¿La psicología moderna puede desafiar a la cristología tradicional?

¿La psicología moderna puede desafiar a la cristología tradicional?

Esta semana, Aaron Berkowitz hace una pregunta que, creo, nos pondrá a prueba a todos los que esperamos mantener una cristología bastante tradicional:

No sé si esto cuenta como una Pregunta que Acecha, pero creo que podría ser. Pareciera que la psicología moderna no deja mucho espacio para el “alma” humana en la cognición (a menos que esté muy equivocado). En vez de imaginar el alma como un pequeño homúnculo en nuestras cabezas que toma las decisiones por nosotros, pareciera que el pensamiento es un subproducto de la cocción de neuronas, etc. en nuestras cabezas. No digo que no haya espacio para que el alma interactúe allí, pero sin duda no está claro cómo habría de hacerlo.

 

Aquí está mi pregunta: ¿cómo afecta esto a las ideas tradicionales de la cristología? Cuando nos fijamos en los debates sobre Monofisismo, Monotelismo y similares, en realidad se basan en suposiciones filosóficas sobre “naturalezas” y “voluntades” que no parecen realmente compatibles con las ideas contemporáneas de la psicología. ¿Qué significa en términos de neurobiología decir que Cristo tenía una “voluntad” tanto humana como divina si en realidad todo pensamiento son sólo neuronas cocinándose? Y si Jesús no tenía un cerebro notablemente diferente al tuyo o al mío, ¿cómo interactuaba su divinidad con su proceso de pensamiento? Supongo que esto es sólo una pequeña parte de un problema más grande, en relación a la interpretación de las nociones tradicionales de la cristología en general a la luz de las categorías científicas y filosóficas contemporáneas, pero definitivamente me deja rascándome la cabeza…

Los comentarios fueron robustos, aunque se perdió un poco el punto. (No me malinterpreten, la tangente en el medio de la línea de comentarios fueron brillantes replicas agudas entre algunos de ustedes que creen un poco y algunos que ya no creen). Pero si consigues pasar a través de esos comentarios, encontraras un buen resumen de Jonnie:

OK., entonces para agregar a esto…, el rompecabezas fundamentalmente pareciera ser: ¿cómo podemos darle sentido a las afirmaciones de credo sobre la humanidad y divinidad de Jesús, metafísicamente, si las perspectivas actuales de la neurociencia/psicología desacreditan el “alma” o el dualismo cartesiano? Históricamente (y crudamente), pareciera ser la coinherencia de dos sustancias intangibles (naturalezas/esencias/u otras identidades metafísicas) “dentro” de Jesús lo que le dio la mágica cuota doble del 100% necesario para ser el Dios-hombre.

 

¿Sin naturaleza intangible donde podrían las cosas de Dios estar en Jesús? En el modelo tradicional, pareciera ser necesario que Jesús la tuviese, poseyéndola en su interior.

Gracias por la pregunta, Aaron. Gracias por el resumen, Jonnie. Y gracias a Ric, que representó fielmente la posición que él y yo compartimos a lo largo de la conversación.

Seamos honestos, ¿de acuerdo? Es muy difícil ser una persona de fe después de la muerte de la metafísica.

Escribo esta publicación desde el patio de una tienda de café en Kuala Lumpur. Pasé la mañana con un hombre que se convirtió al cristianismo desde el hinduismo. Le pregunté si él se había convertido en un henoteísta (un dios por encima de todos los demás dioses) o en un monoteísta (que existe un solo dios) cuando se convirtió desde el politeísmo del hinduismo. El respondió sin vacilar: “Soy un monoteísta. Todos los dioses hindúes son falsos”.

Le pregunté esto porque él llegó a la fe en Cristo a través de una experiencia mística: su tía cristiana supo las calificaciones de sus exámenes antes de que él se las contara, cuando tenía 15. Este episodio lo convenció de que su Dios era real. Como he escrito aquí docenas de veces, valoro mucho los testimonios de aquellos que experimentan a Dios respondiendo a sus oraciones de manera personal pero tienen dificultades para creer que Dios realmente se mueve de esa manera.

Lo que es tan desalentador sobre la pregunta de Aaron es que nombra a uno de los elefantes del estudio teológico: la cristología ortodoxa se desarrolló durante una época profundamente metafísica. Esta es una de las preguntas más inquietantes para los que mantienen una cristología ortodoxa, y me cuento entre ellos.

Cuando digo cristología “ortodoxa”, me refiero a lo que se determinó en los Concilios de Nicea (325) y el de Calcedonia (451). En Nicea, se decidió que hay una esencia de Dios, pero tres sustancias (Padre, Hijo y Espíritu Santo) comparten esa esencia. En Calcedonia, quienes afirmaron que el logos que moraba en Jesús de Nazaret era coeterno con Dios y sin embargo permanecía separado de su naturaleza humana derrotaron al nestorianismo, al eutiquianismo y a otros monofisitas (aquellos que sostienen que Jesús tenía una naturaleza que era una combinación de divina y humana).

