La crucifixión de Jesús. No precisamente la mejor publicidad.

La crucifixión de Jesús. No precisamente la mejor publicidad.

Si vives en el mundo mediterráneo del siglo primero y deseas promocionar tu religión, un “dios crucificado” no es tu título.

Sin embargo, eso es exactamente lo que encontramos en el Nuevo Testamento.

Estoy leyendo un librito de Martin Hengel, Crucifixión, escrito hace unos 40 años. Hengel (fallecido en 2009) fue un estudioso del Nuevo Testamento y monstruosamente inteligente.

Se me ocurrió que podían gustarte algunos fragmentos del libro que me hicieron pensar.

La única posibilidad de algo así como un “dios crucificado” haciendo su aparición en la periferia del antiguo mundo de los dioses, era en forma de maliciosa parodia, intentando burlarse de la arbitrariedad e injusticia del padre de los dioses del Olimpo, que ahora se había convertido en obsoleto. (Pág. 11)

Hengel discutirá como ejemplo Prometeo de Luciano, la historia de la crucifixión del dios Prometeo a manos de Zeus. Hengel continúa…

No me parece que sea una coincidencia que el autor (Luciano) de esta mordaz parodia en su De morte Peregrini, se burle de los cristianos como “pobres diablos… que niegan a los dioses griegos y en su lugar honrar a aquel sofista crucificado y viven de acuerdo con a sus leyes”. (Pág. 12)

Varias páginas después…

Con su paradójico contraste entre la naturaleza divina del preexistente Hijo de Dios y su muerte vergonzosa en la cruz, el primer anuncio cristiano destrozó todas las analogías y paralelismos que se pudieran producir con la cristología en el mundo de la época, ya sea desde el politeísmo o desde la filosofía monoteísta. Tenemos puntos de comparación (entre el cristianismo y otras religiones antiguas) para las concepciones de exaltación, la ascensión y hasta la resurrección. Pero el sufrimiento de un dios pronto tuvo que ser demostrado como mera simulación, seguido rápidamente del castigo para aquellos humanos que habían sido tan malos como para causarlo… (Pág. 15)

Por “mera simulación”, Hengel quiere decir:

En muchas ocasiones en el mundo greco-romano nos encontramos con la idea de que los acontecimientos ofensivos no deben atribuirse a los seres divinos venerados o a los propios semidioses, sino sólo a sus “representaciones”. Jesús debería haber demostrado su divinidad ya sea al ser transportado en el momento de su captura o más tarde, desde la cruz (Pág. 16).

El judaísmo y el cristianismo tienen sentido en el mundo antiguo, reflejan las culturas de los tiempos. Pero hay también una rareza en el cristianismo que Hengel describe aquí.

“¡Hola a todos! Aquel que adoramos fue crucificado por los romanos. Únanse”.

Esa línea de apertura no “encaja” entre las religiones greco-romanas. Afirmar que una figura divina fue impotentemente golpeada, torturada y ejecutada horriblemente -vergonzosamente-, habría sido una prueba positiva de que tal religión era solamente una broma digna de un monólogo.

La ridiculez de la crucifixión del Hijo de Dios fácilmente puede perderse entre la gente moderna, incluyendo los cristianos.

Pero sin sujetar firmemente el “escándalo de la cruz” (Gálatas 5:11), dejamos pasar una importante inversión que tipifica el evangelio.

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden, pero para nosotros que somos salvados, esto es poder de Dios. Porque está escrito:

“Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos”.

¿Donde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

(1 Corintios 1: 18-21)

En lugar de permanecer como una humillación, en un irónico y contraintuitivo giro, la cruz se convirtió en la gran inversión, el medio de Dios para triunfar sobre los reinos de los hombres.

Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:15)

 

Fuente original:

http://www.patheos.com/blogs/peterenns/2015/06/jesuss-crucifixion-not-exactly-a-selling-point-in-the-ancient-world/

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

Un comentario en «La crucifixión de Jesús. No precisamente la mejor publicidad.»

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