La importancia de la altitud

La importancia de la altitud

Cuando lees la Biblia, la altitud es importante. Puedes leer un verso y estudiar las palabras individualmente. Puedes reflexionar sobre una frase. Puede buscar la lógica, el flujo y el significado en varios versos en un renglón. Puedes estudiar un párrafo o un capítulo.

O puedes volar más alto, mirando el libro entero.

Esto es a lo que me refiero con la altitud: Puedes leer la Biblia a diferentes alturas, desde el estrecho escrutinio de una sola palabra a la gran vista de 10000 pies de altura de un libro entero. Y cuando vuelas más alto, a menudo ves cosas que te perdiste cuando volabas cerca del suelo.

Al igual que en el libro de los Hechos.

¿Cómo comienza Hechos? Con Jesús diciendo a sus seguidores que recibirán poder del Espíritu para llevar su mensaje hasta los confines de la tierra, comenzando por Jerusalén y luego Judea y Samaria. (Recuerda eso… entrará en juego en solo unas pocas frases). Jesús, que es judío, hablando con sus seguidores de mayoría judía les dice que van a salir de su patria judía y terminar en los rincones más lejanos de la tierra.

(Por cierto, en el capítulo 8, ¿qué aprendemos? ¡Que todavía están en Jerusalén! Interesante, ¿no? Él les dice que van a salir de la burbuja e ir lejos de casa esparciendo su mensaje, pero 8 capítulos más tarde todavía están ahí en el mundo que siempre han conocido. Luego leemos que una gran persecución se desató en contra de ellos y se dispersaron a… espera… Judea y Samaria. Tomó un poco de sufrimiento y lucha conseguir que se fueran de su zona de confort… hay una serie de lecciones ahí, ¿no, eh?)

Ahora, avance rápido hasta el final del libro de los Hechos. ¿Cuál es la escena? El apóstol Pablo está en… Roma. Roma, para un judío del siglo primero, era verdaderamente los confines de la tierra. Ha alquilado una casa y recibe a todos los que vienen a verlo, hablándoles de Jesús y el reino de Dios.

Hay un arco, una trayectoria, un movimiento en el libro de los Hechos que sólo se ve si se vuela a mayor altitud, leyendo el libro como una narración continua. Lo que ves es que este mensaje no puede ser contenido por un solo grupo, etnia o ubicación geográfica. Este mensaje del reino de Dios (eso es acerca de lo que mayormente habló Jesús y Pablo también) simplemente no se puede mantener en una caja de ningún tipo.

Se mueve de Jerusalén a Roma,

de lo conocido a lo desconocido,

de lo local a lo global,

de un grupo de personas a todas las personas.

Se inicia con un grupo específico de personas de una tribu específica, pero se propaga hasta que está en el centro del mundo, trayendo vida a todo tipo de personas de todos los orígenes.

Es una realidad en expansión, se abre paso sin importar los muros que le pongan alrededor, se extiende y crece más allá de los límites otorgados. (Pero eso ya lo sabes porque has experimentado a Jesús en tantas personas y lugares que no están asociados con cualquier cosa “cristiana” o de iglesia…). La naturaleza misma del amor redentor de Dios y la reconciliación de todas las cosas no puede dejar de hacer su camino hasta los confines de la tierra.

Ahora, el libro de Rut.

El marido de una mujer muere, ella se dirige a una nueva tierra, ella hace una obertura explícita en la noche a un hombre que luego la hace su esposa.

En una primera lectura, pareciera que esta historia se tratara de una oscura familia con una fría suegra. Hasta que lees los dos últimos versos y ves que el bebé que Rut tiene con Boaz se llama Obed, su hijo se llama Isaí, e Isaí es el padre de David.

¿Por qué esto es gran cosa?

Porque el Antiguo Testamento es sobre este hombre Abraham y su tribu, que vaga, sufre, argumenta y lucha con Dios. Abraham tiene un llamado para ser el padre de una nueva especie de tribu, que muestre al mundo el amor redentor de Dios. Pero de inmediato (un capítulo después de que nos encontramos con él) Abraham y su sobrino Lot se separan. Resulta que él y Lot se han vuelto tan ricos que la tierra, literalmente, no puede mantener a todo su ganado y jornaleros. Demasiadas cosas en un espacio demasiado pequeño. Sus riquezas los llevan a la conclusión de dividámonos. Si tú vas a la izquierda, yo iré a la derecha…

Si el punto es ser una nueva especie de tribu, las cosas comienzan trágicamente porque sólo vamos un capítulo de esta nueva historia (Génesis 13) y esta nueva tribu ya se ha dividido.

