La fe como proclamación: “Esto es bueno”

La fe como proclamación: “Esto es bueno”

Hoy en día la palabra “fe” es ampliamente utilizada para que una persona manifieste su creencia en algo de lo cual carece de evidencia para hacer que esa creencia esté intelectualmente justificada. Por ejemplo, una podría decir de una amiga que ha pasado recientemente por un grave accidente: “Tengo fe en que va a salir adelante”.

Sin embargo, aquí hay algo más que analizar, debido a que la creencia no es simplemente una de la cual carecemos de suficiente evidencia para poder justificarla; es utilizada para creer en lo que deseamos. Por ejemplo, si nuestra amiga quién se h accidentado estaba tan gravemente herida que, si llegara a sobrevivir, ose encontraría en coma por el resto de su vida, podríamos decir: “Me temo que va a salir adelante”.

De este modo la palabra “fe” no estaría conectada a creencias que carecen de un suficiente nivel de justificación, sino se unirá a una subsección de ese grupo: esas creencias que también son las que deseamos.

Si bien este uso diario no tiene mucho que ver con el significado original de la palabra podemos escuchar en su interior el eco lejano de su origen.

En su sentido de pura sangre, la fe se describe como una forma de vivir confiando plenamente en algo esperanzador sin llegar totalmente a percibirlo. El problema viene cuando esta confianza es considerada como si estuviera unida a algún tipo de afirmación intelectual.

Para entender esto necesitamos brevemente considerar porque algunos escritos de las iglesias primitivas estuvieron en contra de la sabiduría tradicional, (filosofía secular,etc.). ¿Por qué este sería el caso? Debido a que la “sabiduría tradicional” describe un organismo de pensamiento dispar que deja al descubierto la realidad en su bruta materialidad; es decir, va más allá de la imposición del significado subjetivo. En las sabidurías tradicionales las cosas son lo que son y no tienen un valor duradero. El apóstol Pablo escribió en contra de esto.

Sin embargo a estas alturas tenemos que ser cuidadosos, porque la fe no describe un desacuerdo intelectual con las sabidurías tradicionales (las cuales colocamos a un mismo nivel, por ejemplo, como posición filosófica). La fe describe una protesta viviente en contra de ello. En otras palabras, la fe es una forma de vida en donde encontramos al mundo inspirado de  profundidad y significado. Es una actitud hacia el mundo que da a luz dentro nuestro una profunda preocupación y atención(como escribió Heidegger).

Piensa esto en relación al trabajo del amor. Si uno cree que el mundo tiene sentido, pero no ama, no podrá dejar de experimentar al mundo carente de sentido. Sin embargo, si una persona cree que el mundo no tiene sentido pero a pesar de esto ama, esa persona no podrá evitar experimentar su mundo como significativo.

La confianza que viene del amor no tiene necesariamente una conexión con el pensamiento racional de uno (si así fuera solamente las personas con una particular perspectiva filosófica podrían amar, es una actitud hacia la existencia. Parafraseando a Pascal, el corazón tiene razones que la razón ignora.

La certeza viviente de la fe entonces no tiene nada que ver con creer o no en dioses, en leyes naturales o en un bumerán karmático. Es un modo de atención que, cuando miramos el mundo, hace que proclamemos: “Es bueno, esto es bueno”.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2012/12/faith-as-the-proclamation-it-is-good/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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