras se sostienen en la estera de la afirmación de que esta gran venida de Dios sucedería, cuanto antes:

Pues dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá, y no tardará. (Hebreos 10:37, hacia el 60 d. C.)

Mirar de nuevo lo que era una “venida de Dios” de acuerdo a la Escritura nos arrojará nueva luz sobre lo que enseña Jesús y toda la Biblia acerca de la naturaleza y el momento de la venida de Jesús en su Reino. Si dejamos a un lado presuposiciones futuristas por un momento, dejando que la Escritura y Jesús hablen por sí solas, estas declaraciones de tiempo que han confundido a muchos se convierten en un poste indicador fiable para la justa llegada a tiempo de Jesús. Y la Escritura misma nos ayuda a definir la naturaleza de la presencia de Jesús y el nuevo “cielo y la tierra” o reino que había de venir.

El trabajo de descubrimiento toma en cuenta el contexto. Lee las Escrituras a la luz del antiguo contexto apocalíptico del cercano oriente en el que estas palabras se inspiraron por primera vez. Jesús enseñó a un público predominantemente judío, y usó ideas judías -a menudo citando directamente las Escrituras Hebreas- para comunicarse con ellos en una manera que sus oyentes habrían entendido más fácilmente que lo hacemos hoy. Este punto de vista contextual debe tenerse en cuenta. Cuando hacemos esto, un nuevo mundo -y una nueva clase de “venida de Dios”- aparece.

¿Encajó la llegada de Jesús en el 70 d. C. con el modelo bíblico de una “venida de Dios hoy”? Si lo hizo, entonces lejos de ser incorrecta, un fracaso o inexplicablemente retrasada, como muchos enseñan, la promesa de Jesús de volver a sus primeros seguidores llegó justo a tiempo.

Mantente atento a esta serie para ver cómo Jesús es confirmado tanto en las páginas de las Escrituras como en la historia, y por qué esto es importante para nosotros hoy.

 

Fuente original:

http://www.presence.tv/coming-of-god-riley-obrien-powell/

Riley O’Brien Powell

Riley O’Brien Powell

Autora.

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