La palabra de Dios, nene

La palabra de Dios, nene

Para empezar, unas palabras acerca de las palabras.

En algún momento alrededor de 1993 estaba estudiando para ser pastor y tomé una clase de predicación de la Rev. Dra. Mitties McDonald Dechamplain. Ella es una leyenda, y fue emocionante aprender de ella. Yo estaba empezando, pero tenía grandes ideas acerca de la predicación y cómo podría realizarse de nuevas maneras, así que me lancé al trabajo tratando de aprender todo lo que podía mientras conseguía tanta experiencia como me era posible. Como parte de mi estudio con ella, tenía que dar un corto sermón a la clase. Desde temprano había aprendido que había una manera en la que mis compañeros de seminario abordaban los sermones, la cual yo no compartía, yo buscaba algo más. Algo diferente. Algo nuevo. Así que trabajé y trabajé para preparar mi sermón, tratando de conseguir la forma en que pensaba que debía ser.

Y entonces llegó el día, y di ese sermón. Sólo puedo imaginarme lo difícil que debe haber sido para mis compañeros, pero yo estaba en la cima del mundo. Me sentí como si hubiera intervenido en algo, como que estaba encontrando mi voz, como que el cielo era el límite de lo que se podría hacer con esta particular forma de arte llamada sermón.

Me senté, y era momento de que la clase comentara. Fueron amables y comprensivos, y dijeron lo que dices cuando sabes que esa misma persona que estás evaluando luego va a evaluarte a ti más tarde. Educados, en otras palabras.

Y luego fue el turno de la Dra. Dechamplain de darme la devolución. ¿Sabes lo que dijo?

Puedes hacerlo tomar más forma.

Eso es lo que ella dijo. Ella no se preguntaba por qué lo hice de la manera en que lo hice, ella no me dijo cómo hacerlo mejor, ella no me dio una lista de cosas para trabajar, ella de alguna manera entendía lo que estaba haciendo y me hizo saber que estaba detrás de mí, que debería seguir adelante y que no había límite.

Puedes hacerlo tomar más forma.

Las palabras tienen poder. Veinte años después, sus palabras aún están conmigo.

Existen esos momentos cuando alguien te dice exactamente lo que necesitabas escuchar, sabías que había más, sabías que lo que te habían enseñado no era todo, tenías la sensación de que te estabas perdiendo de algo y entonces, escuchaste a alguien decirlo. Lo nombraron, lo llamaron, lo describieron, insistieron en que era posible, le dieron lenguaje, lo que sea que hayan dicho, te hizo saltar el corazón.

O tal vez estabas en un mal lugar. Lleno de desesperación y duda, preguntándote si había alguna manera de avanzar, y alguien dijo algo que lo cambió todo. Te inspiró, te movió, te impulso a la acción, te dio la esperanza de que había un camino a seguir.

Las palabras pueden hacer eso.

Las palabras crean mundos nuevos. (Heschel dijo eso).

Las palabras pueden cambiar todo.

Así que, cuando abres la Biblia y comienzas a leer el poema de la primera página, ¿te sorprende que el poeta describa un Dios que crea usando palabras…?

Las palabras crean nuevas realidades. Y cuando este Dios habla, insiste el poeta, cosas suceden.

La palabra para palabra en hebreo es la palabra davar, y se usa alrededor de 1400 veces en la Biblia. Dios habla, Dios davar y cosas suceden. La palabra para palabra es también la palabra para cosa y poder, algo escrito, hablado, escuchado, visto y experimentado. Un acto creativo que aporta algo nuevo a la existencia.

Ellos creían que esta vida tiene una fuente, que fluye desde el corazón de un ser divino que es bueno, creativo, generoso y de nuestro lado. Como Pablo le preguntó a una multitud de personas en la ciudad de Listra: ¿Quién creen ustedes que es el que les proporciona la comida y los llena de alegría? De acuerdo a Hebreos, hay una fuerza vital creativa que surge a través de toda la creación, dándole vida y sustancia, desde el movimiento de los planetas hasta el respirar de un niño. Dios habla, y luego sigue hablando. Como escribió el salmista: Dios renueva continuamente la faz de la tierra… (104).

