La homosexualidad no es una abominación

La homosexualidad no es una abominación

En Religion Dispatches, el erudito judío Jay Michaelson emprende un estudio profundo de la palabra toevah, más a menudo traducida como “abominación” en las versiones en español de las Escrituras Hebreas. Su conclusión:

Ahora, si por “abominación” la versión King James [N. de LCC: En nuestro caso Reina-Valera] se refiere a prohibición cultural ―algo que una cultura en particular aborrece pero que otra cultura disfruta― entonces el término tiene sentido. Pero en el lenguaje común, el término ha llegado a significar mucho más que eso. Hoy en día, connota algo horrible, algo contrario al orden de la naturaleza misma, o al plan de Dios, o de la institución de la familia, o lo que sea. Es esta maleabilidad de significado y su estrecha asociación con el asco, que hace de “abominación” una palabra particularmente abominable de usar. El término implica que la homosexualidad no tiene lugar bajo el sol (a pesar de su presencia en más de 300 especies de animales), y que es una abominación contra el propio orden Divino. Una vez más, toevah no es una buena cosa, pero eso no quiere decir todo eso.

 

Los religiosos progresistas deben dejar de usar la palabra “abominación” para referirse a toevah. La palabra es empleada en manos de los fundamentalistas por un lado y fanáticos anti-religiosos por el otro, quienes quieren representar a la Biblia como virulenta y centralmente preocupada por los actos “contra natura” de los gays y lesbianas. De hecho, toevah se trata principalmente de idolatría, y la conducta homosexual masculina solamente es tan abominable como volverse a casar o no comer kosher. Cuando usamos la palabra “abominación” estamos perpetuando el malentendido del texto bíblico y la persecución religiosa de las personas LGBT (gays y lesbianas).

 

Personalmente, me gusta “tabú” como reemplazo. Transmite la naturaleza culturalmente relativa de toevah, tiene cierta connotación de extranjería, y correctamente alinea el tabú contra la homosexualidad con los tabúes contra, por ejemplo, comer alimentos kosher. También tiene una vaga sensación arcaica, lo cual debería. Es cierto, “tabú”, comenzó como tapú, y se refiere específicamente a un concepto en particular en la religión indígena del Pacífico; es un poco inexacto importarlo al judaísmo y al cristianismo. Sin embargo, la palabra ha, por ahora, ingresado al lenguaje común, y en ese sentido general, coincide con toevah bastante bien. (Alternativamente, podríamos seguir con el término hebreo, la peculiaridad que provoca la peculiaridad de las preocupaciones bíblicas sobre la homosexualidad). Una cosa queda clara, sin embargo: lo que es realmente abominable aquí es la palabra “abominación” en sí.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2010/07/02/is-homosexuality-an-abomination/#sthash.lbgUKoM8.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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