La pregunta de la propiciación

La pregunta de la propiciación

Aquí está la pregunta (con respuesta incluida):

He leído tus libros de principio a fin, los llené de notas y subrayé la mayor parte del texto. Creo que tu mensaje es tan importante que he comprado copias para que mis “amigos” lean. Puse “amigos” entre comillas ya que muchas de estas personas que son mis “amigos” cristianos no han tomado demasiado bien mi viaje teológico y son, en esencia, no muy amables. Voy a almorzar con un par de viejos “amigos” en unos días y tengo que admitir que no estoy seguro de cómo va a ir la conversación.

Hay muchos temas que dividen a los cristianos y has hecho un increíble trabajo abordándolos. No supe de ti o de tus libros hasta que me abrí paso través de mi propia “ciénaga teológica”. Simplemente me encontré preguntándome lo que quiso realmente decir Jesús con amar al Señor nuestro Dios y amar a nuestro prójimo. No me di cuenta en ese momento, pero esa pregunta cambiaría toda mi vida, y aunque me ha hecho “más sabio” para el viaje, fue largo, doloroso y lleno de pérdida… Me despierto algunas mañanas preguntándome si no habría sido mejor quedarme siendo un ignorante fundamentalista lleno de mis propias afirmaciones farisaicas de la “verdad”. Pero entonces pienso que no fui creado para marchar en inútiles círculos en un molino de hormigas, y por mucho que me cueste, estoy agradecido por los caminos que he recorrido.

El único tema que me parece el más divisivo es la cuestión de la propiciación. ¿Cristo murió en la cruz por mis “pecados”, o no es así? ¿He nacido pecador con la necesidad de un “Salvador” o no? Me encontré cara a cara con esta pregunta hace unos pocos años después de leer acerca del debate sobre la interpretación de la Biblia entre Agustín y Pelagio. En pocas palabras, Agustín estaba a favor del “pecado original” y Pelagio a favor de la “bendición original”, daría la impresión de que Agustín ganó el debate. Y como resultado tanto la cristiandad católica como protestante (y todos los sabores evangélicos) derivaron de esta presuposición. Pero no hay una “prueba” del pecado original, es sólo una interpretación y una de las muchas interpretaciones posibles.

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Como tú sabes, abordo esto en A New Kind of Christianity (Un Nueva Clase de Cristianismo), pero indirectamente, bajo la Pregunta de la Narrativa. Lo que ocurrió en las consecuencias de Agustín (algunos de mis amigos piensan que él es el culpable, otros no, a mi realmente no me preocupa encontrar culpables) creo que es que pasamos de una rica y multidimensional narrativa de creación, liberación y reconciliación, a una narrativa más bien plana, lineal, de perfección/caída/condenación/expiación/cielo o infierno. Lo que tú llamas “la pregunta de la propiciación” sólo tiene realmente sentido en esa narrativa plana de “seis líneas”. Cuando te mudas a otro espacio narrativo la cuestión simplemente no se plantea, al menos no de la misma manera.

Yo puedo hablar con mis amigos cristianos sobre “La pregunta de Dios” o “La pregunta de Jesús” o “La pregunta de la Iglesia”, pero “la pregunta de la propiciación” es la pregunta que detiene la marcha. Es la pregunta que parece tan implacablemente blanca y negra… Una vez que la he “cruzado” no puedo volver a donde estaba antes (he experimentado mucho rechazo como resultado). Así que no fueron pequeñas pérdidas lo que mis ingenuas preguntas me costaron. Así que me encuentro de este “lado del río” sin poder cerrar la “brecha de la propiciación”. Me parece que hay cuestiones cristianas mucho más importantes y apremiantes, y tanto más pueden hacer los cristianos en nombre de Cristo que a veces “la pregunta de la propiciación” parece casi trivial, y sin embargo me encuentro lidiando con cuestiones que rodean a esta pregunta todos los días. No he podido encontrar el “camino del medio” entre el “pecado original” y “bendición original”, y ahora me enfrento a la misma dualidad todos los días cuando me encuentro con mis “amigos” cristianos.  O soy uno de “ellos” o “no”, y pareciera no haber gimnasia teológica que consiga sacarme de este bloqueo. Esta pregunta no es sólo un asunto de castillos en el cielo teológico o filosófico, destruye matrimonios, separa “amigos” y nos separa de una manera muy real y visceral, y pareciera ser la pregunta que usted y otros pastores “emergentes” eluden.

No es que estemos dejando a un lado la pregunta, sino que hemos descubierto lo que tiene: que la pregunta en sí es problemática porque se basa en suposiciones de Dios y de la naturaleza de Dios que necesitan ser examinadas. Muchos de nosotros hemos visto que ―para utilizar tus términos― no hay bendición original en la Biblia, y hay una realidad del pecado, y que no tiene sentido minimizar una para engrandecer la otra. Eso hizo que muchos de nosotros buscáramos una pregunta más profunda, y para mí, la pregunta es: “¿Cuál es el relato bíblico en realidad?”. Si se trata de “gestión del pecado”, tratando con el “problema” del pecado como un problema legal, leeremos la Biblia de una manera. Si se trata de la creación, la liberación, la reconciliación (y debo añadir, encarnación)… leeremos la Biblia de manera diferente.

Entonces, ¿cuál es tu honrada, sin tapujos, sin restricciones, versión de “la pregunta de la propiciación?”.

De la mejor manera que puedo responder, ya que creo que la categoría de la propiciación a menudo se define dentro de una poco útil narrativa además de la bíblica, es en la forma de algunas preguntas:

  1. ¿Quién fue la principal audiencia del sufrimiento y muerte de Jesús? ¿La intención fue provocar un cambio en Dios o en nosotros? Como yo no creo que Dios tenga que cambiar, sino más bien nosotros, yo votaría por esto último.
  1. ¿Adónde ubicamos centralmente a Dios Padre el Viernes Santo, en y con los líderes políticos y religiosos, condenando y torturando a Jesús? ¿O en Jesús, sufriendo la injusticia con y por nosotros? Una vez más, yo votaría por esto último.
  1. ¿Jesús, de alguna manera misteriosa, absorbió/redirigió la hostilidad de Dios hacia nosotros, o la hostilidad de nosotros hacia Dios? Una vez más, yo votaría por esto último. (Creo que esto es tras lo que estaba C.S. Lewis en su idea de “El penitente perfecto”).

En cada caso, tal vez podría haberse tomado como correcto lo primero; de alguna manera podríamos decir que hay verdad en lo primero. Pero creo que el peso del significado se encuentra en la última opción. Mucha gente ve todo desde dentro de la narrativa convencional y no pueden ni siquiera imaginar que Jesús es importante aparte de ella, y eso es una razón importante por la que, creo, son tan firmes en la defensa de la misma. Lamento que hayas sufrido tanto rechazo por plantear preguntas honestas… mi corazón está contigo. Mi esperanza es que tú seas capaz de evitar lo que Pablo llama “las disputas infructuosas”, y preguntando desafíes a la gente a perspectivas más profundas y altas. No es fácil, lo sé, pero es importante. Estás en mis oraciones hoy.

 

Fuente original:

http://brianmclaren.net/archives/blog/q-r-the-propitiation-question.html#more

Brian McLaren

Brian McLaren

Pastor, Autor, Activista y Conferencista.

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