¿La bondad de Dios es arbitraria?

¿La bondad de Dios es arbitraria?

Lisa Mamula planteó el desafío de esta semana para Las Preguntas que Acechan al Cristianismo. Ella preguntó:

Soy cristiana, pero últimamente he estado luchando con una pregunta: ¿Creo que Dios es bueno, o creo que Dios es bueno sólo para mí? Veo como si mi vida hubiera sido bendecida y guiada por Dios hacia muchas cosas buenas (gran esposo, hijos increíbles, alimentos para comer, etc.), pero me cuesta conciliar todos estos regalos con la vida de aquellos en extremo sufrimiento y pobreza. No estoy segura de cómo confiar en Dios en mis necesidades cotidianas de (relativamente) menor importancia, como un alivio para los niños enfermos o los problemas financieros. ¿Por qué habría de ser rescatada cuando Dios no rescató a las madres del Holocausto que veían a sus bebés ser utilizados como prácticas de tiro? Creo en Dios. Creo que es bueno. Pero no sé por qué creo eso.

Muchos de ustedes dejaron varios interesantes y estimulantes comentarios, y Lisa intervino también. Ha sido una gran discusión para ver.

El núcleo de tu pregunta, Lisa, es ¿cuán arbitrarias son las acciones de beneficencia (o tragedia) de Dios? Esta es una pregunta con la que he estado luchando mucho últimamente, ya que se encuentra en el corazón del libro que estoy escribiendo ahora, ¿Por qué orar?

Parece que tenemos una elección: Dios es arbitrario, y por lo tanto aterrador, o Dios es predecible e impotente. Esto es lo que quiero decir:

Miro alrededor y sólo veo lo que se ve: la paso bastante bien y un montón de otras personas la pasan bastante mal. De hecho, al principio de mi libro sobre la oración podrás leer la historia de alguien que la pasa muy, muy mal. En comparación, mi vida va viento en popa.

Sigo siendo un cristiano y un teólogo guiado por la narrativa bíblica, y esa narrativa atestigua inequívocamente de un Dios que está involucrado con la creación. No hay deísmo en la Biblia; no hay “relojero divino”. Dios está involucrado, hasta el punto de mostrarse a algunos de los profetas pre-cristianos y hablar con una voz audible a los que presenciaron el bautismo de Jesús y la transfiguración.

Por lo tanto, rechazo el deísmo como respuesta a tu inquietante pregunta. La respuesta no es que Dios es ajeno a nuestras vidas. (También rechazo la doctrina relacionada del cesacionismo, que los dones del Espíritu Santo terminaron con la era apostólica. Aunque he escrito varias veces sobre mi escepticismo hacia lo sobrenatural, en principio, no puedo aceptar que hubo una dramática ruptura en la actividad del Espíritu Santo en un momento determinado. Eso es incompatible con la narrativa bíblica). (Puedes imaginar que también rechazo totalmente el preterismo).

Así que, si estamos de acuerdo en que Dios está involucrado, entonces tenemos que llegar a un acuerdo con la actividad de Dios, y esa actividad parece completamente arbitraria. Una persona sana contrae cáncer; un fumador de toda la vida vive hasta los 92. Un bebé prematuro sobrevive “milagrosamente”; un bebé sano muere de muerte súbita en su cuna. Tú y yo nacemos en el país más saludable y rico en la historia de la civilización humana; otros nacen en medio de la pobreza y el terror en ciudades devastadas por la guerra.

Has hilado fino cuando preguntaste: ¿Por qué soy capaz de criar a mis hijos en paz cuando Dios no rescató a los niños del Holocausto mientras sus madres veían como los utilizaban para prácticas de tiro?

Por lo tanto, Dios está involucrado, y la participación de Dios parece arbitraria.

Algunos cristianos abordan este dilema diciendo, en esencia: “Los caminos de Dios no son nuestros caminos”. En otras palabras, no podemos entender por qué Dios hace lo que hace. Y, como Job les dijo a sus amigos, realmente no tenemos derecho a cuestionar los caminos de Dios. Dios es todopoderoso, atestiguan esos cristianos, y nuestra comprensión es limitada. Sobrellévalo.

Esta es la respuesta Reformadora. La que usa John Piper para decirle a su hija que los puentes se caen porque Dios quiere enseñarnos una lección.

Otros responden que Dios no es todopoderoso. Esta es la posición de mis amigos de la Teología del Proceso. Es su manera de decir que Dios no es coercitivo. Esa parece ser la posición que Rob Bell tomó es su polémico libro Love Wins.

Mi posición es similar, aunque ligeramente diferente. El primer acto de Dios, el acto de la creación, fue un acto de auto-limitación. Fue un acto de humildad. Abordo esto desde el supuesto de que antes de la creación material, Dios era todo lo que había. Dios subsumía todo. Pero Dios hizo una creación que no era Dios ―yo no soy Dios; tú no eres Dios; ese árbol no es Dios―.

La única manera en que Dios formara una creación diferente a él, era un acto de abstinencia o autolimitación. (Me doy cuenta de que esto se mete en un territorio metafísico complicado, pero me refiero a esto metafóricamente, no metafísicamente).

Por lo tanto, la misma naturaleza de la relación entre Dios y la creación gira en torno a la autolimitación de Dios. Muchos otros actos de Dios que leemos en la narración bíblica nos hablan de una similar autolimitación: Abraham y Moisés negociando con Dios, y Dios cambiando de parecer; Dios encarnándose en un campesino/carpintero/rabino judío; y, por supuesto, la crucifixión. Hay muchos otros ejemplos también.

Así que la pregunta es: ¿cuán involucrado está Dios en la historia humana en medio de esta autolimitación? A diferencia de mis compañeros del proceso, y otros como el rabino Kushner, no creo que tengamos que renunciar a la omnipotencia de Dios frente a la autolimitación de Dios.

Prueba esto en cambio. La experiencia humana sin lugar a dudas es esta: El compromiso de Dios con la historia humana y con nuestras propias vidas es arbitrario. Esto es independiente de Dios; es nuestra experiencia, es, más puntualmente, nuestra interpretación de nuestra experiencia.

La solidaridad de Dios para con nosotros es tan importante para Dios que Dios entró en la historia humana para experimentar esta arbitrariedad. Las experiencias de Jesús fueron momentos de cercanía con Dios (bautismo, transfiguración) y momentos de ausencia de Dios (Getsemaní, Gólgota).

Linda, tú afirmas: “Yo creo en Dios. Creo que es bueno”. Estoy contigo en la primera parte, pero no estoy seguro acerca de la segunda parte. La “bondad” está en el ojo del espectador.

Esto es lo que : Basado en lo que he experimentado, la actividad de Dios en la historia humana es arbitraria e impredecible, lo que significa que es aterrador. Esto, creo, es el “temor del Señor” que se describe a lo largo de las Escrituras.

Y esto es lo que creo: En Jesús, Dios experimentó este terror. Y eso es lo que me hace amar a Cristo en medio del silencio de Dios.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2012/10/26/god-is-arbitrary-and-that-is-terrifying-questions-that-haunt/#sthash.G8OTnhgl.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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