Lot va por un lado,

Abraham por otro.

Hasta el libro de Rut.

¿Por qué? Debido a que Rut es de Moab, y los moabitas eran descendientes de Lot. Así que cuando Rut insiste en quedarse con su suegra cuando ella regresa a Israel, esta historia sobre esta oscura familia se convierte en una historia sobre la tribu de Lot y la tribu de Abraham reunidas. Se trata de la sanidad familiar. Se trata de unir lo que estaba separado años atrás.

(En el idioma hebreo, aquí, la misma palabra es usada para Lot separándose y Rut no separándose. Fascinante. El narrador tiene en claro que esta historia es acerca de una historia mucho más grande).

Es por eso que la historia termina con un poco de genealogía: la tribu es sanada justo a tiempo para el nacimiento de David, el rey que formará su identidad mientras comienzan a esperar por un Mesías.

Y luego está el libro de Éxodo.

¿Cómo empezó? Con estos hebreos esclavizados en una tierra extranjera, propiedad del Faraón, sin su Dios a la vista.

¿Y cómo termina? Con estos esclavos liberados y viviendo en el desierto, con un tabernáculo en medio de ellos con Dios morando en él,

a la vista de toda la casa de Israel en todos sus viajes (Éxodo 40:38)

La historia comienza en la oscuridad, pero termina en la luz,

comienza en la esclavitud, pero termina en la libertad,

comienza con la ausencia de Dios y termina con la presencia de Dios.

(Aquellos de ustedes en recuperación conocen esta historia, ¿verdad? Estabas esclavizado, en ti mismo, pero entonces fuiste rescatado y ahora cada día limpio y sobrio es un regalo…).

Y ya que estamos en ello, ¿qué tal el libro de Efesios?

El apóstol Pablo escribe una carta a sus amigos en la ciudad de Éfeso, y en los tres primeros capítulos no les dice nada para hacer. Simplemente les dice que están en esta nueva realidad de Cristo. Les dice que son bendecidos, adoptados, redimidos, perdonados, incluidos, marcados, sellados, vivificados, levantados, y sigue y sigue, anunciando lo que son y lo que Dios ha hecho por ellos y cómo el Espíritu ahora habita en medio de ellos.

Y luego, en el capítulo 4, comienza a decirles como es prácticamente vivir esta nueva realidad en la vida cotidiana.

En primer lugar, él les dice quiénes son,

entonces él les dice qué hacer.

¿Por qué?

Debido a que el mensaje de Jesús es ante todo un anuncio de lo que eres. Se trata acerca de tu identidad, sobre la nueva palabra que te ha sido dicha, el amor que siempre ha sido tuyo.

Si comienzas con instrucciones y ordenes, la gente podría confundirse y pensar que Dios nos ama por lo que hacemos o cuan religiosos, morales o buenos somos. Eso no es evangelio. Evangelio es el anuncio de que Dios insiste que ahora eres por causa de Cristo. Eres un hijo de Dios, no a causa de lo grande que eres, sino porque Dios tiene todo tipo de niños y tú eres uno de ellos.

Pero si le dices a la gente quiénes son, cuáles son sus mejores partes, si se les recuerda su verdadera identidad, hay una buena probabilidad de que sepan qué hacer como de que vivan esa buena noticia.

Una vez más, vuelas más alto y detectas ese pequeño cambio al final del capítulo 3 hacia el inicio del capítulo 4 y se abre toda la carta, dejando al descubierto todo tipo de brillantez y perspicacia.

Y ya que estamos en una buena racha, ¿qué tal el evangelio de Mateo?

Jesús nace y es llevado a Egipto, ¿no? Luego regresa a Israel, es bautizado y luego pasa 40 días en el desierto, ¿no?

Espera, los israelitas estaban en Egipto, ¿no? Y luego fueron llevados a través del agua al desierto, donde pasaron 40 años, ¿verdad?

Y Mateo está escribiendo a una audiencia judía, ¿correcto? ¿Y cómo empieza? Mediante la conexión de Jesús con la historia de su pueblo.

Podríamos hacer esto todo el día.

Lees estas historias desde lo alto y de repente ves la brillantez e inteligencia, la naturaleza subversiva de estos escritores que tienen historias que contar, historias que a menudo nos recuerdan nuestras historias. Lo cual, por supuesto, es el punto.

Así que la próxima vez que estés frustrado o confundido sobre algo que estés leyendo en la Biblia, pregúntate: ¿Me estoy perdiendo de algo por no ver una imagen más grande, tengo que volar más alto?

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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