Te rompe la cabeza el argumentar que existe una diferencia entre la “sustancia” de una cosa y su “esencia”, y declarar enfáticamente que una persona histórica tuvo dos naturalezas en lugar de una. Los padres de la iglesia van allí apoyándose en metafísicos como Platón y Aristóteles, los hombres que creían en cosas como esencias, sustancias, naturalezas, voluntad y… alma.

El obvio lugar para albergar estas diferencias cristológicas se encuentra en el “alma”, una parte mágica y mítica de todos los seres humanos que se sitúa en algún lugar entre nuestros humores. Lo que digo es que no existe el alma. Tú no tienes una, y yo tampoco. Por lo tanto, la divinidad de Cristo debe de haber habitado en Jesús de Nazaret de una manera diferente que a través de su alma.

Jesús de Nazaret fue plenamente humano. El hacía caca (¡todo el mundo lo hace!), tenía espirales de ADN y materia gris en el cráneo. Él era un ser material, y yo soy un teólogo cristiano materialista; hasta ahora, todo bien.

En esto coincido con Nancey Murphy. Ella aboga por un “fisicalismo no reduccionista”. Es decir, no hay alma, sólo el material que te conforma. Pero la mente, por poner un ejemplo, no es sinónimo de cerebro. La mente es más que el cerebro. Si fueran un diagrama de Venn, los dos círculos se superpondrían mucho, pero el círculo “mente” sería mucho más grande. Esta entrada del blog, por ejemplo, es una extensión de mi mente, pero gracias a Dios que no tienes que tener mi pegajoso cerebro en las manos para leer mis pensamientos. Mi disco duro y mi iPhone son dos partes de mi mente. Cada dulce promesa que he susurrado en el oído de Courtney, y todas las lecciones que les he enseñado a mis hijos también son extensiones de mi mente. Mi mente se ha dispersado, casi infinitamente así, y vivirá después de mi muerte física, aunque de manera confusa y siempre disminuyendo.

Por lo tanto, aunque mis hijos son seres materiales, como yo, han absorbido parte de mi mente, se ha convertido en una con sus mentes. Nuestras mentes han superpuesto diagramas de Venn. Lo mismo va para tu mente y la mía, desde que tú lees este blog; más aún si dejas comentarios para que lea (¡es decir, por favor, deja comentarios para que yo pueda absorber tu mente!).

¿Esto parece esotérico? Para mí no. Parece exactamente acerca de lo que Gadamer escribió cuando habló de horizontes hermenéuticos, y de cómo cuando tu horizonte se encuentra con mi horizonte (digamos, cuando discutimos sobre cristología), ambos horizontes hermenéuticos cambian y se expanden como resultado.

Así que aquí está mi propuesta cristológica: Jesús de Nazaret tenía un acceso único a la mente de Dios, tanto es así que compartía la mente de Dios; él era uno con Dios. De hecho, él era Dios.

No sé mediante qué mecanismo esto sucedería, pero Jesús compartía el horizonte hermenéutico de Dios. No la omnisciencia del Dios trino, sino el horizonte del logos, de uno de los tres miembros de la Trinidad. Jesús fue único entre todos los seres humanos en esto. Se le permitió evitar el pecado. Se le permitió conocer los movimientos y asociarse con el Espíritu Santo de una manera que nadie más lo ha hecho.

Algunos leerán esto y pensarán que me estoy frenando de decir que Jesús era Dios, pero no lo estoy. Digo que Jesús era Dios, en su totalidad. Pero partiendo de los Evangelios sinópticos también es claro que Jesús de Nazaret no comprendió plenamente su divinidad, y que su comprensión se desarrolló con el tiempo (cuando estaba en el seminario, Miroslav Volf llamó a esto la teoría de la “integridad personal”. Lo comparó con mirarse en un espejo: no puedes ver tu espalda, pero sabes que está ahí. Del mismo modo, la divinidad de Jesús estaba “detrás” de su humanidad).

Jesús era Dios por compartir la perspectiva de Dios. Dios habitando únicamente en Jesús de Nazaret, permitiéndole ver y hacer cosas que sólo Dios puede hacer.

Acabo de desarrollar esta materialista y Gadameriana cristología sobre la marcha, ahora mismo, a la luz de la fastidiosa pregunta de Aaron. Estoy seguro de que he omitido algo o he cometido errores de lógica. Por favor opinen, ¿le atiné a algo o le erré?

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/01/22/jesus-had-a-brain-and-other-organs-questions-that-haunt/#sthash.rejWxXUF.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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