La muerte de Dios

La muerte de Dios

Aquí está la Pregunta:

Me crié como evangélica conservadora, y Una Ortodoxia Generosa fue uno de los primeros libros que verdaderamente me empujó a una completa nueva forma de pensar acerca de mi fe. Gracias. Desde entonces, he ido en muchas direcciones, encontrándome con algunos callejones sin salida, y ahora estoy volviendo sobre mis pasos para tratar de encontrar un camino que valga la pena de nuevo. Un posible camino que recientemente he descubierto incluye a gente como Peter Rollins, y en otro sentido a John Shelby Spong, y tal vez originalmente a Paul Tillich. Sus trabajos me han ayudado, pero también me inquietaron, tengo curiosidad por conocer tus pensamientos sobre esta escuela de teología y su intento de lidiar con la supuesta “muerte de Dios”.

 

Aquí está la Respuesta:

Permíteme ofrecer una analogía que no es la ideal, pero es la mejor que puedo dar por el momento.

Imagina que una mujer tiene cáncer de mama. Ella necesita cirugía inmediata, radiación y quimioterapia. Todos estos tratamientos son dolorosos y destructivos en cierto sentido. Ellos son “inquietantes”. Pero son necesarios para salvar su vida.

Después de la cirugía, necesitará dos cosas. En primer lugar, necesitará una cirugía reconstructiva. Al mismo tiempo, necesitará continua atención médica para maximizar su salud y controlar una posible recaída que pudiera sufrir en cualquier momento.

Podría decirse que las religiones contraen tumores malignos. Racismo, colonialismo, sexismo, sentido de supremacía y privilegio y excepcionalísmo, mentalidad de víctima, paranoia, xenofobia… todo esto puede hacerse un hueco en las comunidades religiosas y amenazar su salud e incluso su supervivencia.

Algunos teólogos practican cirugía. Algunos administran quimioterapia. Parecieran hacer empeorar al paciente, y si no tienen cuidado, podrían acelerar su muerte. Pero también son necesarios para salvar su vida.

Otros teólogos se centran en la cirugía reconstructiva, reconstruyen la salud básica, y controlan la prevención de recaídas.

Así que hay algunos teólogos a los que iría a fin de administrarme quimioterapia, pero no recurriría a ellos para una dieta constante para mejorar la salud. Cada uno es importante -más aún si cada uno puede apreciar su especialidad- tanto en sus puntos fuertes como en sus limitaciones, y va lo mismo para otros con diferentes especialidades.

También me gustaría añadir que muchos importantes teólogos de la vida se encuentran en proceso. Su proyecto toma giros y vueltas, pasa por varias fases. Podría decirse que son más como un médico de familia. Siguen a un paciente (su denominación o tradición) a través de distintas fases, por lo que podrían estar involucrados con la medicina preventiva, y entonces ayudar a su paciente a pasar por quimioterapia cuando se encuentre con un tumor maligno, luego ayudarlo a recuperarse, y luego regresar a la medicina preventiva.

La analogía no es perfecta, pero creo que logra el punto. Al evaluar a un teólogo, es importante entender cuál es su proyecto o especialidad… a que paciente está tratando de ayudar, que diagnóstico intenta tratar, y qué tan avanzado se encuentran en el proceso.
Algunas personas ven a escritores como Tillich o Spong terriblemente negativos. Pero cuando tienes cáncer, no quieres que tu médico diluya la quimioterapia. Las personas que piensan que están bien, por supuesto, no ven ninguna necesidad de medicina fuerte en lo absoluto. Jesús mismo se enfrentó a ese problema con el sistema religioso de su tiempo.

 

Fuente original:
http://brianmclaren.net/archives/blog/i-was-raised-conservative-evange.html

Brian McLaren

Brian McLaren

Pastor, Autor, Activista y Conferencista.

Deja un comentario