En la Biblia, el universo entero es el megáfono de Dios.

Dios habla, Dios actúa, Dios crea, Dios sostiene, Dios es la fuente de la infinita energía que se derrama en la creación, trayendo nueva vida y sosteniéndolo todo, desde los sistemas solares hasta tu próximo aliento.

¿Entonces la Biblia es la Palabra de Dios?

Sip. Muchas cosas lo son.

Espera, ¿un montón de cosas son la palabra de Dios?

Eso es lo que encuentras en la Biblia,

desde los cielos y las estrellas (los Salmos)

a

la boca de un bebé (de nuevo, los Salmos)

a

tu conciencia (Romanos)

a

los poetas y filósofos de la época (Pablo los cita en su caso sobre Dios y la resurrección de Cristo en Hechos 17).

¿Así que cuando lees la palabra de Dios encuentras a los escritores de la Palabra de Dios hablando acerca de muchas palabras de Dios?

Sip.

¿Cómo definirías la palabra de Dios?

La creativa acción de Dios hablando en el mundo, trayendo nueva creación y nueva vida a la existencia.

¿Y cómo definirías a la Biblia como la palabra de Dios?

En primer lugar, me gustaría subrayar que está escrita por personas, es la palabra de seres humanos, primeramente.

Entonces, ¿qué quiere decir la gente cuando dice que esta biblioteca escrita por personas es la palabra de Dios?

Buena pregunta. Lo que están diciendo es que encuentran que este libro es un registro fiable del curso, del desarrollo del trabajo creativo de Dios en el mundo.

¿Hay peligros en llamarla la palabra de Dios?

Hay. Porque a menudo la perspectiva que inicia con la Biblia siendo la palabra de Dios tiende a pasar por alto el hecho de que la Biblia es primero y ante todo un libro humano, escrito por personas para personas. Eso genera confusión cuando la gente se encuentra con la humanidad de estos escritos. Puede despistarlos, pensando que no son confiables o que ya no son relevantes. Y cuando el predicador en el pulpito sólo sigue insistiendo en que es la palabra de Dios y dando explicaciones poco convincentes para las partes obviamente humanas, estás entre dejar tu cerebro en la puerta o irte

Entonces, primero el ser humano, luego la parte de Dios.

Bien dicho. ¿Has estado leyendo mis mensajes?

Pero eso puede ser confuso, la parte humana y la parte de Dios

Sí, y hay un montón de buena escritura sobre esto, para ayudarnos a entender la diferencia entre mandato y adopción, y una serie de otras maneras que tenemos en este libro. Recomiendo altamente el magnífico libro de Kenton Spark Palabra Sagrada, Palabra rota, es un libro muy accesible que es muy útil para comprender las dimensiones humanas/divinas de este libro.

¿Qué quieres decir con la parte de Dios?

Cuando leo este libro, algo sucede en mí. Me siento inspirado, tocado, confrontado, consolado, leo estas historias y me hablan acerca de la historia que Dios está contando. Son libros, pero son más que libros. Esa ha sido mi experiencia. Ellos suenan verdaderos para mí.

¿Pero no puedes experimentar eso a través de un montón de libros, un montón de otras palabras, un montón de otras experiencias?

Por supuesto. Eso es algo que los escritores de la Biblia dicen a menudo. Es como si los escritores continuaran diciendo abre los ojos, mira alrededor, escucha, presta atención.

Entonces ¿cuál es la gran cosa acerca de la Biblia? ¿Qué la hace tan especial? ¿Qué la hace única? ¿Por qué incluso necesaria?

Grandes preguntas. ¿Estás libre mañana?

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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