La Sustitución Penal está muriendo, gracias a Dios

La Sustitución Penal está muriendo, gracias a Dios

A veces me preguntan por qué la teoría expiatoria de la Sustitución Penal es tan popular. Los defensores de esta posición están razonablemente orgullosos del hecho de que sea la posición oficial del protestantismo (aunque en los últimos tiempos viene siendo desafiada). La respuesta es simple en realidad. La Sustitución Penal es popular porque se trata de una teoría sobre cómo aplacar a los dioses que es y ha sido parte del ADN social/teológico desde el amanecer de los tiempos.

René Girard y los defensores de la teoría mimética han propuesto que en el principio estaba el chivo expiatorio. Los seres humanos forman su identidad sobre eso que excluyen. Esto va en contra de la lectura platónica estándar de la historia del Génesis, la cual comienza con algún Edén perfecto en el que se inserta al humano y luego “cae” de la perfección. Casi todos los padres de la iglesia primitiva leían la historia del Génesis a través de este lente. Y les funcionaba, aunque entonces no encontraran la solución en una teoría penal expiatoria. Preferían una visión de la expiación por la cual Jesús, como segundo Adán, conquistó el pecado, la muerte y al diablo. Sin embargo, la antropología moderna está empezando a ver el valor heurístico de esta lectura mimética sobre nuestro pasado ancestral, la cual no empieza en el Edén, sino en la muerte. Esta lectura de nuestro pasado ancestral se basa tanto en la evidencia histórica y arqueológica como en la teología cristiana que cuenta con el texto clave que interpreta toda esta información: la pasión de Jesús de Nazaret.

Dada la influencia de Juan Calvino en occidente, la Sustitución Penal se ha convertido en la posición oficial. En cierto sentido, es el recién llegado cuando se trata de entender la muerte de Jesús y la obra de Dios en la reconciliación con la humanidad. En este punto de vista, Dios está enojado con los pecadores que han roto el pacto con Dios al desobedecer la ley de Dios. Dios necesita saciar su ira y lo envía a Jesús como el sacrificio perfecto por nuestros pecados. Jesús paga el precio en nuestro nombre.

En los últimos treinta años, esta visión ha sido cuestionada desde numerosas y diferentes direcciones. Las teólogas feministas han llamado a esta visión “abuso infantil divino”. Han sido criticadas en este aspecto, sobre todo por aquellos que, influidos por Karl Barth, quieren entender esta propiciación como una obra trinitaria interior: Dios toma sobre sí mismo nuestro castigo. Sin embargo, los sustitucionistas penales no pueden evadir el hecho de que el Padre no sufre castigo por nuestro pecado, sólo Jesús lo hace. El Padre está vertiendo activamente la ira sobre el Hijo; el Hijo acepta pasivamente esta ira y muere.

Este punto de vista en realidad no es una novedad del pensamiento de Calvino, el sólo brinda una antigua orientación “cristiana”. Este punto de vista de los dioses enojados y con necesidad de propiciación es tan antiguo como las montañas. Deriva de nuestros primeros ancestros humanos que se remontan antes de los Homo sapiens. Cuando los antropólogos desglosan el concepto de sacrificio, lo que descubren es el bloque básico de toda religión y cultura: el concepto de una economía de intercambio. Damos a fin de recibir. Girard y los teóricos miméticos postulan este principio estructurante como el fundamento de la religión orientada por el chivo expiatorio, el cual es nuestro regalo a los dioses para desplazar su ira.

Algunos sienten que pueden descartar esta teoría antropológica apelando a la Biblia o a los Padres de la Iglesia Primitiva. El hecho es que esta teoría puede encontrarse en la Biblia. Pero es en contra de esta misma forma de pensar que la Biblia argumenta. Una importante carga de mi trabajo ha sido demostrar que tal es el caso, y que necesitamos una nueva visión de la Biblia como un libro que contiene dos trayectorias: la del mito, lo que justifica la práctica de chivos expiatorios; y la del Evangelio, que lo expone y supera, y ofrece una forma alternativa de ser humano y formar una comunidad humana basada en el perdón y el amor.

Aquellos que dicen que tenemos que conservar la Sustitución Penal junto al Christus Victor y otras teorías expiatorias, porque todas estas se pueden encontrar en la Biblia, no logran dividir correctamente la palabra de verdad. No son capaces de ver que ambas trayectorias están contenidas en la Biblia y que estos puntos de vista opuestos se contraponen entre sí. Prefieren tener el oro y el moro, mezclando juntas interpretaciones sacrificiales y anti-sacrificiales como si ambas estuvieran diciendo lo mismo, en lugar de reconocer que son anti-éticamente opuestas.

El mundo ha rechazado con razón al dios de dos caras, la deidad cuya arbitrariedad, capricho e ira ha sido la justificación para todo tipo de exclusión social, incluyendo no sólo la discriminación y la guerra. El ateísmo moderno rechaza justamente a este dios. Los nuevos grupos descontentos con el cristianismo, los “espirituales, pero no religiosos” y los “sin iglesia”, están cansados de este dios. Ellos intuyen que Dios es mejor que eso. Sienten que de alguna manera la iglesia ha perdido el punto del Evangelio. ¡Y todos estos grupos tienen razón! Mientras el cristianismo permanezca sumido en una interpretación sacrificial de la Biblia, mientras la vida y las enseñanzas de Jesús sean marginalizadas, dispensacionalizadas o ignoradas, el Evangelio de paz no es proclamado.

Vivimos en un tiempo apocalíptico, un momento en el que la especie humana está al borde de una gran conversión. El cristianismo nos ha ayudado a llegar a este momento y es el cristianismo el que también se enfrenta a este momento apocalíptico. ¿Nos convertiremos al mensaje de gracia y paz? ¿O el cristianismo seguirá siendo nada más que una religión arcaica, que canibaliza a otros con el fin de construir un imperio cristiano?

El tiempo dirá. Por lo tanto, observamos, esperamos y seguimos haciendo teología con la esperanza de que nuestro trabajo exponga la mentira satánica de los chivos expiatorios, y provoque la conversión de los cristianos… a Jesús.

 

Fuente original:

http://www.patheos.com/blogs/christianityischanging/2015/01/penal-substitution-is-dying-thank-god/

Michael Hardin

Michael Hardin

Teólogo, Director de Preaching Peace.

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